martes, enero 30, 2007

Mediocridad socialista

En el diario ‘La Tercera’ el lunes pasado entrevistó al ex ministro de Economía del primer gobierno de la Concertación y hoy presidente de la comisión de Hacienda de la Cámara alta, el senador socialista Carlos Ominami.

La entrevista abordó varios puntos. Sin embargo, me quedaré con una pregunta y su correspondiente respuesta. El o la periodista formuló la siguiente pregunta al honorable senador: “Además está el principio general de que las empresas públicas no disponen adecuadamente de incentivos en relación con el sector privado”.

La respuesta del senador fue: “El problema es que le pedimos resultados a estas empresas. Mucha gente llama escándalo las pérdidas de EFE y no entienden que ciertas empresas tienen también una dimensión de servicio público que les impide poner por delante sólo criterios de rentabilidad como lo hacen los privados”.

Analicemos la frase a igual como lo hacía el filósofo inglés, Bertrand Russell con los discursos de los políticos de su época.

En primer lugar, el economista nos dice que a las empresas públicas no hay que exigirles resultados. Ello supone que al senador Ominami que le importa un comino la calidad del servicio. O bien, si al usuario no le gusta la calidad del servicio, no puede quejarse.

En segundo lugar, nos dice a sus conciudadanos que ,si la Empresa Ferrocarriles del Estado (EFE), padece pérdidas, las personas no tiene por qué escandalizarse. Si fuese una empresa privada, los políticos ‘progresistas’ alzarían las voces al suelo.

En tercer lugar, afirma una supuesta antinomia entre una empresa de servicio y la rentabilidad. La excusa para tener pérdidas, es por ser una empresa pública.

Ahora bien, ¡Cuántas empresas conocemos en nuestro diario vivir que ofrecen un servicio y se preocupan de que funcione! Por ejemplo: una empresa de limpieza; un gimnasio: un periódico que supuestamente nos informa; un servicio de salud rápido, el servicio de comida rápida, una farmacia, etc.

Luego dice una frase que en realidad se presta a confusión, aun cuando su propósito es aclarar el rol de la empresa y su contabilidad. Así, la empresa estatal debe fijar su rol de servicio público. Luego como consecuencia de lo anterior que: “el Estado subsidie lo que es servicio público directamente, para que no haya confusión en la contabilidad de la empresa.”

A partir de ahora, los conceptos de contabilidad habrán de ser deformados. En la dimensión desconocida del mundo socialista, los números negativos son positivos y los positivos son negativos. De ese modo, cuando el resto de los mortales lee pérdidas en los balances anuales de las empresas, hay que leerlos como ganancias.

El problema que plantea el senador me recuerda un evento relacionado con ferrocarriles. Hace un buen tiempo, los trabajadores de EFE le solicitaron al director que le reajustará los sueldos. Aquí viene lo interesante. El director le dijo que el ministerio de Hacienda no le había dado más recursos. Por tanto, debían conformarse con lo que había. Yo esperaría, que la empresa les pagase con sus recursos a los empleados. ¿Qué tiene que ver el ministerio de Hacienda con esa empresa? Ferrocarriles del Estado es tan poco rentable, que ni siquiera tiene plata para pagarles a sus empleados. Por esa razón, el senador en su infinita sabiduría e inteligencia, propone el subsidio.

Y el subsidio es la forma en que el socialista nos muestra su mediocridad.

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13 Comments:

Blogger Matías Rivadeneira said...

No soy un fanático de EFE, de hecho tengo muchas críticas al servicio que presta, siendo usuario habitual del Metrotren.

Sin embargo, debemos considerar que por algo esta empresa está en manos del Estado y no en manos de particulares, y la respuesta se encuentra en que NINGÚN particular estará dispuesto de hacerse cargo de determinados servicios ferroviarios (hay algunos de estos servicios que están en manos de particulares, y no se si rinden o no, pero al menos siguen funcionando (ej.: FEPASA). Sin embargo hay otros servicios que, lo queramos o no, no existe otra alternativa sino que esté en manos del Estado. Y por las peculiares características de los servicios de ferrocarriles, éstos no son económicamente rentables, pero sí cumplen una función importante, a.k.a. el transporte masivo de pasajeros por medio de un servicio expedito y menos contaminante que el sistema privado de buses interurbanos (como buen conocedor de ambos medios de transporte, no dudo a la hora de escoger el viaje en ferrocarril -aunque sea el metrotren, que es un tren rasca- por sobre el bus, aunque sea un tur bus.

Aunque, si bien no podemos exigirle que produzca utilidades si no es capaz de producirlas (y no las va a producir nunca, a no ser que el servicio sea carísimo, lo que desincentivaría su uso), sí debemos exigirle que minimice sus pérdidas lo máximo posible, y que otorgue un servicio que cumpla con los standards adecuados.

Lamentablemente ni eso cumple Ferrocarriles, producto del pésimo manejo y la falta de realismo a la hora de planificar su expansión. Todo el mundo sabía que el tren a puerto montt era irrealizable, pero por satisfacer a un diputado radical (y también su romanticismo añorante del Chile de los '40), Ricardo Lagos se metió en un tete cuyas consecuencias están a la vista.

Lo que sí tengo claro es que servicios como el Metrotren o el Terrasur no existirían en manos de empresarios privados, y muchos no tendríamos más alternativa que la mafia de los buses interurbanos.

Al parecer, las diferencias entre los liberales y los conservadores son irreconciliables. Pero lo que importa es que seamos capaces de dialogar en forma constructiva, a pesar de las diferencias, para posibilitar el Bien Común.

Saludos

10:08 p.m.  
Blogger cristian said...

La incapacidad histórica y tradicional del socialismo para crear riqueza utilizando las herramientas del mercado, se ve justificada en todas estas opiniones, que suenan bien y "bondadosas" al escucharlas, pero que esconden una severa incapacidad de su manejo econòmico.
En un pais de poetas como el nuestro, las palabras bonitas y las declaraciones de buenas intenciones, lamentablemente, son muy eficaces para ocultar, ante los ojos de muchos, la realidad.

9:52 a.m.  
Blogger Koke said...

Durante el 2006, las empresas estatales fueron las que más utilidades consiguieron. Siempre la cara negativa de esto ha sido EFE, que siempre ha tenido una historia de mediocridas. En esta empresa ha predominado la majadería de incentivar del uso de un medio de transporte cuyas vatajas comparativas están muy disminuidas, a través de un mal servicio.

Si como dice peligrosamente Ominami, el Estado debe derrochar el dinero de todos los chilenos por un servicio público, deberían hacerlo bien.

6:07 p.m.  
Blogger Francisco said...

El ex mirista Ominami se contradice solito...Si el EFE o FFEE, como le decíamos antes tiene pérdidas, lo mismo pasa con Correos de Chile. Se acuerdan que Chilectra y las empresas de servicios tenían pérdidas cuando pertenecían al estado...Como es que las Ues privadas cobran menos que la U.De Chile y son rentables, en cambio la Chile vive del estado...

7:43 p.m.  
Blogger Jorge Andrés Gómez A. said...

Según el rigor científico, un caso no demuestra una hipotésis, y se hace necesario más casos para hacer algo contrastable. Por eso creo que basarse sólo en el caso de EFE es un error, que no demuestra la afirmación hecha.
Me explico:
Ferrocarriles del Estado es una empresa que ningún empresario ha querido apropiarse, debido a lo difícil que es generar rentabilidad en ella, por varios factores, entre ellos falta de incentivos para generar una mayor demanda del servicio, no sólo de transporte de cargas, sino también del público. Es decir, no hay una oferta decente ni existe una demanda amplia que haga rentable el negocio, ni las iniciativas para hacerlo rentable. Por lo anterior, tampoco existe y se hace difícil emprender inversiones de mejoramiento, promoción y ampliación del servicio, porque es altamente riesgoso en términos de inversión.
Por otro lado, en términos de competencia, EFE, tiene más bien, desventajas comparativas en relación a los servicios de buses interurbanos y los vehículos particulares, como los precios de sus pasajes, la cantidad de estaciones existentes, los destinos que cubre, etc.
Por otro lado, y creo que aquí radica el error de basarse en un solo caso, es que otras empresas, manejadas por el Estado, han mostrado altos niveles de rentabilidad y eficiencia en el último tiempo, eso ya demuestra un hecho distinto, que hace objetable la afirmación central del artículo.
Saludos compañeros

3:39 a.m.  
Blogger Francisco J. Ibero said...

Algunas observaciones:
1)Seguro que cualquier Estado tendrá alguna empresa rentable y eficiente.¿Significa esto que debemos tener un Estado empresario?Si puede tener algunas,¿por qué no ir aumentando la cantidad de empresas?
2)Si un ferrocarril no es rentable,eso significa que los clientes potenciales no están dispuestos a pagar el costo real.Entonces,¿por qué lo va a pagar el Estado,es decir,los contribuyentes?
3)¿Cómo sabemos que los fondos dedicados a esa operación no estarían mejor utilizados en otra cosa?
4)¿Qué sentido tiene subsidiar a todo el mundo por igual,independientemente de su capacidad de pago?

5:01 p.m.  
Blogger Toto said...

Nunca he visto el lío con las emperesas estatales, me parecen una buena idea, mientras no sean monopólicas... Pero claro que si una empresa empieza perder dinero, significa que son impuestos perdidos, dinero del pueblo desperdiciado por nada, cuanod podría ser invertido en pensiones o en uan empresa de mayor rentabilidad...

No se puede justificar lo injsutificable, trágico.

7:43 p.m.  
Blogger Dieguistico! said...

La pregunta es, ¿para que quieren un servicio que el público no está dispuesto a pagar? Si el ferrocarril no es buen negocio, no habrá trenes y la gente viajará de otro modo que le parezca mejor. Si es un buen negocio, los empresarios privados acudirán a prestarlo y todos felices.

En los EEUU, por ejemplo, el sistema ferroviario nació gracias a la iniciativa privada y la competencia.

En Argentina los tranvías nacieron de la iniciativa privada, y cuando dejaron de ser rentables fueron reemplazados por un medio de transporte más eficiente: el colectivo (o bus).

¿Por qué empeñarse en prestar servicios que la gente no quiere pagar?

Ese es el típico resultado que se da cuando son los políticos, y no los ciudadanos, lo que deciden lo que es necesario y lo que no.

8:39 p.m.  
Blogger Marta Salazar said...

off topic: dale una ojeada -querido Javier- a mi(s) artículo(s) sobre innovación. No te soprenderán los resultados... 1 abrazo!

5:08 p.m.  
Blogger Bernardita Huerta Dunsmore said...

Tus post son siempre muy interesantes y se puede aprender mucho con ellos gracias!muy buen trabajo!

5:43 p.m.  
Blogger Javier Bazán said...

Prueba

8:37 p.m.  
Blogger Javier Bazán said...

Gracias a todos por su aporte.
Bienvenida Bernardita Huerta.

6:11 p.m.  
Blogger Bernardita Huerta Dunsmore said...

Muchas gracias Javier por la bienvenida, me haces sentir "en casa".

8:51 p.m.  

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