jueves, marzo 29, 2012

Estado de Izquierda




Una de las características de la democracia liberal es el Estado de Derecho, que es una forma en que los seres humanos hemos encontrado para convivir y no vivir bajo la ley de la selva. El Estado de Derecho supone la igualdad ante la ley y no estar al arbitrio de quien esté gobernando el país. El imperio de la ley o rule of law.
Desde hace un buen tiempo en Chile no se vive bajo el Estado de Derecho, sino bajo el Estado de Izquierda. ¿Cuáles son las características de ese Estado? Las leyes vigentes se las pasa a llevar, sólo los militares violan los derechos humanos, la prevaricación es una virtud como asimismo el perjurio, se inventan delitos como el secuestro permanente, en otras se condena con delitos que no son retroactivos, la ley de Amnistía rige sólo para los terroristas, la justicia no investiga los crímenes de la izquierda, las tomas de colegios y sedes partidarias son legítimas, la violencia de los actores sociales no es condenada. Asimismo, los que dañan la propiedad pública y privada son considerados héroes por el mundo académico progresista, ya sea Vallejo y Cía o los tres representantes del ´Movimiento social de Aysén´.
Otra característica del Estado de Izquierda, es que se habla mucho de la igualdad, de la no discriminación, contra el odio y la diversidad. Con todo, los mismos que promueven estas políticas funan, tienen su minuto del odio al referirse a los militares que combatieron al terrorismo, discriminan ya sabemos a quienes y no permiten que en los textos de historia se hable del ´Gobierno Militar´ en vez de dictadura y se burlan de los que defiende la familia y son del movimiento pro vida. Nos imponen su visión de la historia en los últimos cuarenta y cinco años o más. Y así quiere promover el día de la Diversidad.
En el Estado de izquierda, los matones que hacen barricadas, quemas autos y buses, son considerados por los intelectuales progresistas como el nuevo ciudadano. En cambio, a los militares presos se les niega hasta la salida dominical, que los terroristas gozaron durante la Concertación. Además, los militares octogenarios son considerados un peligro para la sociedad. Por otra parte, los jueces de garantía colocados por la izquierda liberan a cuanto asesino y violador, aun cuando están todas las pruebas.
La Concertación tiró por la borda el Estado de Derecho, cuando no respetó la igualdad ante ley y la ley de Amnistía. Luego le siguió Camila Vallejo cuando llamó romper la institucionalidad vigente. Como es inconsecuente como todo espécimen de la izquierda, dos días después estaba en los Tribunales de Justicia buscando amparo.
Son conocidas las palabras de Allende y de varios líderes socialistas sobre lo que pensaban sobre el Estado de Derecho. Ellos querían poner los tribunales populares de las dictaduras comunistas. Como Vallejo, después del 11 de septiembre mostraron ser inconsecuentes. Alegan contra los fallos de la justicia militar los mismos que no creían en Estado de Derecho y creían en la justicia del sádico argentino: ¨primero te fusilo, luego te pregunto¨. Y también alegan que la justicia les negó los recursos de protección. Apelan a la Convención de Ginebra, cuando ni siquiera eran un ejército regular, sino terroristas.
Después de tanto derramamiento inútil de sangre por parte de la izquierda, parece que todavía no aprenden. Los actores de los movimientos sociales se comportan igual que la izquierda a fines de los sesenta. Y los académicos no se quedan atrás, repitiendo las mismas palabras de Allende y Luis Maira. El primero sostuvo que "tras la expresión 'Estado de Derecho' se esconde una situación que presupone una injusticia económica y social entre chilenos que nuestro pueblo ha rechazado. Pretenden ignorar que el Estado de Derecho sólo se realiza plenamente en la medida que se superen las desigualdades de una sociedad capitalista". El ex diputado afirmó: "que el problema de fondo no es otro que el Estado de Derecho y su justa correlación con las transformaciones económicas indispensables". Así, el profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Austral de Chile, Pablo Marshall escribe en su columna ´Violencia, movilizaciones y ciudadanía´, las siguientes barbaridades a raíz del envió de la Fuerzas Especiales en Aysén: ¨La finalidad de estos métodos es evidente. Ellos configuran la última instancia de un régimen administrativo de la sociedad que tiene como finalidad lo que eufemísticamente se denomina orden público e incluso estado de derecho, pero que no es sino la eliminación de toda forma de expresión propiamente política¨. Que un profesor de derecho diga tantas leseras, se entiende solamente que es un producto de la Concertación.
Una de las peticiones del movimiento de Aysén era, pues, eliminar el impuesto a los combustibles. La diferencia entre ellos y yo, es que yo no incendiaría neumáticos ni pondría barricadas en la calle Libertad de Viña del Mar o en la avenida Pedro Montt, en Valparaíso. Si quiero protestar, no voy afectar a terceros; cosa que el profesor Marshall no entiende. Aquí no se trata de “establecer la estigmatización criminal de los movimientos sociales y proteger los poderes económicos amenazados por las demandas sociales”. Por esa razón, le desagrada que le digan: “El Gobierno tiene que gobernar para todos los chilenos y no sólo para quienes protestan”. Los actores sociales que son una minoría tienen derecho a sentarse encima de los demás, sin embargo, el resto no puede sentarse encima de los agitadores sociales o matones.
La izquierda chilena quiere tirar por la borda, uno de los aportes de Occidente, como dice el escritor Ibn Warraq en su libro ´The West is the best´:Las grandes ideas de Occidente: el racionalismo, la autocrítica, la búsqueda desinteresada de la verdad, la separación Iglesia-Estado, el Estado de Derecho, la igualdad ante la ley, la libertad de conciencia y de expresión, los derechos humanos, la democracia liberal, son, sin duda, un logro para cualquier civilización”.
Después de todo, la periodista italiana Oriana Fallaci sostenía que el progresismo es igual que el Islam.

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4 Comments:

Blogger cristian said...

Creo que, lamentablemnte, a esta altura podemos afirmar que el avance hacia la descomposición del Estado de derecho y el esquema valórico ha adquirido enorme velocidad con el gobierno de Piñera, en tanto que los gobiernos socialistas anteriores fueron mucho mas cautos y cuidadosos a la hora de dañarlo. Después de esto, si vuelven a gobernar, los socialistas avanzarán en quinta velocidad, una vez ya perdido el temor y el respecto, gracias a piñera y Hinzpeter.
Interesante la columna de hoy de Juan Ignacio Brito en La Tercera respecto al tema del CIDH y la jueza Atala:en una parte dice lo siguiente:
"¿De qué le sirve a Chile ser parte de un sistema de justicia en el cual los jueces pueden pasar por encima del debido proceso sin rendir cuenta efectiva a nadie y donde el resultado ante cualquier acusación es conocido de antemano? Todo indica que no de mucho y que en la CIDH Chile siempre llevará las de perder."

2:31 p.m.  
Blogger Javier Bazán said...

Cristian:
La CIDH es un institución de izquierda. De hecho, la oposición al a la Unidad Popular presentó denuncias sobre violaciones a los derechos humanos cometidas por ese Gobierno. Y la CIDH le hizo la vista gorda.

Sobre el caso Atala, según lo que refiere el cónyuge, nunca le consultaron a los hijas. Aunque según el fallo, ellas son víctimas del padre.

Está corrompido de antemano ese tribunal. Aquí la derecha no se cuestiona ese tipo de instituciones internacionales.

3:06 p.m.  
Blogger Maximo said...

El estado de izquierdo, no es más que un intento de volver a los tribunales populares. Los jueces toman las decisiones de casos “emblemáticos” en base a las encuestas, igual que los políticos. Imagínate que un juez del norte dijo a propósito de los alumnos acusados de tomas y destrucción de escuelas, que eso estaba adentro del “contexto” del movimiento estudiantil. Ahora vemos que las querellas en contra de los tipos de Aysén son negociables, algo que ya había adelantado en mi blog. Es todo una chacota, se aplica la ley a la medida de la revolución.

10:23 p.m.  
Blogger Javier Bazán said...

Así es Maximo:
La diferencia que ahora dicen vox populi que quieren tribunales populares como en la UP.

6:45 p.m.  

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