lunes, julio 15, 2019

Verdad histórica versus memoria




  Es sabido que la izquierda chilena ha querido establecer censura con respecto a la historia reciente, ya sea con respecto a las personas que defienden el gobierno militar como fue la propuesta que tenía la diputada comunista Karol Cariola, ya sea una ley para aquellos que niegan los que ellos llaman ‘violaciones a los derechos humanos’ ocurridas en el gobierno cívico militar. Esta última la comparan a las leyes que hay en Europa sobre el negacionismo del Holocausto judío. Como se darán cuenta puse unas palabras entre comillas, porque en realidad no se violaron los derechos humanos. Para la gente de izquierda, el hecho de que los terroristas o guerrilleros hayan matado, secuestrado y puesto bombas, donde salieron muertos o heridos civiles o militares no constituye una violación a los derechos, pues los únicos que lo hacen son los agentes del Estado. Quienes sí lo hicieron, están en la izquierda. En esa misma línea de censura la cárcel a los historiadores. Habría que incluir como censura la ley de incitación al odio tal como hicieron los abogados de los derechos humanos de izquierda, cuando se presentó el documental Pinochet. Según ellos, el documental incitaba al odio, no así la ideología del Che Guevara.

Según su versión, en el gobierno militar se violaron sistemáticamente los derechos y que Salvador Allende era demócrata al estilo de los líderes de las democracias occidentales. Ambas afirmaciones son falsas. La izquierda marxista leninista quería reemplazar la democracia liberal que Chile tenía por la dictadura del proletariado o una dictadura comunista.

Cualquiera persona normal sabe que toda historia tiene dos caras de la moneda.

  Afortunadamente, el máximo tribunal del país rechazo la propuesta de la diputada comunista, quien como recordaran no tuvo problemas en viajar a Cuba y sacarse una foto con el dictador Fidel Castro junto Camila Vallejo.

  Ahora bien, sobre el caso judío. Las leyes que hay en Europa que castigan a las personas que dudan del holocausto judío son atentado a la libertad de pensamiento, y, por tanto, a la libertad de expresión. Me huele a gato encerrado. La verdad no necesita de la represión, ni de la coerción para manifestarse. La verdad no depende de los sujetos o de la subjetividad de cada uno.

  Hay que recordar que a la izquierda opositora del gobierno cívico militar era contraria al artículo 8 de la Constitución de 1980.  El ámbito de ese artículo era bastante restringido si lo comparamos con la censura que la misma izquierda quiere imponer en todos los ámbitos como lo ilustra el historiador Gonzalo Rojas en una columna.

 El mismo historiador ha denunciado desde que tengo el blog, que hasta los estudiantes de universidad ha vetado a profesores que incluyan en su bibliografía libros que hablen bien del gobierno militar.

 Lo que se les olvida a los académicos mencionados, es la letra de la canción “La alegría ya viene”, en la que se exaltaba la libertad de pensar. Si hasta los zurdos se olvidaron de ella.

  La izquierda es que la niega todo. Niegan la vía armada que ellos mismos eligieron sin miedo y sin temor escudándose hablando de la violencia política en general. Niegan que un sujeto comenzó la violencia. Así ponen en el mismo nivel aquel que usa la fuerza como legítima defensa contra la violencia.

  La izquierda es la niega que ellos quisieron instalar una dictadura comunista. De ahí el escándalo que armaron el año pasado por la muestra que hizo en el Museo de Historia, donde aparecía las palabras del general Augusto Pinochet, en que celebraba que nos hayamos liberado del comunismo.

  Para cualquiera persona normal no cuestiona el derecho defenderse. Es algo elemental de la raza humana. Pertenece a la Ley Natural. Cuando los norteamericanos realizaron la operación Bahía de los Cochinos para sacar a Fidel Castro, los cubanos comunistas tenían todo el derecho a defenderse. Del mismo modo, el gobierno militar chileno tenía todo el derecho del mundo a defenderse de los grupos terroristas que fueron entrenados en los países comunista. Puesto que son freak las personas que están en la izquierda, no les gusta que las personas en cualquier ámbito no se defiendan.

 Según el historiador británico Antony Beevor: “Ningún gobierno debería imponer una verdad histórica”. Dicho sea de paso, él es contrario a ley europea que condena a la cárcel a quienes duden del Holocausto.  Si un gobierno impone un relato, es porqué algo desea ocultar.  El historiador es conocido por sus libros Ahrhem, la batalla de los puentes 1944, Berlín 1945. La Caída, Las Ardenas 1944. La última apuesta de Hitler. En 1989 publicó un libro sobre la guerra civil española, el cual recibió comentarios como el siguiente: “Se suele decir que la historia la escriben los vencedores, pero en el caso de la guerra civil española quienes más lo han hecho han sido simpatizantes de los perdedores”.

Ese comentario lo podemos aplicar también a América Latina, luego que los militares se tomaran el poder a raíz de la guerrilla o terroristas comunistas. Basta ver que de vez en cuando los medios hablan de la Operación Cóndor ocultando la agresión de la izquierda castrista que quiso imponer gobiernos comunistas, previo un río de sangre. Están las palabras del argentino guerrillero Jorge Masetti, quien al final de su libro El Furor y el delirio escribe: “Hoy puedo afirmar que por suerte no tuvimos victoria, porque de haber sido así, teniendo en cuenta nuestra formación y el grado de dependencia de Cuba, hubiéramos ahogado el continente en una barbarie generalizada. Una de nuestras consignas era hacer de la Cordillera de los Andes la Sierra Maestra de América Latina, donde, primero hubiéramos fusilado a los militares, después a los opositores, y luego a los compañeros que se opusieran a nuestro autoritarismo”.

   La izquierda no tiene argumentos para defender sus posiciones. De ahí la censura y la violencia. De ahí su afán de imponer su visión a los demás. Si, en realidad hubiese intelectuales en ese sector, tendrían que rechazar la absurda comparación del gobierno militar con la Alemania nazi, en primer lugar. En segundo lugar, rechazar la comparación de la izquierda marxista leninista de la Unidad Popular con los judíos perseguidos por los nazis. Y, en tercer lugar, rechazar la propaganda de los grupos terroristas chilenos que dicen que los perseguían por pensar distinto. Eso último es más falso que el diploma de Bachelet de médico.

  Ahora la izquierda es que la desea perseguir a quienes piensen distinta de ella.

  Puesto que perdió al hacer su revolución comunista, tanto en España como Chile han intentado reescribir la historia.

En la izquierda no hay historiadores, pues lo mínimo o máximo es que una persona con credenciales académicas es que sea fiel a la verdad. Hacen propaganda.

 La memoria es sesgada. Además, ¿por qué se ha privilegiar la memoria de las personas de izquierda por sobre la derecha o de los militares? La izquierda que saco esa ley tonta sobre la discriminación, discrimina. El criterio es lo más arbitrario.

  Cuando Ricardo Lagos gobernó y saco el inconstitucional Informe Valech, mucha gente que vivió la Unidad Popular se quejaba a través de las cartas al director, que ellos tenían otros recuerdos sobre ese período. Por cierto, que no eran buenos. Muchas personas se habrán sentido como los personajes de la novela 1984, en que le dicen más o menos: “Tú no tienes ese recuerdo”. Me pasaba lo mismo, cuando conversaba con personas de izquierda en la universidad. En fin, pura manipulación psicológica.

   De la Guerra Civil española lo único que ha quedado grabado es el asesinato del poeta Federico García Lorca, porque es de izquierda y el bombardero a Guernica por Franco. Sin embargo, la izquierda española omite que ellos también asesinaron a escritores y académicos. Recientemente, nos enteramos por un medio español que los republicanos españoles también bombardearon a civiles. Se trata de la localidad de Cabra. Después los lugareños crearon una canción: “El día 7 de noviembre/Cabra se bombardeó/por tres aparatos rojos/que Azaña mandó./Murieron pobres y ricos/viejos y de los demás/muchos estaban en la plaza/buscando ganarse el jornal.”

   Lo peor del cuento de la memoria, es que la izquierda impone su punto de vista. Si alguien altera su guión, por así decirlo, se enfurecen. Eso lo hemos visto cuando se presentó dos veces el libro sobre el Brigadier Miguel Krassnoff, donde la izquierda que dicen tolerantes y partidarios de la diversidad, fueron a molestar en un acto privado. Lo mismo, cuando se presentó el documental Pinochet. Sin embargo, no ocurrió nada parecido, cuando en la Universidad de Chile presentaron una biografía del terrorista, delincuente y fundador del Mir, Miguel Enríquez. Las principales autoridades de la universidad se sintieron honradas. En cambio, para la presentación del libro del preso político Krassnoff, incluso el ex alcalde Labbé se incomodó porque se incluyó la palabra ‘homenaje’.

  Luis Valentín Ferrada, uno de los abogados del mencionado militar dijo que “se ha mantenida secuestrada la memoria de los chilenos, hasta el punto de creérsela ya muerta”. Para  fortuna de los chilenos, la Venezuela de Chávez y Nicolás Maduro ha reproducido la fracasada Unidad Popular, con lo cual muchos que ni habían nacido se dan cuenta que la memoria tal como plantea la izquierda es un chiste y que la verdad histórica aparece.



Etiquetas: , , , , , , , , ,

martes, julio 02, 2019

El señor de las moscas

 
  El último incidente que hubo en el Instituto Nacional, donde un estudiante encapuchado intento quemar con una bomba molotov el colegio y le salió el tiro por la culata, porque él solo se quemó a igual que la pirónama del Partido Comunista, Carmen Gloria Quintana, en la década de los ochenta durante el gobierno militar, me hizo reflexionar sobre varias cosas. Dicho sea de paso, los únicos que lanzan esas bombas en esta larga franja y angosta tierra están en la izquierda. Para ellos no constituyen una violación a los derechos humanos.
   Desde que la izquierda tomo el poder en los noventa, ha creado políticas públicas que favorecen a que las personas menores de 18 años puedan practicar con impunidad cualquier tipo de delito. Según los progresistas, ese grupo no saben distinguir entre el bien y mal. La mayoría de las bandas delictuales ocupan a menores de edad. Sin embargo, no se les pude imputar.
 Desde la Revolución Pingüina del 2006 como se conoció al movimiento de los estudiantes secundarios, las personas que carecen de experiencia de vida y que no tienen formación universitaria o similar les dicen a los mayores lo que tiene hacer. Los adultos no cuentan. Ese movimiento pretendía hacer de la educación un derecho y terminar con el modelo de educación que dejaron los militares.
  Para la izquierda los menores de 18 años y los mayores de 14 años no saben distinguir entre el bien y el mal, sin embargo, tenían derecho a participar en los cabildos provinciales para elaborar la nueva constitución socialista chavista que quiso Bachelet en su segundo mandato.
 Ese segmento población con la Ley del Género que se promulgo el año pasado Sebastián Piñera, los mayores de 14 pueden cambiarse de sexo, sin el consentimiento de los padres.
 Tanto al actual presidente de la República como a Bachelet no le importa que la Constitución afirme que los mayores de 18 años pueden votar. El reciente plebiscito que se hizo en unas comunas de Santiago para restringir las salidas de los adolescentes, quitándoles poder a los padres, es lo mismo.
  Escuché que alguien decía debía haber participado los afectados, esto es, los mayores de 14 años y menores de 18 años. ¿No se saben las leyes? La Constitución es clara.
   Desde que llego la Concertación siguiendo una agenda globalistas, han querido quitarle tanto autoridad a los padres como a los profesores. Un profesor universitario de Historia que conocí, mientras estudiaba en la universidad, dijo en una reunión que la ex ministra de Educación, la ex demócrata cristiana, Mariana Aylwin, había emitido un instructivo donde prohibía poner malas notas, porque eso era fascismo y represión.
   El año pasado los estudiantes quemaron el Liceo Amunátegui. Igualmente, el 2018, una asistente del Liceo Manuel Barros Borgoño fue rociada con bencina por los propios estudiantes del establecimiento. Los alumnos gritaban: “¡quémenla, quémenla!
   En este año, seis alumnos encapuchados del colegio Darío Salas rociaron con bencina a una psicopedagoga.
    Desde luego, que todos esos atentados contra la vida de las profesoras, primero no son delitos. A los estudiantes se les puede imputar de causi delito homicidio, delito hecho con alevosía o culpar a un alumno como el autor intelectual del fallido delito. En segundo lugar, naturalmente no constituyen una violación a los derechos humanos. Viendo la portada del diario comunista El Siglo confirma que la izquierda no quiere que los menos de edad se les impute por delitos criminales.


    Mientras escribo estas líneas y busco por Google, me encuentro que ya en el 2008 alumnos queman pelo a una profesora. Han transcurridos 11 años. Eso ocurrió en Argentina. También se dado en España. Parece que es epidemia.
  Lo hemos visto en estos son años, principalmente, en los colegios o liceos emblemáticos de la comuna Santiago, es que los progresistas han criado cuervos. Lisa llanamente han convertido a los estudiantes secundarios en delincuentes.
   Cuando no hay una autoridad en el mundo de los menores de 18 años, pasa lo que cuenta el novelista inglés Willian Golding en El Señor de las Moscas. Para quién no recuerda esa película o la novela, un grupo de estudiantes ingleses cae en una isla, porque el avión que los transportaba se dañó. No hay ningún adulto. Los estudiantes comienzan a organizarse en un ambiente hostil. Destacan entre los jóvenes dos líderes. Ralph, quien representa la democracia y Jack simboliza la dictadura y la irracionalidad. Entre los dos líderes se encuentra Piggy, que es la voz de la sabiduría, del sentido común y de la razón. Sin embargo, los belicosos se separan del resto. Y comienza una lucha entre los dos bandos.
    Un mundo sin adultos no es como la Tierra de Nunca Jamás, donde está Peter Pan y pandilla.
  La mayoría de los estudiantes encapuchados como mostró un reportaje de La Tercera el año pasado sobre los overoles blancos queman carabineros y colegios pertenecen a diversos grupos de izquierda: Secundarios en Rebeldía (Ser), colectivo Darío Rebelde del Liceo Darío Salas y Aplicación Praxis del Liceo de Aplicación. Ser tiene como héroes a los delincuentes y terroristas del Mir, los hermanos Vergara, quienes fueron muertos por carabineros en enfrentamiento. Luego que asesinaron a un comerciante y carabinero. El uniformado que sobrevivió y liquido al terrorista lo condenaron por violaciones a los derechos humanos
 Los estudiantes secundarios de izquierda que usan la violencia son como el personaje Jack del El Señor de las Moscas.
  Si bien Bachelet falló con su constitución socialista, quieren de todas maneras que los menores de 18 años y mayores de 14 años tengan el derecho de hacer lo que se les da las gana, por así decirlo. Así lo informó la señora Marcela Aranda por el canal El Nacional Libertario. Para ello, necesitan hacer una reforma a la constitución, con lo cual los padres pierden literalmente toda autoridad y es el Estado el que manda.
  La izquierda quiere destruir la familia. Por ésta última entiendo que haya un padre, una madre y los hijos.
 Todo apunta a crear un Estado comunista. Me acordé que había leído hace tiempo, que en tiempos de la ex Unión Soviética, hubo un menor de edad que se lo considero un héroe de su tiempo, porque denunció a sus padres en la época del dictador José Stalin. Se trata de Pável Trofimovich Morózov. Ahí el viejo refrán: “Crían cuervos y te sacarán los ojos”.

 Muy pronto veremos a padres y profesores denunciados por actividades contra revolucionarias, porque así lo quiere el Nuevo Orden Mundial.

Etiquetas: , ,

jueves, junio 20, 2019

Reflexión inútil II


   Siguiendo con esta reflexión inútil. Pues se imaginan que un inmortal hubiera visto que los políticos del 1891 hubiesen dichos declaraciones tales como “¡Nunca más!” Condeno las violaciones a los derechos humanos sin importar el contexto y la justificación. Y luego cuarenta años después no entendiera por qué nos vimos envuelto en otro conflicto interno ad portas a una guerra civil que no llego. Finalmente, el inmortal hubiera llegado a la década del sesenta del siglo pasado y hubiera visto la declaración del PS en el Congreso de Chillán y la declaración del Mir, en que ambos optan por la vía armada con el objeto de destruir la democracia e instalar una dictadura comunista. La guinda de la torta es, pues, la Unidad Popular que trajo la violencia, el odio y la división. Mientras le toco vivir bajo ese régimen hubiera visto cómo la izquierda se preparaba para una guerra civil con las armas y la guerrilla, mientras el otro lado intentaba defenderse en la medida de lo posible. El inmortal pensaría que son absurdas esas declaraciones que leyó hace más de 80 años, pues son contrarias a la naturaleza humana.
    Nuestros grandes pensadores de la ex derecha no reparan que los únicos que hacen ese tipo afirmaciones son ellos mismos, del Ejército y de los políticos del sector. Cuando el Mir quiso convertirse en partido político y mostro de su declaración de principios en que defendía los derechos humanos y que condenada la violencia venga de donde venga. Su declaración era similar al del señor Cristián Valenzuela. Desde luego, que cuando se refería a las violaciones a los derechos humanos, no se referían sus delitos. El FPMR tienen a la abogada Carmen Hertz que los defiende.
    En un programa de televisión Allamand señaló que Chile se habría librado de un régimen comunista, cosa que no le saco en cara al ex presidente Ricardo Lagos, cuando éste el año pasado hablo de un punto sin retorno. Menciona al traidor Patricio Aylwin y Eduardo Frei Montalva. Lagos quería comunismo para Chile: “En ese momento, pensé una cosa doble: por una parte, que el país había zafado de una dictadura comunista que era verdaderamente inminente, y aunque han pasado muchos años, esa era la impresión que tenía no solamente yo… sino personas tan importantes como el propio Patricio Aylwin o como Eduardo Frei Montalva”. La última declaración del primer presidente de la Concertación, que él jamás apoyo la intervención militar.
    Andrés Allamand habla de los sobre los derechos humanos, desde el punto de vista de la izquierda: “En ese minuto ya teníamos la conciencia absoluta de que nuestra principal función como derecha democrática era tener una posición muy fuerte en términos que no se repitiesen ni continuaran las violaciones a los derechos humanos. Además, buscábamos jugar un rol muy importante en lo que fue el proceso de transición a la democracia”. Supone que el gobierno militar violaba los derechos humanos. La segunda afirmación que hace: "Jamás cohonesté las violaciones a los derechos humanos, nunca participé en el gobierno militar y no obstante eso creo que el gobierno militar tuvo cosas positivas, aunque hoy día nadie quiera reconocer". Solamente los militares. De la izquierda no dice nada. Cuando gobernaron los militares, la izquierda no hizo nada. Que, por ejemplo, la muerte del agricultor Rolando Matus no constituye una violación a los derechos humanos, ni menos que bajo de Allende se tortura y flagelará. Todo comenzó el 11 de septiembre.
   Otros dentro de la ex derecha prefieren distinguir entre militares buenos y malos como lo hace el abogado y profesor universitario, Joaquín García-Huidobro, quien para el último 11 de septiembre del año pasado, escribió la columna El hombre más sabio del mundo: “Partamos por una constatación elemental: no todos los militares que se hallan presos en Punta Peuco o Colina se llaman Manuel Contreras o Álvaro Corvalán. Existen situaciones muy diferentes”. Como si a la izquierda le importara esa distinción. Partamos de un hecho elemental para lo cual no se necesita tener un doctorado y trabajar para la Fundación para el Progreso, el Instituto Libertad y Desarrollo y a la Fundación Jaime Guzmán, que a los militares se les ha vulnerado la igualdad ante ley. Partamos de otro hecho elemental, que al general Contreras le fue negada la Ley de Amnistía. Cuando murió el jefe de la DINA, el escritor y ex diputado Hermógenes Pérez Arce, dijo que el militar fue muy efectivo para derrotar al terrorismo. Y por último, gracias a los militares que combatieron el terrorismo, el señor García Huidobro tiene su cátedra y su estilo de vida.
    Él dice en su columna que conoce personas de izquierda razonables, y no fanáticos. Luego saca a relucir la ley que condena los crímenes de lesa humanidad con los cuales son juzgados los militares, olvidándose que la ley claramente establece que no es retroactiva. Por tanto, cuando alguien afirma que un delito ocurrido en el 1974 por un militar es imprescriptible, es ilegal. Se sale de la ley. Si hubiese personas razonables en la izquierda, cosa que no hay, estarían a favor de los militares presos. La abierta discriminación que sufren los militares les debiera provocar vergüenza ajena. A la gente razonable de la izquierda le parece normal la arbitrariedad.
    Luego el académico saca a relucir la experiencia de que un uniformado que tenía que obedecer una orden que implicaba fusilar. Como era católico el subteniente se opuso. Su superior le dijo: “Si lo haces, te fusilo”. Yo escuché por parte de una señora casada con un oficial de marina en retiro, que su hermano que tuvo que hacer el servicio militar en 1973, en el Regimiento Maipo.. El hermano le contó cosas horrendas. Aquí los jóvenes oficiales se creían dioses. Aquí querían matar. La explicación que daban otros ex uniformados de esa época ante esa conducta, es que era la ola. La podríamos llamar la ola revolucionaria. El ambiente que vivía el país arrastrado por la violencia de la izquierda. Lo que haya ocurrido está amnistiado. 
      García-Huidobro escribió hace poco la columna Queremos golpe, en la que dice los militares venezolanos no van a dar un golpe para sacar a Maduro, porque aprendieron que los civiles no son de fiar, porque los van a traicionar como lo hicieron acá. Guadió prometió una amnistía. Si no fuera por Aylwin no existía Punta Peuco. El profesor de derecho no menciona la Ley de Amnistía. Según algunos, el Penal de Punta Peuco es para la nueva generación militares no vuelvan a rebelarse, si el país vuelve a las mismas condiciones de la UP. En otras palabras, la izquierda no cambio y quiere el poder total. Con todo, elogiaron a Carlos Altamirano como promotor de la renovación socialista. Ningún político de 1891 haría los comentarios que menciona tanto de la izquierda como de la derecha. 
     Yo no escuchado o leído a ningún político o académico de la izquierda lamentando la muerte de las personas que sufrieron la violencia de la izquierda en general, y específicamente, los que fueron víctimas primero los grupos paramilitares de la UP, del grupo terrorista Mir. O lo que hizo el FPMR. Ningún político o académico de izquierda lamenta la muerte del subteniente del Ejército Héctor Lacrampette en manos el activista mexicano José Albino Sosa Gil; la muerte obrero ferroviario Robinson Gutiérrez; la muerte del niño Oscar Pineda en manos del Partido Comunista; la muerte del detective de la PDI Gabriel Rodríguez Alcaíno en manos del Mir; las lesiones que sufrió Emilio Bakit en manos de la GAP; el secuestro y tortura que sufrió el periodista Hernán Osses en manos del Mir, etc. Durante el gobierno militar el asesino del general Carol Úrzua en manos del Mir, el asesinato del dirigente poblacional de la UDI, Simón Yévenes, el asesinato del teniente del Roger Vergara, el asesinato del teniente Roberto Zegers del Ejército en manos del FPMR, entre otros olvidados. 
   Nadie de la izquierda lamenta la muerta de la señora Rosa Rivera, quien en 1986 murió quemada por una bomba molotov que lanzaron a un bus en Viña del Mar. Estaba embarazada. Según un testigo: “Me paré y recién ahí vi a la señora quemada. Estaba sentada. No se podía mover y pedía que la ayudaran. Ahí me sentí impactado porque gritaba. Apagamos el fuego. Enseguida ayudado por otra pasajera logramos calmar a Rosa Rivera. Bajamos hacia la Tenencia Forestal. Al llegar le expliqué a Carabineros lo que sucedió y ellos tomaron a la señora y la llevaron a la Asistencia Pública”. El señor Carlos Wilson, quien cuenta, luego agregó: “La señora estaba desesperada. La botella le cayó directamente al cuerpo. No se podía mover y gritaba: ¡Qué hecho yo para que pase esto!” Luego de 54 días de agonía muere la señora. Los únicos que lanzan bombas molotov están en la izquierda y el Partido Comunista. Nadie la recuerda a ella, sin embargo, la pirónama del PC, Carmen Gloria Quintana es recordara como víctima, cuando la comunista se quemó sola. 
   La suerte de la señora Rivera no constituye una violación a los derechos humanos. En cambio, el de Quintana, sí. ¿Estará en el Informe Rettig? ¿Tendrá un monolito o estatua como los profesionales del FPMR del caso Degollados? 
   A los pirónamos del Partido Comunista se les premia con el cargo de Agregado Cultural. 
   Mientras escribo estas líneas los medios informa que un estudiante del Instituto Nacional portaba bombas molotov y se quemó. Llegaron carabineros a salvarlos. Sin embargo, los periodistas se cargan contra los carabineros. Chile es un manicomio como dijo un forista.
   Según el ex oficial de la Armada y escritor, Germán Bravo Valdivieso, autor del excelente libro La infiltración a la Armada 1973: la historia de un motín abortado, uno de los terroristas indultado por Aylwin fue el suboficial Ernesto Zúñiga Vergara. Él que estuvo implicado en la infiltración en la marina. Estuvo detenido y en virtud de la ley de amnistía salió libre. Mientras estuvo en la cárcel fue contactado por el Mir. En la población Dávila de la capital montó un taller de artesanía apoyado por la Vicaría de la Solidaridad. De allí planificó en la planificación del secuestro y asesinato del teniente coronel, Roger Vergara, quien murió en 1980. 
   Fue detenido en 1981 como autor material del asesinato del oficial del Ejército y condenado a cadena perpetua a más de 94 años. Sin embargo, el traidor Aylwin le conmutó la pena por extradición en Bélgica. Para nuestros grandes pensadores y políticos, los terroristas no violaron los derechos humanos. 
    Por el contrario, los izquierdistas exaltan a los terroristas. Cuando se presentó el libro “Miguel Enríquez. Un hombre en las estrellas. Biografía de un revolucionario” del periodista español Mario Amorós en la Universidad de Chile, la vicerrectora de Extensión y Comunicación, la periodista Fáride Zerán  dijo que “la presentación de esta biografía de Miguel Enríquez hoy y aquí es un hecho histórico”. Y agrego:“una generación heroica, temeraria y radical en su apuesta por la consecuencia, aunque con ello se les fuese la vida”. No hubo funa. Elogiando a un terrorista y delincuente que quiso instalar una dictadura comunista. Mientras el hombre que lo enfrentó, el Brigadier (r) , Miguel Krassnoff está en la cárcel. El héroe está en Punta Peuco y es otro mártir del comunismo. 
    La señora Zerán es una genuina representante de la Generación Maldita, que todos son aquellos que apoyaron a la UP, y que van desde los que iban en la enseñanza media como el parlamentario, Jaime Naranjo hasta la generación de los políticos de Clodomiro Almeyda y Carlos Altamirano. 
   A los académicos de la ex derecha no les asombra que el Mir haya nacido en una universidad, mas si la conducta de los militares. Lenin y Trosky eran intelectuales.

   Lo que refuta la idea de los derechos humanos es el asesinato de Jaime Guzmán junto el ajusticiamiento que recibieron civiles y militares que fueron asignados a los servicios de seguridad en los noventa. Sólo la izquierda tiene derecho divino ajusticiar, sino cometer asesinato de imagen como lo hicieron el senador Jovino Novoa y con Fernando Villegas. Podemos agregar el secuestro del empresario brasileño, la muerte del guardia de seguridad del edificio consistorial de Valparaíso por una bomba molotov, el asesinato del matrimonio de Luchsinger-Mackay Los profesores que pasaron por  el INDH enseñando a quemar a los estudiantes. Y éstos quemando a profesores.
   Las expresiones como del señor Cristián Valenzuela, Allamand y otros son absurdas y ridículas.La guinda del torta es el estudiante encapuchado que quiso el día de ayer incendiar el Instituto Nacional. Se quemó. Nos recuerda a Carmen Gloria Quinta.
 Para qué sigo escribiendo, si es un razonamiento inútil.

Etiquetas: , , , , , , , , , ,

lunes, junio 10, 2019

Reflexión inútil I


   Un rasgo de las personas de derecha, ya sea liberales, ya sea conservadores, es que desconfían de la naturaleza humana. El ser humano es malo. O también conocen la naturaleza humana. O creen que existe una característica inmutable del hombre al cual llamamos naturaleza. Siguen de hecho al filósofo inglés Thomas Hobbes, quien sostuvo que el hombre era un lobo para el hombre. La izquierda, por el contrario, sigue al filósofo francés Jaques Rousseau que el hombre es bueno por naturaleza.
   Los Padres Fundadores de los Estados Unidos eran hobbeianos en el sentido que había que proteger al ciudadano del gobierno. De ahí la democracia indirecta, el federalismo y el derecho constitucional de las personas de por armas por si el gobierno deviene en tiranía.
  Un buen conocedor la naturaleza humana es nada menos, que Nicolás Maquiavelo con su libro El Príncipe
    Me he dado cuenta que tanto políticos como académicos de la ex derecha tiende, por así decirlo, a dispararse a los pies, cuando se trata de explicar la caída de Allende y la posterior derrota de la insurgencia terrorista o guerrilla. O como el político Andrés Allamand busca enemigos dentro de la propia coalición, en vez de identificarlos afuera. De allí la expresión los poderes fácticos, que tanto gusto a la izquierda. Existe un grupo de personas que conspiró contra el proyecto de él en la derecha. Después de la primaria entre el Pablo Longueira y Allamand quedo demostrado que los poderes fácticos eran un simple cuento, y que la mayoría de la derecha no se idéntica con la llamada ‘Patrulla Juvenil’ de los noventa. 
    Ahora bien, cuando los políticos y académicos supuestamente de derecha se refieren a los derechos humanos en seguida se les nota el lavado de cerebro o que emplean el lenguaje de izquierda. Obviamente, la violación de los humanos comenzó justo el 11 de septiembre de 1973 y termino en marzo de 1990, cuando los militares entregaron el poder a los civiles. Antes no ocurrió nada y dentro del período señalado los terroristas o guerrilleros que quisieron derrocar al gobierno militar no violaron a los derechos humanos. Se ponen el parche antes de la herida, o bien, empleando una jerga del boxeo, tiran el guante, asegurándonos que están dando la batalla de las ideas por nosotros. Por ejemplo, a raíz de la muerte del dirigente socialista, Carlos Altamirano, el señor Cristián Valenzuela escribió el artículo “La historia se escribe con la izquierda”, en la muestra como el fallecido socialista llevo al país a un estado de confrontación. No sólo él, sino toda la izquierda de la época. Pues bien, lo primero que dice: “No busco en estas líneas empatar lo inempatable. Las violaciones a los derechos no se justifican ni se contextualizan nunca”. Después señala que los terroristas disfrutan de la vida, mientras los militares presos se han convertido en parias de la sociedad. 
   El gobierno de la Unidad Popular torturó y flageló porque se justificaba. Las vejaciones que padecieron los opositores en manos de los grupos o fuerzas de choque que apoyaban a Allende también se justificaban. Igualmente, los asesinatos a civiles y militares. El contexto no era la Guerra Fría, sino la revolución marxista. Después durante el gobierno militar lo mismo. El asesinar, poner bombas, lanzar bombas molotov y secuestrar a personas también se justificaba. 
   ¡Es increíble que alguien escriba esas líneas, luego de saberse que el Museo de la Memoria está dedicado a los terroristas que combatieron al gobierno militar en nombre del derecho a rebelión! Antes del linchamiento a Mauricio Rojas escribí un post, en que muestro que el Museo de la Memoria le había erigido un museo al Comandante ‘Pepe’ del Mir, en el Neltume, quien como saben quería una revolución con un millón de muertos. Esas son víctimas de la llamada ‘dictadura’.       Además, no se ha enterado el columnista, que la extrema izquierda extorsiono al ex presidente Patricio Aylwin con el sesgado e inconstitucional Informe Rettig y los militares a la cárcel. El mismo sector político que elogia a Carlos Altamirano como artífice de la reconciliación, de la democracia y de la economía, según nos refiere él en su columna. 
   El único responsable del fracaso de la Unidad Popular y de la ruina del país es Salvador Allende. Echarle la culpa a Altamirano es ser benévolo con la izquierda, pues las Fuerzas Armadas intervinieron porque el gobierno marxista se salió de ley y la Constitución. Un mes antes del 11 de septiembre se había descubierto el motín en la Armada en que la estuvo involucrado el fallecido socialista. Las Fuerzas Armadas intervinieron, además, porque se venía en serio la dictadura comunista y no por el discurso incendiario del Altamirano: “Como dirigente socialista, presionó y presionó al fracasado Gobierno de Allende, atizó a las masas y jugó con las ilusiones de millones de chilenos al generar las condiciones para el colapso total de nuestro país”. 
  Tampoco era retórica: “¿Provocar con su retórica la guerra civil en Chile?”. Siguiendo a José Piñera y su libro Una Casa Dividida refuta la excusa de la retórica usada por la izquierda, porque están las acusaciones del Acuerdo de la Cámara de Diputados. 
  Acro seguido cuenta que hay terroristas confesos y otros que culpan a su juventud por sus delirios revolucionarios: “Varios de ellos, terroristas confesos, que caminan libremente por la calle y que fueron liberados de culpa por sus delirios de juventud. Algunos de ellos siguen dictando cátedra, participando del análisis político y plenamente integrados en la sociedad capitalista que tanto lucharon por derribar”. Tanto Carlos Ominami como Mauricio Rojas se excusan por sus delirios juveniles revolucionarios, con lo cual no asumen su responsabilidad. Ambos del Mir.
   Por último, es exagerado hablar que ellos fueron responsables de sus horrores. No me queda claro. ¿A qué se refiere? ¿A lo que sucedió después del 11 de septiembre? Horror hubiese sido que en el país hubiesen muerto un millón de chilenos. El historiador demócrata cristiano, Cristián Gazmuri acuño la frase: “Pinochet cometió horrores, Allende cometió grandes errores”. El millón de muertos quería el comandante ‘Pepe’ hubiese sido un error. Sembraron odio, cosecharon tempestades. 
   La ex la derecha ha dejado que la historia se escriba con la izquierda. 
   Tengo o tenía pensado escribir sobre la teoría del empate, que es frecuente escuchar. Dicen que es una teoría, más la expresan como si fuesen hechos. En el deporte hay empate, cuando un equipo o una persona individual no puede derrotar al otro equipo u deportista. Aquí hubo un intento de eliminar a otro grupo humano. Esta la declaración del PS de Chillán: “acabar con la burguesía y su aparato militar”. En el contexto en que lo dice se supone que las personas que no eran de izquierda, no tiene derecho a defenderse en la Unidad Popular, ni tampoco el gobierno militar, cuando los grupos terroristas apoyados por países extranjeros (Cuba, URSS y RDA) cometían sus delitos. El famoso "¡Nunca más!" es para evitar otra rebelión. 
  No se les ocurre definir las violaciones derechos humanos. Existe una diferencia semántica entre la derecha y la izquierda, en cuanto a lo que significa democracia, estado de derecho y derechos humanos, vida, libertad, entre otras expresiones. Bachelet dijo que el gobierno venezolano había actuado arbitrariamente: “Autoridades han utilizado arbitrariamente la ley contra el odio para procesar a periodistas, opositores y cualquiera que exprese opiniones disidentes”. La palabra clave es arbitraria. Cuando José Antonio Kast sufrió agresión, el INDH definió violación de los derechos humanos como agresión psíquica y física.
   Bajo las dos características dadas, la izquierda violo los derechos humanos y lo seguí haciendo cuando a los militares presos se les niega todos los derechos. Y se los condena en forma arbitraria, ya sea por delitos ficticios, ya sea por delitos que no son retroactivos. También bajo ésta última la ley es torcida. 
   Una manera de dispararse a los pies es, pues, recordando, que algunos militares actuaron por su cuenta, mencionado algunos casos como Los hornos de Lonquén, el asesinato de un carpintero Alegría, el caso de los degollados, o que los militares lanzaron cuerpos al mar. Los militares no debían haber violado los derechos humanos, según el abogado y ‘hombre Rettig’, Cristóbal Orrego. Si ocurrió eso. Lamentable. Nunca le recuerdan a la izquierda sus crímenes. Los mismos políticos y académicos que esgrimen la ética del deber con respecto a los militares, no dicen lo mismo con respecto a la izquierda. Es frecuente escuchar en las películas o cómics llevados al cine la siguiente expresión: “Siempre hay una elección”. Lo que significa que ante una situación dada, el ser humano tiene dos opciones: opta por el bien o el mal. La izquierda hace más de cuarenta años podría haber actuado de otra manera, sin embargo, ellos eligieron sin temor, sin coacción ni amenaza el sendero equivocado o el mal. Estaban tan seguros que podían ganar. Su plan para el autogolpe fracaso. Y funcionó los planes que tenían los militares. 
    Cuando se habla del tema de los derechos humanos, lo que brilla por ausencia en la ex derecha es la defensa del Estado de Derecho y el principio de la igualdad ante la ley. La única igualdad que importa es ésta, no la igualdad de punto de partida o igualitarismo o la igualdad de oportunidades. Por cierto, excluyo a los que sí denuncian la abierta discriminación que sufren los presos políticos militares. Parte de la derecha apoya la figura ficticia del secuestro permanente. Los llamados ‘jueces de derechos humanos’ contaron con el beneplácito de la derecha. En nuestra legislación no tal juez. Se hacen los lesos con la abierta prevaricación de los jueces. Como también con respecto al delito de lesa humanidad, el cual sabemos no es retroactivo. A los abogados metidos en la política parece que no les importa.
   La cita de Valenzuela supone a Rousseau, en obligar a las personas a ser buenas. Lo que se conoce como el buenísmo en política. Hay videos de psicología y motivacional que tratan de ‘dejar ser bueno’. Lo no significa comportarse como un matón, sino de parar de decir ‘sí’ al otro. A los políticos de la ex derecha hay que decirles ‘deja ser bueno con la izquierda’.
   En los foros siempre saco a colocación la guerra civil de 1891. Los políticos de aquella época, creo, que conocían mejor la naturaleza humana que los académicos y políticos de la ex derecha. Por eso, amnistiaron a ambos lados. Jamás dirían las palabras del señor Cristián Valenzuela u otras parecidas, pues son absurdas. El país cuarenta años después casi se sumerge en otra guerra civil. Fue el tiempo en que la izquierda realizó su primera infiltración a la Armada, en 1931. Luego 80 años después, la izquierda intento llevar al país a una guerra civil y una revolución marxista armada para instalar una dictadura comunista, que sabemos fracaso. 
   Este mundo es dual. Por tanto, existe el bien y el mal. La afirmación que he comentado supone nada menos que negar el mal. Y ante esa circunstancia los buenos tienen derecho a defenderse de los malos.

Etiquetas: , , , , , , , , , ,

sábado, junio 01, 2019

Si fuésemos una nación soberana


    Para la celebración del 21 de mayo pasado, en que se recuerda el combate naval de Iquique entre la fragata “Esmerada” y el acorazado peruano “Huáscar” ocurrido en el siglo XIX, durante la Guerra del Pacífico, el presidente Piñera en su discurso rescato el patriotismo y de la defensa de la soberanía: “Hoy día más que nunca necesitamos héroes como Prat que sepan comprender el valor de la unidad, el valor del patriotismo,”. Luego agrego: “La gran misión que juega la Armada en nuestro país, no solamente debe estar preparada y tener la fuerza disuasiva suficiente para proteger nuestra integridad, nuestro territorio, nuestra soberanía,”.
  Me baso un poco en una reflexión que Johannes Kaiser sobre el mismo tema. 
 Las recomendaciones de la ONU acaban convirtiéndose en obligaciones. 
 Tenemos a las Fuerzas Armadas para defender la soberanía, mientras los políticos desde los noventa nos han amarrado a organizaciones internacionales que coincide con la agenda de la izquierda. Con lo cual, las FF.AA., no sirven mucho si lentamente, por así decirlo, a la sociedad la inoculan con cáncer desde el gobierno o desde adentro con diversas agendas contrarias a nuestra integridad. 
    Desde 1990 el progresismo chileno ha actuado contra los intereses del país. La guinda de la torta fue que se enojaron porque Chile no firmo el Pacto Migratorio de la ONU, lo que significa fronteras abiertas. Previamente, tuvimos el tráfico de personas desde Haití en el segundo gobierno de Bachelet juntamente coludidos con la ONG Servicio Jesuita a Migrantes y la ONU. Como manifestó el ex canciller de Bachelet, Heraldo Muñoz, ellos sabían. Sin embargo, no hicieron nada. Se los puede calificar abiertamente de traición. 
   Chile no es soberano, pues hay una comuna de la región de La Araucanía, a la cual las instituciones del Estado no pueden entrar.
    Antes que se armase la polémica por la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos y Humanos , en que gobiernos de derecha de Latinoamericana reclamaban más autonomía, a nadie le pareció incorrecto que un grupo de chilenos fuesen a rendir cuenta al Tercer Examen Periódico Universal (EPU) que forma parte del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas con sede en Ginebra, Suiza. Dicho examen se realizó en enero pasado. Tenemos una política exterior de lo más contradictoria. Pues, por una parte el gobierno van libremente a un Consejo internacional que avalúa la política interna. Y por otra parte, el mismo gobierno se queja de que no tiene autonomía ante otro organismo que depende de la ONU en América Latina.
   El ex canciller de Bachelet, el demócrata cristiano, Ignacio Walker dijo: “Una declaración política de cinco Gobiernos de derecha, no es sólo Chile. Chile, Argentina, Brasil, Paraguay y Colombia, que hacen una declaración insólita dirigida a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que es parte del sistema de la OEA, es parte del sistema de Naciones Unidas, que es el multilateralismo, que son los derechos humanos". 
   El multilateralismo fracaso. Primero, nos metieron en el Pacto de Bogotá. Ahora están diciendo que mejor nos salgamos, luego del fallo de La Haya.
    Él fue abogado de la Vicaría de la Solidaridad que protegía a los grupos terrorista Mir y FPMR. Si fuese serio, tendría que avergonzarse de la discriminación que sufren los militare presos. Si Walker fue unos de los defendió el Museo de la Memoria dedicado a los terroristas, cuando al ex ministro de las Culturas, Mauricio Rojas le sacaron en cara lo que había dicho sobre esa sesgada institución. No se pueden pedir peras al olmo. 
    La EPU fue creada en el 2006 y se realiza cada cuatro años. Es como especie de certificación, por así decirlo. También se dialoga. Es una evaluación internacional en materia de derechos humanos . Participan representantes del gobierno como de la sociedad civil. Por parte del Estado fue la subsecretaria de derechos humanos, Loreto Recabarren; el ministro de la Corte Suprema, Manuel Antonio Valderrama y el senador chavista, Alejandro Navarro.
   Igualmente asistió la actual directora del Instituto Nacional de los Derechos Humanos (INDH), Consuelo Contreras. El papel de esa nefasta institución es vigilar que hagan cumplimiento a las recomendaciones de la Naciones Unidas en materias de derechos humanos. Una cosa que recomienda es derogar la Ley de Amnistía de 1978, la misma que benefició a terroristas y a personajes siniestros como el fallecido político socialista, Carlos Altamirano: 
  “En relación a las graves violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura, el organismo realiza una serie de recomendaciones, tales como que se derogue el Decreto Ley N°2191 sobre amnistía, reparar íntegramente a las víctimas y sus familiares, tanto en sede penal como civil, tal como lo establece el derecho internacional de los derechos humanos, y que el Poder Judicial adopte medidas para sancionar adecuadamente a responsables de estos crímenes, como también para que sus familias accedan a la verdad sobre lo sucedido, entre otras”. 
 Para el INDH, los terrorista o guerrilleros no cometieron violaciones a los derechos humanos, aunque hayan matado, secuestrado y puestos bombas, donde salieron heridos civiles y militares. Si fuese cierto la predica de los derechos humanos, entonces se hubiesen querellado contra los terroristas. Y siguen el cuento de las millonarias indemnizaciones a las falsas víctimas del Gobierno Militar, cuando eran victimarios. La ley de Amnistía que quiere derogar aún se basa en tratados internacionales como demostró el abogado del Brigadier Miguel Krassnoff, Valentín Ferrada, pues la única forma de pacificar un país luego de un conflicto interno es la amnistía a ambos lados. Si quiere eliminar la ley N°2191, entonces, la directora del INDH, tendría exigir sanción penal a los crímenes que cometió la izquierda antes de que se dictase esa ley, incluyendo las tropelías y abusos que se cometieron en la Unidad Popular o antes.
    Llega ser una burla para los niños muertos en el Sename y para las personas decentes de este país, que aparezca Consuelo Contreras, directora del INDH entregándole un informe a la ex mandataria, Michelle Bachelet, en que recomendaba una Subsecretaría de los derechos humanos, la Subsecretaría de la Niñez y la Defensoría de los Derechos de la Niñez.
    Las verdaderas víctimas de los derechos humanos fueron los civiles o militares que sufrieron agresión, la violencia en sus diversas formas, desde una lesión hasta resultado de muerte por parte de la izquierda, ya sea con bombas o balas. 
   Como lo plantea la izquierda no es serio. Esa una muestra más que el tema de los derechos humanos siempre ha estado deformado. Lo peor que es los grandes pensadores o académicos de la ex derecha no se han dado cuenta. 
   Por la sociedad civil fueron puras organizaciones izquierdistas agrupadas por la Ong Observatorio Ciudadano, que dirige el hijo del traidor, Patricio Aylwin, José Aylwin. Dicho sea de paso, él es el autor intelectual junto al historiador José Bengoa de la violencia que asola a la región de La Araucanía. Estas organizaciones fueron la Asociación de Municipalidades con Alcalde Mapuche (AMCAM), el Consorcio TICCA, el Colectivo Mapuexpress, la ONG Lumbanga y el Movimiento de Acción Migrante, que dirige Mabel Cobos. Este último fue, además, como coordinador del Área de Educación del Observatorio.
  Hasta 1990 todos los nacidos en este país éramos chilenos estábamos con bajo el peso de una misma ley. No sé qué tiene en especial que exista una asociación que agrupe a los alcaldes mapuches, cuando existe una agrupación que reúne a todos los alcaldes del país. 
    Paralelo y previo a la EPU se efectuó la “Reunión de información sobre los DDHH en Chile de la Fundación de defensa de los derechos humanos France Libertés”. 
  En el informe que  elaboró la EPU destacan varias políticas que hizo Piñera en el primer año de su segundo gobierno: el Acuerdo Nacional por la Infancia, el plan por La Araucanía, el plan Adulto Mayores y, por último y la agenda Mujer. Además, de la nueva Ley de Migrantes.
   No se necesitaba cambiar la antigua Ley de Inmigración, sólo había que aplicarla. La nueva ley contempla beneficios sociales a costa de los chilenos. 
   Recuerdan que un grupo de expertos de la ONU en el 2017 pidió no aplicar la Ley Antiterrorista contra los llamados ‘pueblos originarios’. La EPU en el primer gobierno de Piñera abordó la “aplicación (de la) Ley Antiterrorista a pueblos indígenas”. La ley es clara. Es contra personas o grupos que provocan actos terroristas. 
    Naturalmente, elogia la aplicación del aborto por tres causales. Asimismo, elogia la nefasta Ley de Inclusión en el ámbito de la educación: “que entrega las condiciones para que los niños, niñas, adolescentes y adultos que asisten a colegios que reciben subvención del Estado puedan recibir una educación de calidad”. Sólo una persona ignorante puede afirmar que quitando el lucro se iba mejora la educación. Con nueva ley no se puede expulsar a alumnos que queman profesores o establecimientos. 
   Y, por ultimo elogia ‘Acuerdo Nacional por la Infancia’ que hizo Piñera con la oposición. El informe no critica a la segunda administración de Bachelet por la muerte de más 500 niños en el Servicio Nacional de Menores. La Unicef premio a la ex mandataria, ni el INDH se querelló por la muerte de los niños.
   Las Naciones Unidas no pueda dictar cátedra sobre los derechos humanos, pues como probo un periodista que trabajo para esa burocracia internacional, ha provocado innumerables guerras en el continente africano. Por lo cual, habría que llevar a la ONU a la Corte Internacional Penal por crímenes de lesa humanidad. Es un antro de puros comunista y nazis. Además, de promover políticas socialistas que producen pobreza. 
   Si fuésemos una nación soberana ante pondríamos lo que dice la Constitución por sobre un tratado o una institución internacional tal como lo hacen los anti globalistas norteamericanos contrarios a la ONU.
  Los políticos que aman a su país, debieran recordar las palabras de Primer Ministro inglés del siglo XIX Henry Temple, Tercer vizconde de Palmerston: “No tenemos aliados eternos, y no tenemos enemigos perpetuos. Nuestros intereses son eternos y perpetuos, y esos intereses es nuestro deber seguirlos”.

Etiquetas: , , , , , , , , ,

domingo, mayo 19, 2019

El sexto gobierno de la Concertación


    No voté por Sebastián Piñera a sabiendas del temor a convertirnos en “Chilezuela”. Finalmente, los chilenos optaron por el empresario millonario más por el temor a que Chile se convirtiera en la Venezuela comunista o para los más viejos que se volviese la Unidad Popular a por los méritos del candidato. Piñera pensó que en la elección presidencial ganaría a la primera vuelta y no fue así. No recuerdo cuando, si después de la primera vuelta o antes de la segunda vuelta dije que esté gobierno sería el sexto gobierno de la Concertación. 
   Y en efecto, a casi un mes leí la siguiente noticia, en abril pasado: “ChileVamos reivindica el legado de la Concertación”. 
   No hay que asombrarse, pues el dirigente de RN, Andrés Allamand había dicho que este gobierno sería como los de la Concertación.
   En el primer gobierno de Piñera, su ministro de Interior, el abogado Rodrigo Hinzpeter se pavoneaba que la derecha había ganado con las banderas del adversario. Además, insultaba a los electores de la derecha que vivieron las nefasta Unidad Popular sacándose una foto con el retrato de Allende al fondo. Ese gobierno se enorgullecía de haber hecho lo que no hizo la Concertación en veinte años. Y la guinda da la torta fue cerrar el penal Cordillera y llamar a los que habían trabajado en el Gobierno Cívico Militar de ‘cómplices pasivos de las violaciones a los derechos humanos’. 
   Ya que el primer gobierno de derecha no fue de derecha, entonces apareció el Foro Republicano a quien lo comparaba con Tea Party norteamericano.
  En el medio citan las palabras del actual presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes y la de la senadora de la Unión Demócrata Independiente, Ena von Baer. La política de la UDI antes de trabajar en el primer gobierno de Piñera había trabajado en el Instituto Libertad y Desarrollo. También aparecen las palabras de Jaime Bellolio de la UDI y de Luciano Cruz-Coke de Evolución Política (Evópoli). 
   La parlamentaria Ena von Baer dijo: “Chile Vamos es el heredero de la Concertación, porque estamos orgullosos del país que la Concertación, en conjunto con nosotros, construyó”.
   La parlamentaria de la UDI debiera enorgullecerse de la obra del Gobierno Militar, porque gracias al sistema binominal, la ex Concertación tenía que llegar acuerdos con la oposición de derecha. La Concertación cosechó lo que los militares sembraron con mucho esfuerzo. La gran clase media que surgió fue gracias al sistema económico liberal y no a la inversión social. Ni a bonos. 
  El ex actor Luciano Cruz-Coke dijo: : “Creo en el compromiso de una sociedad que valora la gobernabilidad y el encuentro en los valores de la democracia liberal, el respeto a los DD.HH. y las economías abiertas, pero, por sobre todo, que descree de extremismos y populismos. Hoy, claramente, el depositario de ese relato es Chile Vamos, como lo fue durante mucho tiempo la Concertación. Por supuesto que ahí se recogen una tradición y legado que han dado estabilidad a Chile”. 
   Por las palabras del actor se desprende que la ex derecha aprendió los derechos humanos de la Concertación. Por tanto, avalan los inconstitucionales Informes Rettig de Verdad y Reconciliación  y el Valech de Prisión política y tortura respectivamente. A los políticos que alaban al conglomerado de centro izquierda, o de izquierda, pues la palabra ´centro’ en la política, es izquierda, lo cual es una redundancia, hay que recordarles que la Constitución de 1980 prohíbe expresamente comisiones extra judiciales, que vulneran los derechos de las personas: “Nadie puede ser juzgado por comisiones especiales, sino por el tribunal que le señale la ley y que se halle establecido con anterioridad por ésta”. 
   Si ChileVamos comparte la visión o el significado de los derechos humanos tal como lo planteó la ex Concertación, entonces significa que no acepta el principio de igualdad ante la ley, que acepta la figura ficticia del secuestro permanente, que acepta que a los militares se los juzgue con delitos que son no retroactivos como el crímenes de lesa humanidad, que acepta el delito de la prevaricación de los jueces, que acepta la reinterpretación de Ley de Amnistía de 1980. Y, por último, sólo los militares cometen violaciones a los derechos humanos, y no los terroristas o guerrilleros. La ex derecha no comparte los principios del Estado de Derecho como el pro reo, entre otros. 
 Si tanto admiran a la Concertación, entonces ante un grupo violento, prefieren dejarse extorsionar tal como hizo el primer presidente, el demócrata cristiano, Patricio Aylwin, quien prefirió transar con la extrema izquierda, la cual quiso el sesgado e inconstitucional el Informe Rettig y a los militares a la cárcel. Ese es el secreto de la transición. 
    Cuando los militares entregaron el poder, se acabo la transición hacia la democracia. Con todo, para la Concertación la expresión ‘transición hacia la democracia’ significaba desmantelar la institucionalidad política y económica que dejaron los militares. Ahí tenemos las continuas reformas a la Constitución de 1980 hasta llegar a que el socialista Ricardo Lagos se expropie de la Carta Magna, poniendo su firma y borrando la del general Augusto Pinochet. 
    Mario Desbordes dijo: “un hecho sintomático de los últimos años es que quienes defendíamos a Ricardo Lagos y su legado éramos los líderes de centroderecha”. 
  ¿Cuál es el legado del Lagos? Corrupción y el Transantiago, entre otros. La lista es larga. Se olvida al presidente de RN, que Lagos quiso terminar la obra de Salvador Allende. Sólo que la circunstancia no se lo permitieron. Ricardo Lagos apoyo la retroexcavadora de Bachelet 2.0. El Informe Valech de Prisión Politica y Tortura se basa en el criterio de levantar falsos testimonios contra una persona, en primer lugar. En segundo lugar, el acusado no tiene derecho a defenderse. Para Lagos, los terroristas del Mir y del FPMR no violaron los derechos humanos. 
  Haciendo memoria, la Concertación estuvo formada por la Democracia Cristiana y los ex partidos y movimientos de la ex Unidad Popular, que se tradujo en el Partido Socialista y el Partido por la Democracia. Además, del Partido Radical, la socialdemocracia, los Humanistas y Verdes. Estos partidos eran los pequeños de la coalición nació gracias al plebiscito de 1988. Sin el plebiscito, los partidos de izquierda no se hubieran unido. Estaba excluido el Partido Comunista. Sin embargo, durante los gobiernos de la Concertación, los comunistas presionaban, sobre todo, en el tema de los derechos humanos. 
     Asimismo, dentro de la Concertación existían dos almas: los autoflagelantes y los complacientes. Los primeros querían cambiar el modelo económico liberal. Los segundos aceptaban el modelo por puro pragmatismo, no porque se convencieran del orden liberal. La ex Concertación desde que llego al poder quiso corregir el modelo, hasta que llegamos a la alianza pública privada, esto es, corporativismo. Acuerdos entre los grandes empresarios y los políticos de turno que estaba en el poder.
    ¿Con cuál el grupo se identificará el oficialismo: los autoflagelantes o los complacientes? Quizás la derecha social que se siente macanuda por el hecho de ser social se identifique con los autoflagelantes, mientras los winners al estilo de Sebastián Piñera se identifiquen con los complacientes. ¡Qué más complaciente es el hecho de que el país pertenezca al club de la OECD! Es como subirse a un Mercedes Benz o un BMW. 
    En fin, cualquier auto de lujo. La ex Concertación no trajo reconciliación. Basta leer el blog de Tomás Bradanovic y en su buscador escribir Concertación o reformas, y se darán cuenta que todas las grandes reformas que se hicieron desde que se tomaron el poder en 1990 han sido, pues, un rotundo fracaso: el Transantiago, la jornada escolar completa, las reformas a las universidades, el programa de salud Auge y la reforma procesal penal, entre otros. 
    La ex derecha que ahora se identifica con la Concertación, se olvido que justo antes de que fuese electo Piñera y la derecha llegase al poder después de varios años, el Instituto Libertad ligado a Renovación Nacional saco un informe de Corrupción de la Concertación desde 1990 al 2008. La corrupción comenzó con el desmalezamiento en la planta de Con Con. Era los tiempos de la derecha tuitera. La corrupción que vemos en el tribunal de Rancagua, en realidad comenzó cuando los jueces llamados ‘derechos humanos’ no aplicaron las leyes.
    A los líderes de la Concertación les convenía un Jaime Guzmán muerto. Desde luego que lo van a negar. 
  Puesto que no hay derecha en el gobierno, entonces está el movimiento de José Antonio Kast, Acción Republicana.

Etiquetas: , , , , , , , , ,

jueves, mayo 09, 2019

Caso cerrado: Nicolás Maduro es Salvador Allende


    La obsesión de los políticos, intelectuales y artistas de izquierda con el Gobierno cívico militar chileno que gobernó el país entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990 no tiene paragón. Llega ser enfermiza. Además, no les interesa la verdad. Por eso, se empeñan al comparar el gobierno militar chileno con el gobierno marxista que regenta Venezuela por veinte años. 
    Algunos como el actual canciller y escritor, Roberto Ampuero proponían una salida o transición al estilo del gobierno del general Augusto Pinochet. También el actual presidente de la República, Sebastián Piñera. Olvidándose el ex comunista, que las Fuerzas Armadas y de Orden se fijaron un itinerario apenas derrocado Salvador Allende, devolver el poder a los civiles. La hoja de ruta quedo trazada en los artículos transitorios de la Constitución de 1980. Ese detalle al novelista no le importa. Primero, había que refundar el país, pues el debacle no dejo nada. 
  Aún no entiendo esa comparación. Menos aún, cuando comparan el gobierno cívico militar con la dictadura comunista cubana, cuando aquél fue una respuesta para no ser la segunda Cuba en América Latina. Los chilenos civiles y militares se rebelaron ante un gobierno que llevo al país a las mismas condiciones de la actual Venezuela. Además, se salió de la ley y la Constitución. Con el agravante que ad portas al 11 de septiembre, la mayoría del país, esto es, aquellos que se oponía al gobierno marxista de Salvador Allende temían una guerra civil o la instalación de una dictadura comunista.
  Importa más los mitos, las leyendas urbanas o la leyenda negra que la izquierda ha realizado en torno al gobierno militar chileno que la verdad. 
   En la Venezuela o “Cubazuela” existen las tarjetas de racionamiento igual que en la Unidad Popular. 
    En el país que gobierna Nicolás Maduro existen los llamados ‘colectivos armados’, en la Unidad Popular tenían las diversas fuerzas de choque como el VOP, la Brigada Ramona Parra y los que tenían los diversos partidos de ese conglomerado: el Partido Socialista, la Izquierda Cristiana, el Mapu, etc. Si hasta el Partido Comunista tenía sus fuerzas de choque, aunque según ellos, el país no estaba todavía para hacer una revolución marxista violenta.
   La Alta Comisionada de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet condenó a los colectivos armados más no al régimen.
   Salvador Allende confiaba que teniendo al general Prats en el ministerio del Interior más los otros comandantes de las otras ramas de la Defensa, las Fuerzas Armadas se iban a cuadrar con él. La versión del Prats venezolano es, pues, el general Vladimir Padrino López. 
   Si Guaidó es chavista, también lo es el Leopoldo López, Lilian Tintorini y la oposición en general. Los opositores a Maduro son todos socialistas.
   A fines de la Unidad Popular, los civiles opositores a Allende le lanzaba arroz en los cuarteles para que hicieran algo al respecto y en Venezuela los civiles a se agrupan en torno a los cuarteles con el mismo objetivo. 
    Lo que hay en Venezuela es comunismo o socialismo duro, no una dictadura militar o un narco estado. Cuando hay una revolución, quien tiene la última decisión son los militares, y no revolucionarios civiles. 
    Antes del famoso twitter del líder opositor al gobierno de Nicolás Maduro, Juan Guaidó en que se declaro seguidor del marxista Hugo Chávez, el novelista venezolano ganador del Premio Tusquets del 2015, Alberto Barrera Tyskza dijo en una entrevista al diario El País de España a propósito de Maduro: “Él también representa un poder que pueden ser los cubanos, o los militares, o ambos. Es impresionante el poder que Maduro ha dado a los militares, ha militarizado la sociedad más que Chávez, que era militar. Si uno piensa en términos de la izquierda latinoamericana, Maduro está mucho más cerca del [el dictador chileno Augusto] Pinochet que Salvador Allende”. 
   Alberto Barrera es autor de la novela “Patria o Muerte”. 
   Siempre intelectuales y políticos de la izquierda culpan al gobierno militar chileno de militarizar la política. Es falso. La izquierda militarizó la sociedad, cuando optaron la vía armada y la lucha de clases, donde no existían los adversarios políticos, sino los enemigos de la revolución marxista leninista: la burguesía y su aparato militar. Ahora bien, es muy distinto calificar a un grupo políticos de enemigos, cuando éstos intentan arrebatarnos las libertades políticas como económicas. En tiempos del segundo gobierno de Bachelet, la coalición que la respaldaba y el gobierno eran los enemigos de los chilenos. Esto último no es militarizar la política para que quede claro.
   El escritor venezolano Barrera Tyskza muestra su ignorancia. La izquierda latinoamericana de la década del sesenta y hasta que cayó la ex Unión Soviética estaba al lado del dictador comunista Fidel Castro. La izquierda de este continente no estaba al lado que de cualquier líder de la socialdemocracia de Europa Occidental. Si hasta la socialdemocracia chilena de la década del sesenta apoyo a Salvador Allende y su programa, o sea, respaldaron a personas y grupos marxistas leninistas, cuando en Europa, habían quebrado con los comunistas de Rusia hace tiempo.
    Hay suficientes declaraciones de Allende para mostrar que él no veía a los opositores de la Unidad Popular como adversarios, sino como enemigos. Siendo senador propuso la Organización Latinoamericana de Solidaridad conocida como las Olas en La Habana, la cual proponía la vía armada. Peor aún, siendo presidente de senado abuso de la valijas diplomáticas para traer armas del norte de África y así ayudar al grupo que lideraba Ernesto ‘Che’ Guevara en Bolivia. Después suscribiría la declaración del Congreso Socialista de Chillán de 1967. La misma que fue ratificada en el Congreso de La Serena de 1970. Allende tenía un ejército paralelo y apoyaba al grupo guerrillero o terrorista, Movimiento Izquierda Revolucionaria (Mir).
   La actual Venezuela es manejada por Cuba. En el Chile de la Unidad Popular estaba los cubanos, que por cierto, no habían venido a vender puros de La Habana. Allende introdujo armas traídas desde la isla cárcel.
    Hugo Chávez le rindió un homenaje a Allende. La filial de la Fundación Allende de Venezuela identificaba la experiencia socialista de ese país con la Unidad Popular. 
   Ahora por los medios nos enteramos, que un nieto de Salvador Allende es partidario es chavista y partidario de Maduro. Se trata de Pablo Sepúlveda Allende , hijo de Carmen Paz Allende y Héctor Sepúlveda, la hija mayor del líder de la Unidad Popular. Estudió medicina en La Habana. Cuando Hugo Chávez llevaba una década en el poder, se traslado a Venezuela, esto es, en el 2009. Según él: “Acá estamos preparados para cualquier cosa, pero las Fuerzas Armadas venezolanas se mantienen cohesionadas, en casi todos los mandos de dirección, y no han cedido al llamado que ha hecho el mismo gobierno de Estados Unidos (…) para hacer un golpe de Estado. Juan Guaidó no ha tenido en ningún momento gran convocatoria en la calle”. 
    El medio nos informa que tiene una relación sentimental con una de las hijas de Hugo Chávez, María Gabriela Chávez. Por tanto, no sólo hay vínculo con la Revolución Bolivariana, sino también sentimental y emocional. 
    Según él, los opositores no tienen respaldo popular: “Ellos manipulan y engañan a sus bases haciéndoles creer que el chavismo no tiene apoyo popular, pero eso no es así. Además no hay ningún tipo de fractura en las Fuerzas Armadas y el pueblo está en la calle, apoyando a una fuerza popular que respalda al chavismo y al gobierno bolivariano de Nicolás Maduro. La oposición queda desorientada y desanimada por los engaños de sus dirigentes y por subestimar al chavismo”. Mientras buscaba una foto del nieto de Allende, encontré la siguientes declaraciones hechas por él, en 2015, a raíz del apoyo de la parlamentaria Isabel Allende a Leopoldo López : “El Partido Socialista chileno no es socialista es un partido social neoliberal”. Por otra parte, para Pablo Sepúlveda “la transición fue pactado con el dictador”. Se refiere a la chilena.
   Las palabras del nieto refutan lo que dice el escritor venezolano y confirma lo que dije más arriba: “ayudó a la guerrilla del “Che” y fue él mismo a buscar a sobrevivientes de la guerrilla en Bolivia, ayudó a los guerrilleros argentinos que llegaron a Chile durante su gobierno y también tuvo cercanía con el MIR, o sea hay una anécdota que es muy sabida, que él estando en La Moneda “el 11”, le dice a Tati (hija de Allende) que le dijeraa Miguel (Enríquez) que “ahora le tocaba a él, él quería mucho a Miguel””. 
    El político y escritor Hermógenes Pérez de Arce se ha referido más de una vez que Allende ayudó a la guerrilla del ‘Che’ siendo presidente del senado. A los políticos y a los intelectuales de la ex derecha la historia no les interesa. La Democracia Cristiana salvó al líder socialista en esa oportunidad. Eso no está en el Museo de la Memoria. 
   Llega ser delirante lo que dice Pablo Sepúlveda Allende sobre su abuelo, luego de la ruina en que dejo en el país 
  Al contrario de lo que sostiene el escritor venezolano, Hugo Chávez y Nicolás Maduro son Salvador Allende. Y Salvador Allende es Hugo Chávez y Nicolás Maduro. 
  Caso cerrado.

Etiquetas: , , , , , ,