domingo, septiembre 16, 2018

“Comunista y amiga de dictadores”



Pocos en el país se atreven a calificar al ex presidente, Michelle Bachelet de comunista. Después de todo, ella se ha promocionado como víctima del gobierno militar, cuando es victimaria, pues era partidaria de la vía armada y de la violencia revolucionaria. Después de todo, si ella se hubiera presentado como comunista y no como socialista en la elección presidencial, no hubiera salido. El Partido Socialista se presta para todo o puede dar imagen de que tienen una ideología difusa. 
   Cuando Bachelet fue nombrada Alta Comisionada por los Derechos Humanos por las Naciones Unidas a ningún que sea un personaje público se le ocurrió sacarle en cara su prontuario de anti derechos humanos. Ella fue simpatizante del grupo terrorista Movimiento Izquierda Revolucionario (MIR), quienes optaron la vía armada y la instalación de una dictadura comunista. Luego se fue a vivir en la ex República Democrática Alemana (RDA) o Alemania comunista. Y nunca se enteró de que las personas que escapaban de ese lugar, le disparaban. Ni menos de la ausencia total de libertad, tanto en el plano político como económico. Luego militó el brazo armado del Partido Comunista chileno, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez en los ochenta, cuando hacía atentados donde morían tanto civiles como militares. Para ella es normal, que el Estado establezca que debe comer uno como ocurrió con las Dirección Nacional de Abastecimiento y Comercialización (DINAC), que a su vez dirigía las Juntas de Abastecimiento y Control de Precios (JAP), que su padre el general de la Fuerza Aérea, Alberto Bachelet estaba a cargo. Las personas que vendían productos por su cuenta era considerado un especulador, que en  un régimen comunista se considera delito revolucionario. 
   El actual presidente Sebastián Piñera la felicito por su cargo. Una vez más, la diputada de Renovación Nacional, Camila Flores le saco en cara a Bachelet que no tiene autoridad para hablar de los derechos humanos y dice cosas que la mayoría de los políticos y académicos no se atreven a decir. En efecto, la joven política cuestionó el nombramiento de Bachelet en el cargo mencionado: "¿Quién más alejada de la protección de los DD.HH. de una forma universal y de la condena a las violaciones de estos derechos que ella? Permanentemente justifica a violadores de derechos humanos y condena lo que ocurre en Chile, pero apoya a Maduro y Fidel Castro". Ni Allamand ni Alberto Espina y otro político de ese partido se atrevido a decir lo que dijo la diputada. 
   A la diputada se le olvidó mencionar el prontuario mencionado en el segundo párrafo.
    Y aun así Bachelet se siente con la autoridad moral para dictar cátedra sobre los derechos humanos. Por eso, creo el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos dedicado a recordar las llamadas ‘violaciones a los derechos humanos cometidas bajo el gobierno militar’. ¿A qué se refiere esa expresión? En la polémica entre el ex ministro de las Culturas, Mauricio Rojas y el museo quedó demostrado que esa institución fue creada para homenajear a los grupos terroristas del Mir, Frente Lautaro y FPMR que combatieron el gobierno militar. Los grupos terroristas mencionados son las llamadas ‘víctimas de la dictadura’. En Chile, por tanto no se pueden matar a terroristas. Y el Instituto Nacional de los Derechos Humanos (INDH) con el propósito de perseguir a los agentes del Estado entre 1973 y 1990, no a los terroristas como dice el estatuto de esa institución. 
   Por el canal de Youtube Que no piensen por ti supe que a la actual Alta Comisionada por los Derechos Humanos la han criticado países como Austria e Italia, ya que según Bachelet tratan mal a los inmigrantes. El primer ministro italiano dijo: “No aceptamos lecciones de nadie”. Luego el diario italiano conservador Il Giornale la califico de “invasión moralizante” y que Bachelet era un personaje “llena de sombras”. El medio conservador al ex presidente de la República la llamó como "comunista y amiga de dictadores".
   Me di cuenta que los medios oficiales, o sea, la televisión abierta no informo de esta noticia. 
   Deseo insistir que la diputada Camila Flores fue la que critico a Bachelet antes que el medio italiano. 
  En efecto, la editorial recuerda que cuando Bachelet visitó Cuba en el 2008, mostró escasa atención a la oposición a la dictadura comunista. De hecho, la bloguera cubana, Yoani Sánchez destaco su “proximidad a La Habana marcada por una nostalgia ideológica que oscurece su visión y su capacidad para reconocer la falta de derechos que marcan la vida de los cubanos”. 
   Domenico Ferrara, quien es el que escribe la editorial afirma: “De su boca nunca ha habido ninguna condena a la represión política sistemáticamente conducida por Raúl Castro, incluso cuando las víctimas son mujeres”. Luego le sacan en cara su elogio al dictador Fidel Castro cuando falleció en 2016: “un líder para la dignidad social y la justicia en Cuba y América Latina”. Lo mismo, cuando elogio al dictador Hugo Chávez: “su amor más profundo por su pueblo y los desafíos de nuestra región para erradicar la pobreza y generar una vida mejor para todos”. 
   Después Ferrara le critica su apoyo al régimen de Nicolás Maduro, pues Bachelet la situación que vive Venezuela es una responsabilidad compartida: “en el hecho de que el problema de Venezuela es la falta de diálogo, lo que sugiere que hay una especie de responsabilidad compartida”. El mismo comentario para Nicaragua. Cuando la izquierda es la única responsable, tanto en Chile por el 11 de septiembre como en el país de Simón Bolívar, todos son responsables. Lo que significa que nadie es responsable.
   Según el académico conservador heterodoxo, Joaquín García-Huidobro, cuando se refiere a los políticos de izquierda chilena que apoyaron a Lula da Silva, arrestado y condenado por corrupción: “¿qué hay en ellos que los transforma en seres impecables, y que lleva a que figuras correctas en lo personal (Lagos, Bachelet) tengan una especial ceguera a la hora de advertir ciertas cosas elementales?” 
   Al filósofo conservador se le olvida que tanto Lagos como Bachelet apoyan el sistema social cubano como demostrado, cuando murió el dictador Fidel Castro. Para él son “figuras correctas en lo personal”
   Con todo, Bachelet crítico la situación de Venezuela y Nicaragua en la semana pasada: “continuó recibiendo información sobre violaciones de los derechos económicos y sociales, como los casos de muertes relacionadas con la malnutrición o las enfermedades que se pueden evitar, así como las violaciones de los derechos civiles y políticos”. No mencionó a Cuba. Si condena a Venezuela, también tendría que condenar la Unidad Popular. 
   Cuando asumió Bachelet su segundo mandato apoyo a Maduro: “no nos parece adecuado que hayan acciones violentas que busquen desestabilizar a un gobierno democráticamente elegido". En su segundo gobierno, Bachelet como sostiene el diario italiano apostó por el diálogo. 
  ¿Alguien le cree? Señora Alta Comisionada por los Derechos Humanos, ¿La actual Venezuela no le recuerda la Unidad Popular? 
   Esta declaración la encuentro tan falsa como las lágrimas de cocodrilo que derramo por las muertes de los más de mil niños muertos ocurridas en el Servicio Nacional de Menores (SENAME) ocurrida bajo su gobierno. Dicho sea de paso, por un blog me enteré que una persona presentó un querella contra Michelle Bachelet por delitos de lesa humanidad o genocidio a raíz de los niños muertos en el Sename.
   Despierten. Bachelet es comunista. Es lo único que conoce.

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miércoles, septiembre 05, 2018

Sumisión frente a la izquierda


   Hace tiempo leí en un sitio de internet las siguientes palabras: “La libertad es un privilegio, no un derecho”. Dichas palabras estaban puestas en un cartel, en el estado de Nevada, según comentaba un venezolano al comienzo de gobierno de Hugo Chávez. Si la libertad es un privilegio, significa que tuvo un costo en alcanzarla. No cayó del cielo. Eso explicaría por qué algunos sectores del mundo, sobre todo en Asia se aceptan los abusos del gobierno como se da en China. La mayoría de los chilenos todavía no se dan cuenta que hoy disfrutan de las libertades porque otros arriesgaron sus vidas y se tomaron decisiones que tal vez no fueron populares, pero que dieron frutos a largo plazo. Se tomo la decisión de derrocar al gobierno de la Unidad Popular porque devino en tiranía y cuyas políticas mermaron las libertades que hasta entonces los chilenos daban por sentado. Dicho gobierno quiso instalar una dictadura comunista.
    El nombre completo de la institución que creó polémica por las declaraciones del ex mir Mauricio Rojas se llama Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos. Se me olvidó mencionar que una frase que no gusta del ex ministro y que siempre la repite: “Es cómo llegamos a odiarnos”. Es que lo mismo que decir “todos somos responsables”. Por tanto, nadie es responsable. Las personas opositoras a la UP no odiaban, pues lo único que querían era renunciara Allende o sacarse el gobierno malo. 
    Para cualquiera persona normal, sabe que la memoria es selectiva. Nos acordamos de ciertas cosas y otras, no. Revivimos buenas experiencias o recreamos malas experiencias si tenemos odio o rencor contra alguien, hasta que al final, ese mismo odio termina matando a la persona. La izquierda con dicho museo coloca lo que le conviene y no que la deja en ridículo. 
   Sin embargo, primero nadie ha reparado que la autoría de la creación de dicho museo. A dos personas se les ocurrió: a la mirista Marcia Scantlebury y a la frentista Michelle Bachelet. O sea, dos terroristas o guerrilleras. Para hacerlo más simple equivale a que un violador que se queje que la mujer agredida le pego en los genitales. ¿Con qué autoridad dos personas que justificaron la violencia revolucionaria y el terrorismo dictan cátedra sobre los derechos humanos? Segundo, que para la izquierda cuando ellos asesinan no constituye una violación a los derechos, en cambio, sí, los agentes del Estado. No importa si hayan estado en la DINA o CNI, sino porque el militar sobre todo, después del 11 de septiembre, lidió con personas que empuñaron las armas para instalar una dictadura comunista. Si es así, no sé por qué tenemos que aceptar el criterio de la izquierda. Por lo menos, yo no lo acepto. No hay ningún terrorista acusado de violar los derechos humanos, después de todo, están amnistiados e indultados. Una joven historiadora escribió que ella jamás iría con hija a ese museo, porque no explicaba cómo llegamos a eso. El objetivo del Museo es mostrar las violaciones a los derechos humanos cometidas bajo el Gobierno Militar. La historiadora no se dado cuenta aún que los terroristas no violan los derechos humanos. 
   Antes de la renuncia de Rojas, el actual director del Museo de la Memoria, Francisco Estévez critico la muestra ‘Hijos de la Libertad’ del Museo de Historia, donde aparecían las palabras del general Augusto Pinochet, en las que se decía Chile se había liberado del comunismo. Las palabras decían una verdad. Pero, la institución que creó Bachelet, además, de ser sesgada oficia el papel de la Doctrina de Fe o la Inquisición al imponer una “verdad”, que no es tal. 
   La izquierda nunca abandona a su gente a diferencia de los políticos de la ex derecha se avergüenza de quienes combatieron el terrorismo poniendo en peligro sus vidas. Además, si se trata del ex presidente Bachelet, no hay que olvidar que en su segundo mandato ella quiso indultar a un terrorista del FPMR, mientras les negó el indulto humanitario a cuatro presos políticos de Punta Peuco. A ella, tanto los políticos como académicos de la ex derecha le creen todo. A todo le dicen: “Amén”.      Mientras escribía el post anterior, me acordé de otro crimen de la izquierda, a saber, el atentado ferroviario en Queronque, donde murieron 58 personas y cientos de heridos, en 1986. Después se supo que autor intelectual del atentado fue el mirista Carlos Ominami como lo denunció en una carta pública otro mirista a fines de los noventa. Eso no está en el Museo de la Memoria. El señor Ominani después fue ministro de Estado del primer gobierno de la Concertación y ahora último ha sido conocido, porque fue uno de los tantos políticos de su sector que mandaron una carta de apoyo al ex presidente brasileño, Lula da Silva, quien se encuentra en la cárcel. No bastando la carta, se reunió con el Papa jesuita Francisco I para que interceda por ex mandatario brasileño. Algunos columnistas se acordaron que el museo no recoge las víctimas que fueron asesinadas por el terrorismo del Mir, el Frente Lautaro y el FPMR.
   Dicho museo fue creado por terroristas como un homenaje a los terroristas, aunque sea redundante afirmarlo. Tenemos dos pruebas que ratifica lo que acabo de decir. La primera, es que en la región de Neltume hay un museo dedicado al comandante ‘Pepe’ del Mir, quien era apoyado por el gobierno de la Unidad Popular aun cuando lo negaba. Decían que era un invento de la oposición. Con todo, el museo omitirá las célebres palabras de él, el cual sostenía que la revolución marxista de Salvador Allende costaría un millón de muertos: “Claro que violentamente. Tiene que morir un millón de chilenos para que el pueblo se comprometa con la revolución y ésta se convierta en realidad. Con menos muertos no va resultar”. La segunda, es que cuando se descubrió las palabras que había dicho el ex ministro Mauricio Rojas y que la izquierda las calificó de ‘ofensa’, hubo una manifestación de apoyo al museo. Entre las personas que concurrieron estaba la actriz Magdalena Pinto conocida como Malucha, quien tenía como un primo al militante del Mir, Mario Fernando Peña Solari.
   El actual presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes publicó un artículo que apareció en La Tercera a propósito del Museo de la Memoria. En él dice: “1) Que en el objeto del Museo caben sólo las víctimas de violaciones de DDHH. Eso es una simple convención, un acuerdo (hoy inexistente) que puede ser modificado. 3) Se pretende que los caídos a manos del FMR, el Lautaro o el MIR fueron víctimas del ejercicio al derecho de rebelión. Efectivamente hay derecho a rebelarse contra una dictadura, pero ese derecho es respecto de quienes buscan recuperar la libertad y, obviamente, no asiste a quienes pretenden instaurar otro tipo de dictadura”. 
   Las palabras del presidente de RN confirma lo que he dicho, las víctimas del Gobierno Militar son victimarios. Puesto que todo es a gusto de la izquierda, a lo que llaman ‘´víctimas de las violaciones de derechos humanos’ son en realidad terroristas. Lo que omite el presidente de RN es, por ejemplo, que el Mir nació antes de Gobierno Militar para instalar una dictadura comunista o del proletariado. Luego cuando los militares tomaron el poder, salieron con el cuento de luchar por la democracia que ellos la habían destruido. Nadie ha notado que los Miristas son bipolares como Bachelet. 
   Asimismo, quienes han ayudado a blanquear el pasado totalitario y terrorista de la izquierda chilena es, por ejemplo, el cientista político, Patricio Navia, quien le expresó a Álvaro Vargas Llosa en un documental que éste último hizo sobre América Latina y el populismo, si es que no equivocó, que el único problema de Salvador Allende era la economía. 
   Durante la campaña presidencial, Sebastián Piñera viajo a Argentina para visitar la Fundación Libertad. Allí propuso que el actual gobierno venezolano la “vía chilena”, esto es, un itinerario como el que tuvo el Gobierno Militar chileno para entregar el poder. Cualquiera comparación con el régimen del país de Simón Bolívar es injusta, pues los militares chilenos no querían que sus compatriotas viviesen como los venezolanos. Sin embargo, el periodista del Infobae : acusa los militares de irse contra la población civil y no los terroristas: ”Desde entonces Chile se ha mantenido como una de las democracias más estables de la región. Pero el costo de este acuerdo ha sido la imposibilidad de juzgar a las cúpulas militares por los numerosos crímenes y violaciones a los derechos humanos contra la población civil, lo que ha generado tensiones en el país”.
   Lucía Santa Cruz, Consejera del Instituto Libertad y Desarrollo dijo por la polémica de Rojas: “En suma, la derecha debe convivir con la memoria; y la izquierda, tolerar la historia”. Ella cree que está tratando con personas racionales, cuando la izquierda no reconoce nada de lo que menciona.
   El Museo de la Memoria equivale cuando los talibanes en Afganistán dinamitaron los budas gigantes.
   Hace dos post había dicho que la situación del país es tal que a la izquierda hay que pedirle permiso para vivir y opinar. Mas luego también me acordé que una palabra resume todo y es el título de una novela del polémico escritor francés Michel Houellebecq: Sumisión.

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domingo, agosto 26, 2018

Contrapunto







     Si dejan que les arrebaten la conciencia, sus memorias y recuerdos de un período determinado, muy pronto le quitaran sus bienes y posesiones, hasta convertirlos en esclavos. Los chilenos ya perdieron el resto de las libertades de las cuales aún disfrutan. Si alguien cree que la claudicación de Mauricio Rojas no les va afectar, se equivoca totalmente.
   Imagínense cómo será el próximo 11 de septiembre chileno.
   Los revolucionarios marxistas leninistas maoístas y guevaristas del fracasado gobierno de Salvador Allende fueron cobardes el mismo 11 de septiembre de 1973, cuando huyeron literalmente en estampidas, escondiéndose ya sea en las iglesias, conventos y, naturalmente, en las embajadas. Los jesuitas ayudando a escapar a los ex UP. Han seguido siendo cobardes, aun cuando los militares entregaron el poder en forma impecable a los civiles. Tan cobardes que no se han atrevido decirle a las generaciones que vienen desde 1990, que los partidarios de la ex Unidad Popular eligieron el camino de la violencia, la vía armada siendo la guinda de la torta, la instalación de una dictadura comunista o un gobierno totalitario. Y la cobardía en grado superlativo es cuando se declaran víctimas y no victimarios. Con todo, pese a la mentira sistemática de estos veinte y ocho años de vez en cuando aparece la verdad dicha por los propios izquierdistas. Asimismo, en estos seis meses del segundo gobierno de Piñera, cuando alguien dice la verdad por nuestro lado, la izquierda tiene ataque de histeria digno de las mujeres. También le viene a la histeria al gobierno, cuando diputado de la UDI, Ignacio Urrutia dijo la verdad acerca de las pensiones que recibían los terroristas. 
   Ahora bien, el último que dijo la verdad esta vez fue el propio Presidente Piñera  sobre Allende en el programa “El informante” de televisión a propósito de la renuncia de Rojas: "En nuestro país todos hemos evolucionado en la dirección correcta. Yo creo que la izquierda, desde el presidente Allende que validaba la violencia y los mecanismos no democráticos, ha evolucionado y aprendido a reconocer y respetar la democracia. Y creo que la derecha también ha evolucionado y que tiene una defensa férrea en materia de derechos humanos".
    La izquierda no cree en la democracia liberal. 
  Más bien, la derecha probó que le importa los derechos humanos con el Acuerdo de la Cámara de Diputados de Agosto de 1973. Al contrario, desde 1990 la derecha ha involucionado en lo que trata de los derechos de las personas: aprobando informes (Rettig y Valech) que son inconstitucionales, no respetando la igualdad ante ley como en el caso de la Ley de Amnistía de 1978 y los indultos a los terroristas bajo los gobiernos de la Concertación, haciendo la vista gorda ante la prevaricación de los jueces y que éstos condenen con una ficción jurídica del ‘secuestro permanente’, o bien, que condenen con delitos que son retroactivos. Y por último, que se crean el cuento que matar a un terrorista o guerrillero es violar los derechos humanos, mientras que los crímenes de los terroristas no son violaciones a los derechos humanos. 
   Piñera podría haber agregado las palabras del general Augusto Pinochet, que ordeno quitar de la muestra ‘Los Hijos de la Libertad’ del Museo de Historia: “La gesta del 11 de septiembre incorporó a Chile en la heroica lucha contra la dictadura marxista de los pueblos amantes de la libertad”. 
   Las palabras que dijo Piñera provocaron la reacción de la hija de Salvador Allende, la senadora Isabel Allende y la diputada Maya Fernández Allende. La primera dijo: “Lamentables y equivocadas palabras de Piñera sobre el Pte Allende en vano intento de hacer suerte de empate. Nada justificará asesinatos y violaciones DDHH de la dictadura q'la derecha ha defendido incluso hablando de pronunciamiento y excesos”.
  La nieta y presidente de la Cámara Baja, Maya Fernández dijo: “Encuentro grave las palabras del Presidente Piñera respecto al Ex Presidente Salvador Allende. Allende nunca válido la violencia y los mecanismos no democráticos, su historia demuestra que siempre creyó en la democracia y la República, fue elegido por el pueblo en las urnas”. 
   ¡Qué manera de mentir! La izquierda asesinaba y eso se justificaba. Desde luego, que cuando ellos asesinan no se violan los derechos humanos. Ahí tenemos al asesinato del general Carol Urzúa en manos del Mir, el asesinato del dirigente poblacional de la UDI, Simón Yévenes por el FPMR. Están diciendo que no se pueden matar a terroristas o guerrilleros. 
 Si lo que había en la UP era democracia, ¿por qué no se van las dos políticas a Venezuela?
 Allende fue elegido por la Cámara de Diputados, no por el pueblo. Allende valido la violencia, pues estuvo de acuerdo con la declaración del PS del Congreso de Chillán. Fue el creador de las OLAS y quería un socialismo cubano para Chile. Además, despreció las instituciones de la República como la Corte Suprema y la Contraloría. Si no valida la violencia, ¿por qué el arsenal encontrado en su casa Guardia Vieja? 
   La verdad sale a flote por las propias izquierdas. Así a raíz de la renuncia del ex ministro de las Culturas, el ex Mir, Mauricio Rojas, el señor Antonio Sánchez García, ex Mir por su cuenta tweet le dijo a José Antonio Kast:”Yo milité el Mir y Andrés Pascal no puede desmentirlo. Fui su jefe de campaña al rectorado de Chile. Y concuerdo con Rojas: el Museo de la Memoria es parcial y sesgado. No fuimos vírgenes de la caridad. Y hoy estaríamos peor que en Venezuela, donde vivo”. 
 Y así y todo, se escandalizan o se ofenden la propia gente que no es de izquierda, cuando alguien afirma: “No fueron blancas palomas”. Los de la Unidad Popular eran matones. Por tanto, no eran buenos.
  Los revolucionarios marxistas de la ex UP ni con canas se vuelven más sabios, ni compasivos ni ecuánimes. En efecto, antes del affaire Rojas, paseando por Youtube encontré un video de junio donde Mosciatti de CNN entrevista al abogado, profesor y columnista de La Tercera, José Rodríguez Elizondo por su nuevo libro Historia de la relación civil-militar en Chile. El autor sostiene que la intervención militar fue alentada desde el extranjero y luego cita a otros autores que afirman que cada cuarenta años los militares entran en la política para fundar el país. Más bien, la expresión correcta es que la decía el economista y ministro de Pinochet, Álvaro Bardón: “Cada cuarenta años nos disparamos a los pies”. Luego Mosciatti y Rodríguez Elizondo repite la canción de que la gente de su generación no sabía cómo actuarían los militares. Sí sabían, pues hasta Allende mando soldados a entrenar con los norteamericanos y franceses. Los políticos y académicos se lavan las manos. El columnista afirma: “Todos sabíamos que habría un golpe militar”. Menciona la represión. A decir verdad, la izquierda no sufrió represión. Los chilenos llegaron a conocer un poco de la represión comunista con las fuerzas de choque que tenía la UP. 
  El abogado no dice nada de la presencia de los cubanos o la DGI, que es el servicio de inteligencia de ese país, que estuvo en tiempos de la Unidad Popular. Esa entrevista es una prueba que el señor Rodríguez Elizondo no se atreve a decir por la televisión, que ellos querían instalar una dictadura comunista. Una muestra de cobardía. Ni mucho menos a decir que el 10 de septiembre la mayoría de los chilenos sentían que estaba ad portas de una guerra civil gracias a la Unidad Popular, que nos condujo a un punto sin retorno.
  Me encantan los comentarios que recibió:
  “El golpe militar fue un acto totalmente MORAL. Uno derroca (por la fuerza) a un gobierno que viola los derechos del individuo”. 
  “Estos vejetes que hablan del golpe militar, gracias a Dios que existió el golpe si no hubiese llegado al mismo resultado de Venezuela”. 
   “Otro con el temita añejo intentando torcer la historia,, llevan casi medio siglo con el cuento, una versión mentirosa de la historia sólo llevará a incoherencias, por ejemplo en esta entrevista: Si la UP quería que los militares se mantuvieran en sus cuarteles ¿porque nombraban militares hasta para ministro del interior?. Es imposible forzar la historia con mentiras compadre porque es imposible forzar a definiciones que sean incoherentes con los hechos”.
 “El golpe militar se puede explicar fácilmente en esta frase: Cuando la tiranía es ley, la revolución es orden”. 
   Afortunadamente, gracias a la internet y todos los dispositivos podemos refutar las mentiras de la Izquierda. Así, por ejemplo, el canal de Youtube #ereschileno reproduce un audio que viene la Unidad Popular, donde diversos políticos dicen que la el gobierno de Allende se salió de la ley. Ese audio es una respuesta al Museo de la Memoria. 
   Es contrapunto leer las declaraciones de Isabel Allende, Maya Fernández Allende y José Rodríguez Elizondo comparándola con el tweet del ex Mir, Antonio Sánchez García y el audio Juan Carlos Gómez Escobar.

PD: Borraron de Youtube el primer video que era más corto y que terminaba con la frase: "Dejen de mentir".

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domingo, agosto 19, 2018

Pidiéndole permiso a la izquierda para vivir


   Como ya sabrán, más de una vez he criticado al ex mirista y ex diputado de Suecia, Mauricio Rojas. Pues bien, Piñera hace poco lo había nombrado ministro de las Culturas. La izquierda se puso a escarbar y encontró las siguientes palabras sobre el Museo de la Memoria : “Más que un museo (…) se trata de un montaje cuyo propósito, que sin duda logra, es impactar al espectador, dejarlo atónito, impedirle razonar (…) Es un uso desvergonzado y mentiroso de una tragedia nacional que a tantos nos tocó tan dura y directamente”. Por haber dicho esas palabras tuvo que retractarse, porque la izquierda lo consideró “una ofensa”. Liberarse del comunismo no constituye una tragedia.
   El Museo de la Memoria es la creación de la mirista y periodistas Marcia Scantlebury. Igualmente otra creación de los grupos terroristas chilenos es, pues, el Instituto Nacional de los Derechos Humanos (INDH), que tiene como uno de sus objetivos querellarse contra los agentes del Estado que combatieron la subversión entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990. Para la izquierda, los terroristas no violan los derechos humanos. 
    En una entrevista en que le sacaron en cara afirma: “Imagínate lo que tienen que reconocer. Imagínate lo que tienen que decir frente a Chile. Y lo que tienen que perder en cuanto a ese capital político, cuando tú dices “yo soy la víctima, aquí están los únicos culpables”, cuando tú dices “yo soy culpable”. Cierto: yo no torturé, ni hice desaparecer, ni maté, como este señor que tenía las armas, pero yo propicié, yo creé el camino por el cual transitaron los tanques”. La Unidad Popular torturó y los particulares afines a ese gobierno como el Mir y la Vanguardia Organizada del Pueblo (VOP).
   A propósito de tortura, escuchen la interesante reflexión que hace Johannes Kaiser -hermano de Alex Kaiser- sobre Rojas, el Museo de la Memoria y la tortura. Es frecuente escuchar a los políticos desde 1990, que los militares casi se mandaban solos antes de la caída de Allende, tanto desde la izquierda como de la derecha. Pues, los políticos fueron los que mandaron a los militares a entrenar con los norteamericanos y franceses sabiendo que el método que empleaban era la tortura. Allende hizo lo mismo. Johannes luego hace el siguiente comentario: “Si los militares los hubieran mandado a la ex Unión Soviética, hubieran aprendido lo mismo que hacían los franceses y norteamericanos: torturar”. Así hablan los hombres. Peor aún, después se asombran cómo los militares actuaron contra el terrorismo, después del 11 de septiembre. El único político que a dicho la verdad ha sido el ex parlamentario Hemógenes Pérez de Arce que ha sostenido que la práctica de la tortura era habitual en los gobiernos democráticos. Bajo la administración de Eduardo Frei Montalva torturaron.

     Luego se retractó: “Las declaraciones de hoy en La Tercera sobre el Museo de la Memoria provienen de una entrevista antigua que no refleja mi pensamiento actual. Nunca he minimizado ni justificado las inaceptables, sistemáticas y gravísimas violaciones de los derechos humanos ocurridas en Chile”. Cuando leí la vuelta de carnero de Rojas, sentí que los chilenos ya perdieron el resto de las libertades que aún conservan. Un grupo de chilenos decidieron ponerse cadenas mentales, mas luego conocerán las cadenas de hierro del comunismo. Por ejemplo, como este blog puede constituir una amenaza para la izquierda. O las declaraciones que hacía Fernando Villegas antes que los progresistas le montaran un montaje. Hasta ahora no se ha sabido que una mujer fuese a querellarse contra el sociólogo y escritor. Si hasta la misma Teresa Marinovic ha dicho que le han amenazado. 
   Como consecuencia de la rendición de Rojas, de nuevo la izquierda quiere sacar una ley para quienes ‘nieguen los crímenes de la dictadura’. Desde luego que ese sector niega los crímenes de los grupos terroristas chilenos Mir y FPMR. Y el historiador Gonzalo Rojas Sánchez dijo se nos viene la ley ‘Cárcel para los historiadores’ basada en los ‘discursos del odio’ como se vio en el documental ‘Pinochet’. Se trata, a fin de cuentas, de imponer una verdad oficial, que es una mentira. 
  Mauricio Rojas en una Carta pública dirigida Marco Enríquez-Ominami , quien es el hijo del terrorista, delincuente y fundador del Mir, Miguel Enríquez, le dice: “Ni cambiamos el mundo ni liberamos a nadie. Terminamos como mártires o como víctimas, y como tal nos acogieron generosamente por todas partes”. En conformidad con la Ley Natural el que usa la violencia, ya sea un delincuente o un grupo que opto la vía armada o la violencia revolucionaria como el Mir son siempre los víctimarios, no los que se defienden. Eso no cambia nada lo que hayan hecho los militares después. Si hubiese sido hombre, no se habría quejado. Quisieron hacer una revolución comunista y les salió el tiro por la culata. No se habla más.
   Rojas en la mencionada Carta dice que conoció al padre de MEO. Supongo que también sabrá que días antes de morir, asalto un banco, se enfrentó con el representante de la sucursal bancaria, quien le aforró un puñetazo en la cara, con lo cual Miguel Enríquez ordenó a sus ayudantes que mataran al hombre. Asimismo, supongo que sabrá que el fundador del Mir murió en un enfrentamiento. El joven oficial del Ejército está en Punta Peuco, Miguel Krassnoff porque nadie en Chile puede matar a un terrorista. En el mismo período, el Mir realizó una emboscada al general Carol Urzúa, quien era el intendente de Santiago. Pues bien, los terroristas que asesinaron al general están amnistiados y no así Krassnoff. El asesinato del trabajador bancario y del Urzúa no constituyen una violación a los derechos humanos, más sí la muerte del padre de MEO. Lo mismo lo podríamos aplicar en los ochenta. Por tanto, las palabras que dijo Rojas no tienen sentido: “Nunca he minimizado ni justificado las inaceptables, sistemáticas y gravísimas violaciones de los derechos humanos ocurridas en Chile”. 
    El senior Rojas de la Fundación para el Progreso (FPP) no siente empatía por las víctimas del terrorismo del Mir y del FPMR. No respeta la igualdad ante la ley, es que lo piden los defensores de los presos políticos de Punta Peuco y avala el ilegal Informe Valech, el cual se basa en acusar a otra persona sin pruebas. Muy liberal. Se hace el leso con la abierta prevaricación de los jueces. Y con ilícito de la Justicia de acusar con la ficción jurídica del ‘secuestro permanente’ y de imputarle a os militares delitos que no son retroactivos. Por último, les niega a los chilenos el derecho a la rebelión. La izquierda chilena no tiene argumentos. Por eso censura. 
   En Chile no hay libertad de expresión desde 1990. El ejemplo más elocuente aparte de la censura al documental ‘Pinochet’, es que el Café Torres que tiene como tradición poner los nombres de los ex presidentes, no puede poner el nombre de quien gobernó entre 1973 y 1990. Cito a Hermógenes Pérez de Arce: “Lo comenté en este blog y “La Segunda” fue al Café Torres, comprobó el hecho y le preguntó al dueño o encargado la razón de esa omisión. Y éste le dijo que originalmente habían grabado el nombre del Presidente entre 1973 y 1990, pero que los comunistas les habían notificado que, si no lo borraban, su local sufriría un atentado incendiario. Entonces, prudentemente, lo borraron”. En cambio, si hay que aguantar que la izquierda le ponga nombre a cada calle, avenida y liceos al peor gobernante que ha tenido el país, Salvador Allende. Los dueños de ese Café podrían querellarse en los tribunales y al INDH. 
    Así, pues, desde 1990 la democracia chilena está secuestrada por un grupo minoritario que no representan a nadie. Los grupos terroristas extorsionaron al presidente demócrata cristiano, Patricio Aylwin con el Informe Rettig y la persecución a los militares. Toda la política de los derechos humanos está en manos de personas ligadas al terrorismo chileno. Algunos políticos de la ex derecha les podrían sacar en cara en el parlamento algunos versos de la canción La Alegría ya viene:
 “Porque digan lo que digan yo soy libre de pensar.  
   Porque siento que es la hora de ganar la libertad, 
 …………………………… 
 Porque nace el arco iris después de la tempestad, 
 Porque quiero que florezca mi manera de pensar,”


 Para opinar y vivir hay que pedirle permiso a la izquierda en el segundo gobierno de Piñera como se ha visto desde las declaraciones del diputado Urrutia, la muestra que hubo en el Museo de Historia, las declaraciones del ex ministro de Educación, Gerardo Valera. Tan bajo se ha llegado. Lo que me recuerda las palabras de Ayn Rand: 
   “Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias mas que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá, afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.”

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miércoles, agosto 08, 2018

Una vez más una mujer de derecha dice la verdad


   Decir la verdad en este país es un delito revolucionario. Para algunos es más importante que lo diga cualquiera persona no hiera los sentimientos del otro. Pues, cualquier evento privado o público que desmienta el relato que ha inventado la Izquierda se lo toma “como ofensa a las víctimas de la dictadura”. Es increíble como en poco tiempo tomamos prestado la moda que impera en Estados Unidos hace más de 30 años, en que se renuncia a la verdad con tal no herir la sensibilidad de cualquier grupo. En Youtube hay un video donde el polemista homosexual norteamericano Milo Yiannopoulos le explica lo que acabo de decir a una periodista progre. Una frase que encontré de él: “La cultura occidental es lo que mantiene a los gays y a las mujeres a salvo”. Hace poco leí que un nigeriano homosexual se fue a vivir a Rusia pensado que era Europa. Y se llevó la sorpresa que a los rusos no les gustan los homosexuales. Menos mal al nigeriano no se le ocurrió migrar a un país islámico. Los rusos son eslavos y no europeos. Se encargan de mantener esa diferencia. Estoy seguro que si estuviesen vivos los escritores rusos Fiódor Dostoievski y Aleksandr Solzhenitsyn reprocharían por poner la bandera o los colores del LGBT en las casas de gobierno tal como Obama y Piñera en su segundo mandato.
 Una cosa que diferencia Oriente de Occidente es la búsqueda de la verdad. Una compañera de colegio que se hizo monja y vive en Taiwán, me contaba que cuando vino al país, que a los orientales no les interesa la verdad. Nuestras raíces griegas como provenientes del cristianismo tienen como el principal pilar la verdad. Jesús dijo: “La verdad os hará libre”. Y de los griegos tenemos la frase de Aristóteles a Plantón: “Amicus Plato sed magis amica veritas”. Traducido significa "Platón es mi amigo, pero la verdad me es más querida".Esa es nuestra herencia. Ni Jesús estuvo en la tierra para caerle bien a todo el mundo.
 Cuando no existe la verdad, un grupo se escandaliza porque en un bus se diga “Los hombres tienen pene y las mujeres vagina”. O se irritan por lo que dijo el arzobispo de Santiago, Ezzati cuando hablo de perros y gatos.
   Cuando no hay verdad, llegamos a la tontera de la ideología del género y ha violación de la gramática.  
   El director de cine Patricio Guzmán realizó el documental La batalla de Chile después del 11 de septiembre de 1973. Pensé que se titulaba La batalla de Santiago. Pues bien, la misma izquierda nos dice que el país fue un campo de batalla los mil días de la Unidad Popular. Lo que significa que hubo dos fuerzas contrapuestas. Y eso también significa una Revolución. Además, oposición al proyecto revolucionario marxista de Salvador Allende. Los matones de la Izquierda dan por sentado que nunca encontrarán resistencia para sus proyectos totalitarios. 
   Como fue una batalla, naturalmente, un bando perdió. Esto último es lo que no han querido aceptar la Izquierda. La manera de no reconocerlo es posando de víctimas, cuando son los victimarios y culpando a una potencia extranjera de su desastre. El resto de la sociedad se defendió. Sabemos que la izquierda chilena es contraria al derecho a la defensa. 
   Fue una batalla importante durante la Guerra Fría. El comunismo perdió por primera vez. Sin embargo, los propios políticos de la ex derecha y gran parte del mundo académico del sector se han sumado a relativizarlo, minimizarlo o restarle importancia. La batalla de Chile -para usar el título del cineasta chileno partidario de la instalación de una dictadura comunista- es tan importante como la batalla de Stalingrado, la batalla de Inglaterra o la batalla de Midway. Cada una a su manera cambio el rumbo de la Segunda Guerra Mundial. En cambio, los chilenos malagradecidos temen decir la verdad. Se imaginan que en esos países se banalizara esas batallas. Quizás sea por la raza o que el chileno medio es mentalmente de Izquierda, aunque no esté en las filas de ésta. Para usar el título de una canción del Rolling Stone sienten «Sympathy For The Devil». La característica principal es que son acomplejados, culposos, no importa sin son columnistas, políticos, intelectuales y comunes. Lo que dice la Izquierda constituye un dogma de Fe. Los militares son los asesinos que mataban a civiles y militares, no los terroristas. Tanto les avergüenza que el país se haya librado de una dictadura comunista o de una guerra civil. Igualmente, desconocen que hubo una rebelión legítima por parte de los civiles y militares contra Salvador Allende. 
   La Izquierda apela siempre a la emoción. Por eso, las personas emocionalmente inmaduras o mentalmente débiles les creen todo. El sueño de los progresistas es que la sociedad siempre esté en estado de histeria colectiva al estilo de 1984 y su minuto del odio.
   La caída de Allende tuvo dos consecuencias, según el autor del libro Desde las Cenizas. La primera, es que por primera vez se preocuparon por los derechos humanos detrás de la Cortina de Hierro. Ni la ONU se había enterado que los regímenes comunistas existían la opresión y la falta de libertad. Lo segundo, es que el dictador Fidel Castro al ver que falló “la vía chilena al socialismo”, recrudeció la guerrilla en América Latina.
    Una mujer una vez más dice las cosas cómo fueron. Me refiero a las declaraciones de la diputada Renovación Nacional, Camila Flores en el programa Cadena Nacional del canal Vía X. En la campaña parlamentaria la diputada de la UDI, Loreto Letelier dijo la verdad con respecto a pirónama, Carmen Gloria Quintana, a quien Bachelet premió como Agregada Cultural en Canadá: “fueron terroristas que se quemaron vivos”. 
   Primero hay resaltar como los medios dieron a conocer las declaraciones de la legisladora: “Diputada Flores defendió dictadura”. Luego a modo de subtítulo colocan: “Pinochet fue una persona fundamental”. Según la diputada, conforme al contexto "Pinochet fue absolutamente necesario". Ya dirán las voces de la Izquierda, que está usando el contexto para avalar o justificar las violaciones a los derechos. En la Unidad Popular se violaron sistemáticamente los derechos humanos tal como lo denuncia el Acuerdo de la Cámara de Diputados de Agosto de 1973.
  Luego recordó las colas para conseguir alimento: "Lo que hizo con respecto al pronunciamiento militar, la situación que estábamos viviendo en Chile y que muchas familias, incluida la mía, en la Unidad Popular, fue muy duro". Agregó con ironía, según el medio: "parece que de repente se olvidaron de las filas para conseguir alimentos". 
  Asimismo, recordó a los militares asesinados por la izquierda: "los uniformados que murieron, que mataron, este grupo de amigos de Salvador Allende, esas personas no tenían derechos humanos por eso nadie reclama". Para los abogados de los derechos de Izquierda como Nelsón Caucoto, Carmen Hertz, Hernán Montealegre, José Zalaquett, quien estuvo en la comisión Rettig no se les violaron los derechos humanos Tanto para Mauricio Rojas como para Roberto Ampuero, los dos conversos los uniformados asesinados no existen. En mi blog he expresado lo mismo. E igualmente, el escritor y ex parlamentario Hermógenes Pérez de Arce y otros blogs. La frase ‘las víctimas de la dictadura’ u otra parecida quieren ocultar los crímenes perpetrados por los terroristas. 
   La diputada señala que Pinochet evito una guerra civil: "fue una persona fundamental que evitó que llegáramos a una guerra civil, que es para dónde Salvador Allende pretendía llevarnos y evitó que hoy día estemos viviendo como en Cuba o Venezuela". De eso nada dicen los intelectuales, artistas y políticos de Izquierda. Lo único que saben decir es que esperaba un golpe de Estado como si Allende no estuviese preparando su autogolpe. Antes de la diputada escribí un post en que sostuve que Venezuela es igual que Unidad Popular. Sin embargo, los políticos de ex UP como Ricardo Lagos le gusta comparar con el Gobierno Militar, el centro político como Andrés Velasco lo mismo, el actual presidente de la República en su campaña presidencial fue invitado a la Fundación Libertad en Argentino dijo lo mismo. Hay otros más obscenos como el actual canciller y escritor, Roberto Ampuero que el gobierno militar chileno con la dictadura comunista, si fue evitar convertirnos en la segunda Cuba. Otro, es el ex mirista Mauricio Rojas, quien es el encargado de escribirle al Sebastián Piñera sus discursos en su segundo mandato.
   ¡Y qué decir de los que trabajaban en los centro de estudios o think tank de la derecha! Todos repiten como loros el relato de la Izquierda. Hace tiempo Alex Kaiser, director de la Fundación para el Progreso (FPP) se refirió a las víctimas del Gobierno Militar comparando la dictadura cubana. Y volvió a reincidir cuando entrevistó al escritor peruano, Mario Vargas Llosa. Luis Larraín, director del Instituto Libertad y Desarrollo. Y por último, el director del Fundación Horizontal, Hernán Larraín Matte, quien durante el primer gobierno de Piñera junto a otros académicos pidieron a través de una carta pública, que los partidos de derecha cambiaran su declaración de principios, sobre todo, en la parte en que enfatizaba la rebelión contra una coalición que quiso instalar una dictadura comunista.
    Entre los firmantes de esa Carta estaba el filósofo, Max Colodro, quien fue comunista hasta 1990. ¿No le recuerda la Unidad Popular? Tampoco les recuerda a los militantes del Partido Socialista, a los miristas. Ninguno de los políticos de la ex UP que han tenido cargos públicos la actual Venezuela no les recuerda el gobierno marxista de Salvador Allende. Ni siquiera Heraldo Muñoz, el ex canciller de Bachelet, quien fue supervisor nacional de los Almacenes del Pueblo, Ricardo Ñúñez, Carlos Ominani, Nicolás Eysaguirre, a los sociólogos Eugenio Tironi y Manuel Antonio Garretón, Jorge Arrate, José Antonio Viera-Gallo, Ricardo Lagos, Antonio Leal, Jaime Naranjo. Asimismo, tampoco les recuerda a las periodistas Férida Zerán y a Mónica González de Ciper. Ni al Premio Miguel de Cervantes, Jorge Edwards. Y el periodista Augusto Góngora. 
   Por último, señaló que en la Cámara de Diputados está el terrorista confesó y diputado Guillermo Teillier: "tenemos un criminal confeso, sentado en la bancada del Partido Comunista, que admitió matar a un grupo de carabineros, y que lo tenemos de honorable". Ese terrorista y otros jamás hubiesen podido optar a cargos públicos porque estaba prohibido en el Constitución de 1980 en su texto original. Esa parte fue borrada gracias a los políticos de la ex derecha para caerle bien a la ex Concertación.
   Salvador Allende fue nuestro Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
   Hugo Chávez y Nicolás Maduro son el Salvador Allende venezolano.
   No hay que olvidar, que las mujeres botaron a Salvador Allende.
   Lo que importa es la verdad, no lo que sienta la otra persona.

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viernes, julio 27, 2018

Violando el octavo mandamiento (unos de los deportes de la Izquierda)

  Si hay una característica que define nuestro tiempo, principalmente, en Chile es levantar falsas acusaciones contra personas, sin ningún fundamento o prueba, según el historiador Gonzalo Rojas. Depende del contexto puede ser una mentira en público, lo que sería equivalente injuriar y si fuese en un tribunal de justicia sería delito de perjurio. Pues bien, en estos veinte ocho años en democracia ha sido la tónica que ha empleado la Izquierda. 
 Durante la tomas feministas que hubieron en las universidades, podemos concluir que salió lo peor de las mujeres. Todavía queda una universidad tomada, que es ex pedagógico que pertenecía a la Universidad de Chile. 
    Según el profesor de historia de la Pontificia Universidad Católica de Santiago y columnista, Gonzalo Rojas Sánchez , la diputada radical Marcela Hernando ha presentado un proyecto en que se pretende prohibir el nombre del senador asesinado, abogado y profesor universitario, Jaime Guzmán. La diputada se basa en una acusación de una ex alumna. Agrega el columnista: “Y como hoy basta que una persona afirme esto o lo otro para condenar a quién sea”. 
   Según la diputada, Jaime Guzmán “encarna valores anti-feministas”. Asimismo, para Hernando el asesinado político representa el machismo, la opresión y la muerte. Entonces, queda claro que Guzmán no era homosexual, pues si era machista.
   Lo que se pretende con esta iniciativa es, pues, sacar el nombre de Jaime Guzmán de todo el espacio público como lo muestra en su columna el profesor de historia, sacar los restos del senador del cementerio general, quitarle personalidad jurídica a la Fundación que lleva su nombre, borrar los documentos públicos, donde figura su nombre, etc. Digno de la novela 1984 del escritor socialista inglés George Orwell.
    Obviamente, se sumaron las diputadas del Partido Comunistas, Karol Kariola, Camila Vallejo y las parlamentarias Cristina Girardi y Maite Orsini. Cabe recordar que la diputada Karol Kariola ha presentado un proyecto parecido en que se condena a la cárcel y a pagar una alta multa a quienes hagan referencia el Gobierno Militar. Ella, la sociópata que se fue a sacar una foto con el dictador comunista Fidel Castro y que apoya la dictadura comunista en Cuba. 
   Lo que denuncia del historiador no es nueva, pues comenzó cuando la ex Concertación tomo el poder. Ambos informes en que la Izquierda basa su relato tiene ese criterio: el Informe Rettig y el Informe Valech. Sólo que éste último es más grotesco, bizarro y esperpéntico. La comisión nunca pudo haber entrevistado a treinta mil personas en el plazo que fijo. 
   Monseñor Sergio Valech que presidió la comisión que lleva su apellido y el sacerdote Cristián Precht violaron el octavo mandamiento al apoyar tal iniciativa.
   Además, basta ver cualquier programa donde entrevistan a ex miristas, donde éstos aprovechan de injuriar a los oficiales del Ejército presos en Punta Peuco. Así, lo vemos cuando entrevistaron a Pascal Allende y al fallecido director del Servicio Médico Legal, Sergio Bustos afirmando que el brigadier Miguel Krassnoff los torturó. Igualmente, el creador del Museo de la Memoria, la mirista y periodista Marcia Scantlebury Elizalde, cuando fue presentado el libro Miguel Krassnoff: Prisionero por servir a Chile, ella dijo que el oficial la torturó. Lo que es falso. 
   A la señora Scantlebury no hay que créele nada, porque después del 11 de septiembre de 1973 se le ocurrió militar en Mir. Hay que ser bastante loco para tomar una decisión como esa. Esa periodista es tía de la periodista Carolina Urrejola.
    Un buen ejemplo de lo anterior, lo dio Michelle Bachelet en una entrevista a la revista Paula: “Michelle Bachelet, la historia no contada”. Cuenta que cuando volvió a Chile en 1998, luego de un curso en Estado Unidos, reparó que en el mismo edificio vivía el militar Marcelo Moren Brito con quien solía toparse en el ascensor. El militar fue asignado a la DINA, donde interrogo a la joven Bachelet en el centro de detención Villa Grimaldi. 
   El oficial Moren Brito (Q.E.P.D ) falleció en Punta Peuco. Le negaron la Ley de Amnistía de 1978. La misma que beneficia a los terroristas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (Mir).
   Hay que recordar que ella siempre se pone como víctima y que la dañaron. La torturaron, según Bachelet. Sin embargo, cuando Ricardo Lagos estableció la comisión Valech sobre ‘Prisión Política y Tortura’, la entonces ministra de Estado no quiso presentarse ante la comisión. No tenía nada que contar, porque todo en la vida de la ex mandataria es una mentira, partiendo con el hecho de que no es médico. 
   La periodista luego le pregunta: “¿Qué sintió cuando supo que Moren Brito vivía en su mismo edificio?” Bachelet responde: “No me acuerdo bien, pero no podía creerlo: de todos los edificios de Chile, tenía que elegir el mío. Pero eso es Chile: toparse a diario con tu historia y tus dolores. Ahora, cuando lo veo, no empiezo a perseguirlo diciéndole: “Cuando yo estaba en Villa Grimaldi…” No, la verdad es que yo he cambiado mucho. Tengo dolores profundos, pero tengo menos rabia, porque la he encauzado al tratar de construir. Cuando veo a Moren Brito, no me pasa nada. Este país no puede darse el lujo de desperdiciar a todos sus ciudadanos: tenemos que hacer un esfuerzo grande para ver cómo resolvemos nuestra herida”. 
    A fines del segundo gobierno de Michelle Bachelet demostró que la Izquierda, -que es la victimaria- desea establecer una comisión ilegal que permanente que investigue las llamadas ‘violaciones a los derechos humanos’. O sea, las otras comisiones no sirvieron de nada. Bachelet que dijo la interrogó, no la torturo.
    El oficial fallecido es el victimario, y no la joven militante del Partido Socialista partidaria de la vía armada, de la violencia revolucionaria, amiga del grupo terrorista Mir, y, por último, partidaria de la instalación de una dictadura comunista es, pues, la víctima. Pues es justamente al revés, Bachelet perteneció al grupo de los victimarios, cuya revolución comunista costaría un millón de vidas.
    La declaración de Bachelet se parece al rector de la Universidad de Chile, cuando presentaron un libro sobre el terrorista y fundador del Mir, Miguel Enríquez, “Miguel Enríquez. Un hombre en las estrellas. Biografía de un revolucionario” del historiador español Mario Amorós, Ennio Vivaldi, quien dijo: “la cotidianidad de un niño de los años 50 y 60. Valoró igualmente la posibilidad que ofrece el texto de reflexionar sobre lo acontecido como una manera de superar el trauma social que significó la dictadura “y el triunfo de la muerte”. 
   Todavía no superamos el trauma que dejó la Unidad Popular y el odio introducido en la política por la Izquierda.
   La sociedad chilena está todavía dividida gracias a la Izquierda, que quiere posar por toda la eternidad como la víctima. La Izquierda ha convertido como norma levantar falsos testimonios. Viola el décimo sexto mandamiento, según la Éxodo: “No dirás falsos testimonios contra el prójimo”. Ahora es costumbre que cualquiera persona acuse a otro a través de los medios sin ningún fundamento.
 El otro deporte es funar. Si lo hacen ellos, no es incitación al odio.

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domingo, julio 15, 2018

Las mentiras sobre el Gobierno Militar y la Unidad Popular




La Izquierda vive de cuentos hadas y de relatos sacados de la ciencia ficción.
Primero: La Izquierda para justificar su fracaso de instalar una dictadura comunista arguye que todo previo al 11 de septiembre eran palabras. Y que los militares se dejaron atemorizar por el socialista Carlos Altamirano. Primero, lo refuta el Acuerdo de la Cámara de Diputados. Segundo, el armamento ilegal que traído desde Cuba. Tercero, el ejército paralelo de diez mil hombres. Cuarto, la presencia de los cubanos en el gobierno. Quinto, podríamos agregar las armas que estaban en la embajada de Cuba.
Segundo: A Salvador Allende no lo eligió el pueblo, sino la Cámara de Diputados, ya que no existía la segunda vuelta. Todo ello gracias a la alianza entre la Democracia Cristiana y los diputados de la Unidad Popular.
Tercero: A la izquierda le gusta comparar el Gobierno Militar con el régimen nazi, cuando el partido de Hitler era nacionalsocialistas. El líder austríaco era de Izquierda. Si hubiese sido un régimen nazi jamás hubiera permitido por ejemplo, el Instituto Arcis de los comunista, que luego se transformó en una universidad privada que, finalmente cerró, porque el PC la uso para financiar a sus diputados, la líder estudiantil Camila Vallejo.  Ni la radio Cooperativa no tendría permiso, ni mucho menos todas revistas opositoras como Fortín Mapocho, Punto Final y Cauce, entre otras. Tampoco los comunistas hubiesen fundado un colegio particular, cuyo nombre no recuerdo. Los militares abrieron la economía de mercado o capitalismo, lo que es totalmente opuesto a la ideología nazi. Los nazis eran anticapitalistas como los partidarios de la coalición marxista de la Unidad Popular.
Cuarto: Los partidarios del terrorismos en Chile desde hace más de veinte años vienen repitiendo que la derecha le importa la propiedad y no la vida. Cuando son ellos los que no han respetado la vida con sus crímenes impunes. Asimismo, a la Izquierda es contraria a los derechos de primera generación que son la propiedad, la vida y la libertad, sin las cuales no hay libertades. Sin respeto a la propiedad, no hay vida.
Quinto: No hubo lo que la Izquierda llama ‘terrorismo de Estado’, ya que los militares asignados a la DINA y luego a la CNI combatieron a la guerrilla chilena o terroristas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), luego el Frente Patriótico Manuel Rodríguez brazo armado del Partido Comunista. Además, con la anuencia de los políticos, en democracia, los militares fueron entrenados para combatir la guerrilla. Si es que no equivoco fue durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva. Los terroristas asesinaba tanto civiles como militares y ponían bombas en las salían heridos o muertos generalmente hombres, mujeres y niños.
Sexto: No hubo una política de Estado ya sea para desaparecer los cuerpos, ya sea para botarlos al mar.
Séptimo: En el Gobierno cívico militar no se violaron sistemáticamente los derechos humanos. Es en la Unidad Popular donde se violaron sistemáticamente los derechos. Véase el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973. La larga lista de atropellos a las personas.
Octavo: los terroristas que cayeron presos o los partidarios de la Unidad Popular no se les encerró por pensar distinto. Por tanto, no eran presos políticos. Los revolucionarios marxistas leninistas no eran como los disidentes de la era soviética como Vladímir Bukovski, el poeta Joseph Brodsky, el novelista Boris Pasternak y Aleksandr  Solzhenitsyn.
Noveno: Los militares no se fueron contra la población civil o un  grupo determinado. Por tanto, no existió genocidio.
Décimo: Salvador Allende destruyó la democracia, no los militares, pues como dice el ex presidente de la República, el demócrata cristiano, Eduardo Frei Montalva a Mariano Rumor, “había cambiado el régimen político”.
Undécimo: La oposición al Gobierno Militar que fue la alianza entre la Democracia Cristiana y la ex Unidad Popular no trajo devuelta la democracia, sino el Gobierno Militar. Menos hubieran sido los marxistas que destruyeron el sistema político y económico del país.

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