miércoles, mayo 05, 2010

El exceso conduce a la perdición



Me sorprendieron las palabras del ministro de Salud, Jaime Mañalich del ala liberal de Renovación Nacional al proponer un impuesto a la ‘comida chatarra’ para prevenir enfermedades relacionadas con el corazón , y de paso tener más fondos para la reconstrucción.. Se supone que los liberales son contrarios a todo tipo de impuestos, tachándoles sus adversarios de dogmáticos en ese punto. Por lo que pude ver después en la red, otro liberal del mismo partido y senador por la V Costa e integrante de la Comisión Salud, Francisco Chahuán encontró interesante la propuesta.

¡Y que decir del progresismo! Cuando vieron que podían subir los impuestos, en sus ojos apareció el signo $ como el cómic de Rico Mac Pato. La diferencia entre el pato y los progresistas, es que el primero ve dinero en una oportunidad de negocio, el segundo en una simple expropiación, donde no han aportando ni capital, ni menos inteligencia. El senador Guido Girardi del PPD o del mundo liberal progresista propuso un impuesto del 20%. También se sumo el pelodais, el socialista Juan Pablo Letelier: “Aplaudimos la posibilidad de hablar de otros tipos de impuestos que tienen otras externalidades,”. ¡Ojalá que se preocuparán de la externalidades que genera el impuesto a la harina, a la bencina, entre otros!

La semana pasada escuché un poco la entrevista que le realizó el periodista Matías del Río al represente de los restonares de comida chatarra, según el cual las personas cuando iban a uno de esos lugares de comida rápida no sabían de que estaban hechos, por ejemplo, los emparedados, ya sea un Aliado, un Barros Luco, un hot-dog o un lomito. O sea, el flamante periodista de Chilevisión, si ve un local en el patio comedor del Mall Parque Araucano, -donde supongo que irá- que dice emparedados vegetarianos y él cree que le sirven comida carnívora. Si ve una foto de las distintas degustaciones, que hay en el patio comedor, él cree que es otra cosa. Las personas comunes y corrientes distinguen entre la mayonesa, el kepchup, el ají y la mostaza, salvo Matías del Río que padece analfabetismo disfuncional.

Soy contrario a ese impuesto. Hay maneras más inteligentes de fomentar una buena dieta y sana. ¿Dónde está la responsabilidad personal? ¿Por qué no les enseñan la pirámide de los alimentos que pasaban en básica? El punto está es que el exceso conduce a la perdición y a no la sabiduría como creo que escribió el poeta francés de Una estación en el Infierno.

El ministro agregó: “también se ha experimentado una tendencia al alza de las muertes por accidentes cardiovasculares e infartos”. Recientemente, en artículo que leí en la revista española runners’ World , decía que a los corredores no les conviene comer carne en exceso porque pueden terminar teniendo la gota, problemas cardiovasculares, entre otros. Por esa razón, de hecho les recomiendan a los deportistas olímpicos no comer tanta carne. Así lo decía, el campeón de natación de Estados Unidos en uno de esos documentales sobre deportistas excepcionales por dotes naturales, Michael Fred Phelps. De hecho, hace poco se descubrió que los gladiadores tenían “una dieta vegetariana rica en hidratos de carbono, con suplemento ocasional de calcio. ¿Por qué el ministro de Salud no aconseja comer menos carne o fritura? Mi abuelo materno murió de ataque al corazón porque era fanático de la carne. Otro señor que conozco que tiene como ochenta años padece de la gota. Al contrario, de lo que decía el poeta, el exceso conduce a la perdición. Me contaron que un veinteañero amigo de una hermana mía nunca más en su vida puede tomar alcohol, porque el riñón le dio como caja. Un vaso más y se encuentra con San Pedro.

Además, creo que el ministro de salud y unos buenos intencionados nutricionista no distinguen entre ‘comida rápida’ y ‘comida chatarra’. Sobre esta última me acuerdo de una definición del economista Carlos Rodríguez Braun: “Hamburguesa: Alimento sano, sabroso y barato que comen los trabajadores. Lógicamente ha sido objeto de sistemático ataque por parte de los enemigos de la libertad, que tras intentar durante años una propaganda falaz y paranoica que denunciaba que las hamburguesas eran poco menos que veneno inoculado arteramente por las pérfidas empresas multinacionales (o sea, norteamericanas), ahora han pasado a la acción y se dedican a destruir los locales donde los ciudadanos modestos intentan comer y pasar un rato agradable sin gastar demasiado”. Además, quien en su sano juicio pasaría un mes comiendo día tras día hamburguesa y los menús del MacDonald, para terminar a fin de mes con sobrepeso y presión alta, tal como hizo un documentalista americano con el propósito de criticar esa empresa. Tanto me hablaban de la hamburguesa del MacDonald que probé una oferta, después probé la del Burguer King, y finalmente una hamburguesa de una fuente alemana, que está en el mall del Líder. ¿Qué tiene una hamburguesa? Lechuga, tomate, carne o pollo, cebolla y el condimento que prefiera el consumidor. Con todo, me quedó hasta el momento con el emparedado árabe el shawarma.

Si se trata de evitar problemas cardiovasculares, también le van a colocar impuestos a las sopaipillas y churros, ya que ambos se producen por fritura. ¿O la chorrillana? Un día fui a comer una chorrillana, que es plato en que sirven una montaña de papas fritas y con trozos de carne. No le encontré ninguna gracia.

El punto está es que si uno no desea terminar como Pilón, el amigo de Popeye, simplemente tiene que volver a Ética Nicomáquea de Aristóteles del término medio a propósito de la comida.

El exceso conduce a la perdición.

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8 Comments:

Anonymous Cristián said...

una interesante carta publicada hoy 4 de mayo en La Tercera, de Jacqueline Bluas (Medicina de la USan Sebastián) muestra claramente el distinto cristal con que enfrenta un mismo problema la mentalidad socialista que tanto despreciamos, y la mentalidad emprendedora.
Si se desea terminar con el abuso de la comida chatarra por sus evidentes efectos negativos sobre la salud, el socialista sólo piensa en aumentar los impuestos de dicha comida; en cambio, el emprendedor, como lo que sugiere Bluas, "quizás sería más aconsejable promover incentivos tributarios para las empresas que orienten su producción hacia alimentos lácteos descremados, bajos en sodio, grasas azucares simples, y se enfoquen en frutas, verduras, pescados y carnes blancas".
Es decir, grafica absolutamente la dicotomia entre la mentalidad socialista, cuya solución a todo es castigar con impuestos (un robo legalizado al trabajo de los demás, reforzamiento negativo); en tanto que la derecha busca incentivar conductas bajando o eliminando impuestos, favoreciendo asi la conducta deseada por parte de consumidores y productores. (reforzamiento positivo)
¡Ojalá estuvieramos realmente en un gobierno de Derecha!

3:20 p.m.  
Blogger Javier Bazán said...

Cristián:
Leí lo publicaste en el otro blog.
El punto está evitar el exceso.
Ahora bien, si tú dieta principal son las papas fritas y las hamburguesas, desde luego que vas terminar con problemas cardiovasculares.

Por eso mismo, las empresas como MacDonald y Burguer King han incluido platos vegetarianos o emparedados con hartos vegetales para satisfacer a algunos consumidores.

No tenemos un gobierno de derecha.

3:41 p.m.  
Blogger Jorge A. Gómez Arismendi said...

El impuesto a la comida chatarra demuestra que estamos llenos de vulgo liberales y conservadores que quieren controlar hasta lo que comemos.

No hay dicotomía entre socialistas y crony capitalistas. Son estatistas igual.

La Alianza y la Concertación, la derecha o la izquierda son igualmente autoritarios sólo que en distintas áreas.

Tanto el impuesto como el incentivo tributario es una intervención del Estado en el mercado, y que se entromete en la vida personal y que no tiene sentido.

Si la gente quiere comer un lomito o una ensalada césar, es elección personal. Si quiere una sopaipilla bien grasienta o algo light que elija, no que el gobierno nos diga qué comer, con quién tener sexo,qué leer, etc.

6:18 p.m.  
Blogger Javier Bazán said...

Jorge:
Es lo que Hayek decía el socialismo de todos los partidos.

12:20 a.m.  
Anonymous Francisco said...

Los políticos y los medios creen que los chilenos no somos lo suficientemente informados y sofisticados como para tomar nuestras propias desiciones. Ellos nos tienen que decir qué tipo educación y salud necesitamos, qué debemos comer etc.

Somos tan huasos y rascas que decidieron que nuestros órganos no nos pertenecen.

12:11 p.m.  
Blogger Javier Bazán said...

Francisco:
Ellos lo vieron como un logro. Y luego se preguntaron porqué poca había donado voluntariamente sus órganos, después de esa ley.

A un paso de la esclavitud.

1:52 p.m.  
Anonymous Vicente Olazaran said...

Que es conveniente promover hábitos y conductas sanas, totalmente de acuerdo.
Que debe educarse y dar información para facilitar esto, también.
Sin embargo, en ningún caso es lícito imponer a los individuos estas conductas, sea por coherción o impuestos.
Si es por protegernos de riesgos, entonces ¿Cuál es el límite?.
También me pareció interesante la columna:
Impuesto al sobrepeso

8:57 p.m.  
Blogger Javier Bazán said...

Vicente:
Leí esa columna.
El problema estriba es que a los políticos sentirse responsables de nuestras vidas, para sentirse ellos importantes. Inflarse, al fin y al cabo.

9:35 p.m.  

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