lunes, julio 17, 2006

Comentario de Libro: Robert D. Kaplan



Cuando se trata descalificar a una persona que, por supuesto, intenta dar cuenta la posición en que se encuentra su país, si es norteamericano, se lo descalifica por ser neocon o republicano, como si los comentarios que intenta formular no tuvieran una base sólida. Más bien decir que tal estudioso, como Samuel Huntington o Fukuyama son neocon, me parece revivir la antigua crítica de la izquierda, en que los adversarios de éstas practican ideología, menos ellos. Creo ambos autores dan algunas luces sobre la política internacional. Ahora bien, que algunos no les guste la palabra ‘Choque’, como en el caso de Huntington o la expresión ‘fin de la historia’ encarnada en la democracia liberal y la economía de mercado, es harina de otro costal.

¿La crueldad es propia del siglo XX o es rasgo de todas las épocas? Varias veces he leído “Los Nueve Libros de la Historia” de Herodoto. La crueldad que describe nos parece lejana. Sin embargo, ¿es así? Kaplan intenta explicar la crueldad del mundo moderno apoyándose en los antiguos.

Robert D. Kaplanes cierto que es un periodista y fue corresponsal en varios países en conflicto. A raíz de esto último lo llevo a escribir “El retorno a la Antigüedad: La política de los guerreros”. Su experiencia vital como diría Ortega y Gasset lo condujo a los clásicos, como dice: “Fue el impacto de presenciar directamente guerras, agitación política y pobreza en el tercer mundo lo que dirigió hacia los clásicos de la filosofía y la política, con la esperanza de encontrar justificación para los horrores que veía con mis ojos”. Él mismo reconoce que no es un experto. Y por escribir este libro no deja ser periodista. Kaplan es columnista en el Washingtonpost.

Ahora bien, ¿Qué plantea Robert D. Kaplan? Por una parte, la discusión sobre el nuevo siglo tiene que comenzar con lo viejo. Por otra parte, Kaplan si identifica con los políticos y pensadores del llamado ‘pesimistas constructivos’, que creen que la naturaleza humana es mala, porque los hombres no pueden redimirse. Solamente hay que comparar unas ambiciones con otras. Por eso, cita a Madison, quien escribió en The Federalist: “Si los hombres fueran ángeles, no sería necesario un gobierno”. Y esa sería, además, la explicación del origen del sistema político norteamericano a diferencia de los ilustrados franceses. Las palabras de Madison nos retrotraen al filósofo Thomas Hobbes y su leviatán.

Otro aspecto de Kaplan es que los políticos y pensadores que él analiza, como el General Marshall, Churchill, Maquiavelo, Tito Livio,Thomas Hobbes, Madison, Sun-Tzu, Raymond Aron, Hamilton, Polibio y Tucídides fueron pesimistas con respecto a la naturaleza humana. “La característica definitoria del realismo político es que las relaciones internacionales son dirigidas por principios morales distintos a los que rigen la política interior..”
Un rasgo de los autores y políticos estudiados por Kaplan, es que todos tenían por libro de cabecera “La Guerra del Peloponeso” de Tucídides. De hecho, por ejemplo, el filósofo inglés Thomas Hobbes tradujo dicho libro al inglés, siendo todo un clásico de la literatura anglosajona. Madison era lector de Tucídedes. De hecho, los padres fundadores de Estados Unidos a raíz de su lectura de “La Guerra del Peloponeso”, se inspiraron en el sistema mixto de gobierno de Esparta y no en la democracia ateniense.

Kaplan plantea a grandes rasgos que el triunfo de la democracia liberal y la economía de mercado (capitalismo) va generar más conflictos por la irrupción de las masas en los países emergentes. Parte del supuesto de que la libertad política genera violencia que los occidentales desprecian, que no se puede implantar la democracia, por ejemplo, en los países africanos, si hay no orden. Desde ese punto de vista, mas vale un líder autoritario que un líder democrático débil. Otro problema que plantea es cuán las naciones poderosas realmente están interesadas en intervenir en un conflicto, a menos que sea por su propio interés, por ejemplo: ¿Por qué intervieron en Yugoslavia y no en otro país como Abjasia, Osetia del Sur y Nagorno-Karabaj, donde también había limpieza étnica? Kaplan pregunta. Basta recordar la intervención chilena en Haití, pues primero orden y luego democracia.

Kaplan se separa de las teorías teleológicas o finales, como las de Fukuyama u otras: “Las teorías sociales tienden a ser lineales. Describen una serie de incidentes y procesos que conducen hacia un fin definible. Sin embargo, el mundo se caracteriza por la simultaneidad: incidentes y procesos muy diferentes llevan a fines distintos:

Kaplan plantea o nos hace ver distintos escenarios de la política internacional. Desde las ciudades estados de Mesopotamia, del imperio Han del siglo II a.c o el Imperio Maurya del siglo IV a.c que era el contrapunto del estado Egipto, el posible surgimiento de una “autoridad mundial” que ponga coto a la anarquía. Por cierto, dicha ‘autoridad’ no la personifica la ONU, sino un país como Estados Unidos o China u otro país.

Una cosa que me llamó la atención fue el siguiente párrafo en un mundo multicultural: “Ningún otro cuerpo militar imperial ha sido tan manifiestamente multiétnico, vinculado por los valores de una Constitución en vez de lazos de sangre. Entre los alimentos precocinados que consumen las tropas de las fuerzas especiales de Estados Unidos hay paquetes que contienen halal, adecuado para las restricciones dietéticas de los musulmanes, y comida kosher, para los judíos. En el momento de escribir estas líneas, el jefe del Ejército de Estados Unidos- uno de los miembros de la Junta de Jefes del Estado Mayor- es el general Eric Shinseki, un estadounidense de origen japonés cuya familia vivió en un campo de internamiento durante la Segunda Guerra Mundial”.

Lo bueno de Kaplan, según mi parecer, es que podemos recuperar la tradición humanista de leer a los clásicos de la Antigüedad.

Robert D. Kaplan, “El retorno a la Antigüedad: la política de los guerreros”, Barcelona, Ediciones B, 2004, 237 páginas

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8 Comments:

Blogger Cococita said...

Too much for me this comment.
Kisses.

9:49 p.m.  
Blogger Alvaro71 said...

Interesante lo que pasa con las comidas en el ejército estadounidense. Pagaría por saber qué piensan de la intervención en Irak, los soldados estadounidenses musulmanes.
saludos,

9:05 a.m.  
Blogger Francisco J. Ibero said...

Javier:Tu comentario despertó mi curiosidad.Resulta que encontré el libro en inglés en una librería que vende por internet a precios muy bajos.El título del libro es Warrior Politics y cuesta 4 dólares.Así que te debo una.

4:45 p.m.  
Blogger Javier Bazán said...

Alvaro; Buena pregunta.
Franciso: Por nada. Espero que te guste como a mi me gustó.

7:46 p.m.  
Blogger elperiodisto said...

Buen libro, aunque creo que Kaplan se luce más con sus libros de viaje que con un libro tan teórico como éste. Te recomiendo leer los demás.

7:48 p.m.  
Blogger foton said...

Quiero decirte que los "pesimistas constructivos",desde mi punto de vista , son los mas acertados en sus definiciones. Lo vemos todos los dias no solo en nuestro entorno personal, sino que por la TV. En las noticias de tanto conflicto belico, tantas maquinaciones maquiavelicas, tanto sufrimiento humano.
Saludos.

3:53 a.m.  
Blogger cristian said...

Al igual que Foton, creo que los pensadores pesimistas respecto a la naturaleza humana son los más realistas y, por lo tanto, los más certeros.Es una lección de la historia, nada más.Cosa de ver.

8:24 p.m.  
Blogger Rafael Mera P. said...

Concuerdo mucho más con Kaplan que con Fukuyama. Este último además es más teórico, mientras que Kaplan basa sus enunciados en su propia experiencia como corresponsal en países en conflicto. De hecho, para escribir su último libro ("Soldados imperiales: la milicia norteamericana en terreno", donde explica el rol que cumplen los soldados estadounidenses en la ejecución efectiva de la política exterior de EE.UU.), Kaplan viajó acompañando a las tropas por varios países, incluyendo Irak, donde estuvo nada menos que en la batalla de Fallujah.

6:32 p.m.  

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