domingo, enero 12, 2020

Una revolución hacia la izquierda


  


  La izquierda se ha apropiado de la palabra revolución. De hecho, ese sector se ha identificado y ha glorificado la Revolución francesa, cuando fue un río de sangre y si lo pensamos fríamente, dicho evento saco lo peor de los franceses. En cambio, poco o nada se habla de la Revolución estado unidense. ¡Y qué decir la revolución rusa! Esta última también constituye un paradigma para la izquierda. Ahí tenemos la expresión 'asaltar al Palacio de Invierno', o en Chile tomarse La Moneda. En el primer gobierno de Piñera vimos cómo los estudiantes liderados por la joven dirigente comunista, Camila Vallejo hicieron varias actividades para manifestar su disconformidad no sólo al frente de la cabeza del gobierno, sino alrededor. Hasta hicieron una corrida alrededor de la casa de gobierno. No les funcionó la primera vez y ahora intentaron hacerlo de nuevo. Por eso pedía que Piñera renunciara. Desde luego que tomarse el Palacio de Invierno, si gobierna un gobernante tiránico al estilo de Salvador Allende o Nicolás Maduro no vale. Menos si dicho gobierno se ha salido de la ley y la Constitución.

   En nuestra historia reciente de Chile, hemos tenido tres revoluciones. La Revolución en Libertad de la Democracia Cristiana que sabemos que fracasó, luego vino la Revolución marxista de Salvador Allende cuyo propósito era una instalar una dictadura comunista por el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973 y que fue la luz verde que emplearon las Fuerzas Armadas y de Orden para derrocar la Unidad Popular. Y finalmente, el Gobierno cívico militar que gobernó el país entre 11 de septiembre de 1973 y marzo de 1990, hizo una revolución económica que fue exitosa. De hecho, el sociólogo Manuel Antonio Garretón se burlada del título del renegado político de la ex derecha, Joaquín Lavín La Revolución Silenciosa, quien ahora es partidario de una nueva constitución.

  Le puse como título ‘Una revolución hacia la izquierda’, pues la palabra ‘revolución’ antes de la Revolución francesa tenía otra connotación. Antes del motín y la insurrección estaba leyendo el libro Sobre la revolución de la filósofa judía alemana, Hannah Arendt, quien analiza la revolución francesa y americana. Y también habla sobre el uso justificado de la violencia.  Esa palabra significó restauración y no crear algo nuevo desde la nada. Así pone como ejemplo, la restauración de la monarquía en Inglaterra, luego de la muerte de Cromwell. Ese acontecimiento se llama la “Gloriosa Revolución”. Dicho sea de paso, el libro lo recomiendo.

  Basándome en ese criterio, puedo decir que los chilenos tuvimos una rebelión contra el gobierno de Allende y luego tuvimos un gobierno de restauración nacional y una revolución económica.

 La revolución marxista de Allende fracaso, con todo, gracias a la cobardía de la ex derecha, que le han hecho creer que la gente humilde de este país era partidaria de él, cuando fue la que más salió perjudica. Lo mismo que ahora con el ataque del 18 y de 19 de octubre al Metro y el posterior atentado a los supermercados. Los más humildes de este país son los que más han sufrido, ya sea porque le incendiaron el supermercado, destruyeron los semáforos y las estaciones del Metro aledañas a sus hogares.

 Como bien hizo observar el diputado Ignacio Urrutia -el día nefasto en que la cámara baja aprobó el Proceso Constituyente- que continuó la violencia, el saqueo y los incendios, después de que las directivas de los partidos firmaran "Acuerdo por la Paz Social, la Democracia y los Derechos Humanos". No sirvió de nada.

 Cuando fui a Valparaíso, vi un rayado a un costado de línea de Metro que decían que se oponía al acuerdo y lo importante era la revolución: "Sin acuerdo ni oposición el pueblo avanza hacia la revolución". Luego, días más tarde apareció otro grafiti en que decía “No hay Break”. La violencia y el saqueo han continuado. Miles de alumnos egresado de cuarto medio no pudieron rendir la PSU, porque una minoría se “tomo” los establecimientos educacionales y de paso aprovecharon de saquear casas y comercio de los alrededores.

  Cuando firmaron ese Acuerdo entre los que estaba Gabriel Boric se supo que el grupo que lo apoyo, estuvo en desacuerdo que el dirigente lo hubiese suscrito. O sea, apoyaron la violencia, el saqueo y los incendios. Entonces, es absurdo que el alcalde de la ciudad puerto, Jorge Sharp que pertenece a la misma tienda que ‘El Mechero’ Boric, se haya quejado por el 27 de noviembre del 2019 por la destrucción de la ciudad:Lo que está sucediendo en sectores del plan de Valparaíso en este momento no tiene nombre. Es solo destrucción, pura destrucción, que no tiene ningún sentido, valor o justificación. Ninguno. Son acciones criminales puras y duras que NO TIENEN NINGUNA RELACIÓN con las manifestaciones sociales, ni con las marchas ni las protestas pacíficas". Varios parlamentarios de su sector se mostraron contrarios a Ley Anti Capucha.

 Estamos en enero del 2020. Los vándalos han destruido peajes. Quemaron la iglesia de Carabineros de Chile. 

En Osorno, quemaron el Edificio Kauak a fines del año pasado, mientras los manifestantes, según el diario El Mundo, gritaban “¡Se están quemando vuestros pisos!

Asimismo, han destruido varias esculturas que están alrededor del Museo de Bellas Artes. En Valparaíso los monumentos están todos rayados o con un baño de pintura.

El último incendio intencional en Valparaíso, en plena Noche Buena, donde un centenar de persona perdieron sus casas. Y el reciente incendio en La Araucanía.

Según el diario español El Mundo a veinte y seis días de la insurrección, que el medio llama ‘protestas’, titula Orgía de fuego y destrucción en Chile contra los símbolos de poder en un reportaje. El periodista escribe: “Los edificios en altura, así como las iglesias, han sido tomados como símbolos de un poder opresor por los manifestantes”.

Los único que no han destruido son las tres estatuas de Allende en la capital y el Museo de la Memoria.

El 4 de noviembre la periodista de la BBC cuenta la historia de una señora en la comuna popular de La Pintana, que nos recuerda cuando los partidarios de la Unidad Popular entraban en propiedades privadas. La señora Ema Sepúlveda de 43 años en el patio delantero de su casa con su hijo Joaquín de 19 años le dice a la reportera: "Tengo grabada la imagen de mi hijo con un palo tratando de defender mi casa. Esto fue un caos, una guerra sin autoridad". De nuevo aparece la palabra guerra. En eso estamos. En el informe de la BBC, aparece una foto de un lugar quemado y destruido con las siguientes palabras abajo: “La falta de presencia de agentes del orden público durante los disturbios causó temor en los habitantes de muchas zonas periféricas de Santiago”. Carabineros no puede hacer nada, porque tiene el gobierno cobarde le tiene amarrada las manos y los distintos organismos de derechos humanos, ya sea nacionales e internacionales los tiene en la mira. Los violentistas y vándalos no les interesa.

No tiene sentido buscarle una explicación a la violencia que la extrema izquierda y la izquierda supuestamente moderada apoya como lo dejo ver el ex ministro de Relaciones Exteriores del segundo gobierno de Bachelet, Heraldo Muñoz, quien dijo para la Radio Agricultura a fines de diciembre pasado: si se llegara a frustrar una nueva Constitución, evidentemente que la movilización que ha ocurrido se incrementaría y no tendríamos la paz social que todo el mundo anhela».


Los supuestos abusos que los dirigentes de la izquierda esgrimen no justifica la violencia, el saqueo a supermercados, farmacias, destrucción de colegios, hospitales y profanación de iglesias. Los únicos templos que han arrasado han sido los de la Iglesia Católica, la cual durante el Gobierno Militar protegió a los terroristas del Mir y del FPMR a través de la Vicaría de la Solidaridad. Esos dirigentes son parte del problema, pues la queja se debió a políticas que ellos implementaron o han resuelto como en la educación estatal o, simplemente, han agravado como en la salud estatal. Además, para solucionar las demandas no se necesita una nueva constitución.  El propósito de ésta última es, pues, cambiar el modelo económico que la izquierda echo a perder. Y  los ataques a las comisarías.


 Si fuesen un poquito más racional, se darían cuenta hace rato que el país ha perdido con la violencia, el vandalismo y las marchas que no son nada pacíficas, pues lo único que pretenden es crear un clima de miedo, inseguridad, entre otras cosas. No les interesa el aumento del desempleo provocado por la extrema izquierda.

 Pretende destruir todo para refundar el país con la vista gorda de las Naciones Unidas.

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miércoles, enero 01, 2020

La historia se repite con matices


   Cuando supe que los parlamentarios de la ex derecha en la cámara de diputados aprobaron el plebiscito de abril del 2020 con el objeto de tener una nueva constitución, lo compare con la reforma a la Constitución de 1925 que reformuló el derecho de propiedad, en tiempos de Jorge Alessandri (1958-1964) con el propósito de iniciar la Reforma Agraria, que sabemos termino en un fracaso. No obstante, el progresista demócrata cristianos socialista quieren hacer creer que fue exitosa. 
   Los parlamentarios de la ex derecha no comparten la defensa a la propiedad privada tal como aparece en la Constitución. 
   Me acordé de un libro ninguneado por la ex derecha y que cuenta como la antigua derecha cedió ante la izquierda. Me refiero al libro Una Casa Dividida del ex ministro de minería del Gobierno Militar, José Piñera.
   En efecto, Piñera cita las palabras del profesor del Instituto de Ciencia Política de la Universidad Católica, Óscar Godoy en el diario La Época del 4 de septiembre de 1995: 
   “la responsabilidad de los partidos de derecha en el ascenso de la Unidad Popular al gobierno fue no supieron defender oportunamente y con vigor las instituciones del Estado liberal. Por ejemplo, la defensa que se hizo del derecho de propiedad fue mínima, porque fue cediendo sistemáticamente. Cuando la derecha tiene la posibilidad de recuperarse, con Jorge Alessandri, se manifiesta impotente frente a la novedad de la Democracia Cristiana y del socialismo y extrema su debilidad. Es lamentable la escasez de hombres públicos en la derecha dispuestos a defender sus planteamientos con el mismo vigor con que los socialistas defendían los suyos. La campaña de Jorge Alessandri hace concesiones múltiples para ocultar la verdadera naturaleza del proyecto liberal”.
   Ese párrafo es válido para el contexto que vive el país, pues el gobierno ha cedido en todo, hasta iniciar un Proceso Constituyente y permitir que los que perdieron en la última elección presidencial cogobiernen. 
  Alguien escribió un artículo en que se afirma que hoy día importa más los derechos humanos como lo entiende la izquierda que la aplicación y defensa del Estado de Derecho. Eso porque tanto los intelectuales como los políticos de la ex derecha han cedido y haciéndose el leso ante la falta de igualdad ante la ley en los procesos contra los militares. Importa los derechos humanos de los agresores y no de las víctimas. Pero eso es para otra entrada.
   El cientista político, Óscar Godoy se inscribió como militante de Evolución Política (Evópoli). Si es coherente con esas palabras, si es que las recuerda, entonces, tendría renunciar a ese partido por darle paso al Proceso Constituyente, pues hicieron lo mismo que vieja derecha de hace más de cincuenta años. Ese partido nunca se ha sentido augusto del Gobierno cívico militar. Esos que se dicen liberales han querido deslegitimar el justo derecho a la rebelión que tuvieron los chilenos para derrocar a Allende. 
    Les recuerdo que el señor Godoy junto con el escritor Arturo Fontaine Talavera eran queridos por la extrema izquierda. Por eso, el ex presidente Michelle Bachelet los eligió como parte directorio del sesgado Museo de la Memoria. Y se han quedado callado ante los atropellos al Estado de Derecho que sufren los militares presos, pues para ellos los terroristas no violan los derechos humanos.     Paseándome por el sitio argentino Fundación Atlas, encontré una columna de una joven venezolana radicada en Argentina que participo en el Programa de Jóvenes Investigadores y Comunicadores Sociales 2018, que se llama Daniela Araque. Su artículo es Chile: de la Constitución liberal a la Constituyente Socialista
   La venezolana cuenta: “Hace más de un año cuando asistí al Congreso Internacional “La Escuela Austríaca de Economía en el Siglo XXI” (EA 2018) me topé con una conferencia sobre la constitución liberal de Jaime Guzmán, hasta ese momento solo conocía el éxito de las políticas económicas de los Chicago Boys, pero no tenía idea del sustento constitucional en el que se ampara”. Y menciona el libro de Javier Silva Salas La Constitución Liberal de Guzmán. Chile 1973-1980. No menciona al socialista Ricardo Lagos. A la Constitución de 1980 la llama constitución liberal.
   Ni siquiera los liberales de Evópoli la consideran como tal. De hecho, cuando Bachelet planteó su proyecto constitucional, ellos propusieron una constitución minimalista, como si la Constitución de 1980 no resguardara los derechos individuales, que son las bases del liberalismo político.
   Luego describe el pensamiento del senador asesinado: “Cuáles fueron los aportes del ex senador Jaime Guzmán a la constitución de 1980? el Estado que pensó Guzmán para Chile fue uno en el que los ciudadanos pudiesen alcanzar sus metas personales, donde la prioridad fuese el individuo y se redujeran las atribuciones del Estado, el cual no otorga ni niega los derechos naturales, reconociendo que estos derechos son previos a la creación del Estado, teniendo una fuerte relación con los escritos de Hayek. Además, agrega el principio de subsidiariedad,”. 
   La Constitución de 1980 se basa en la Ley Natural, pues reconoce derechos anteriores al Estado. Le falto no más la segunda enmienda de la Constitución de los Estados Unidos. 
   Más adelante critica a Camila Vallejo, Marco Enríquez Ominami y Karol Cariola.
   ¡Una joven venezolana defendiendo el planteamiento de Jaime Guzmán a diferencia, por el ejemplo, del historiador de derecha Joaquín Fermandois, del abogado Arturo Fontaine Talavera y otros! 
   Me decepciono que la diputada de Renovación Nacional, Camila Flores aprobara tal iniciativa, pues había expresado que el general Augusto Pinochet era su héroe. Por tanto, suponía que compartía los valores que se expresan en la Constitución de 1980. Como ven, no escribí Constitución de 2005, ya que el socialista Ricardo Lagos no cree en la propiedad privada. Además, se siente orgulloso del desastre que fue la Unidad Popular. Lagos jamás ha criticado lo que pensaba Allende del Estado de Derecho: “tras la expresión ‘Estado de Derecho’ se esconde una situación que presupone una injusticia económica y social entre los chilenos que nuestro pueblo ha rechazado”. Son incompatibles. Además, no le gusta los altos quórum que tiene la Carta Fundamental para proteger los derechos individuales.
    Los parlamentarios que aprobaron el Proceso Constituyente traicionaron a sus electores tal como lo hizo el actual presidente de la República, Sebastián Piñera, ya que no estaba en el programa que ofrecieron en la campaña presidencial una nueva constitución. Esa era la oferta de los dos candidatos de izquierda. Ambos partidos se cambiaron sus Declaración de Principios como si en la Unidad Popular no se hubieran violado los derechos humanos y que los terroristas chilenos tampoco hubiesen violentado tales derechos. 
   Temo que muchos de los parlamentarios votaron por miedo, o bien, quería sentirse protagonistas de la historia. Si este último caso, entonces los movió el ego. 
   Queda claro que los políticos de la ex derecha no han aprendido de la historia en los últimos 60 años. Para algunos intelectuales sólo había que mirar hacia el futuro como el ex Mir, Mauricio Rojas. La experiencia histórica no funcionó, la historia tampoco les ha interesado a los políticos, los centros de estudios o think tank y, por último, han renegado de su pasado. Les ha faltado carácter. Y eso no se lo da la universidad. 
    Se les olvido tanto académicos como a políticos de la ex derecha que la Constitución de 1980 surgió por el debacle de la Unidad Popular. La constitución se diseñó para evitar otro gobierno marxista, otro Allende, o bien otro Maduro. La Constitución de 1925 permitió todas las tropelías, abusos y violación a los derechos humanos tal como es descrita en el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973. Un académico de la Universidad de Valparaíso que formó parte del equipo que iba a elaborar la nueva constitución en el segundo gobierno de Bachelet lo tenía claro. No recuerdo el nombre. En cambio, para los políticos de nuestro sector la constitución que elaboro la comisión Ortúzar, era una cosa de la Guerra Fría lo mismo que el sistema binominal. ¡Tanta ignorancia e insensatez! 
   La Constitución de 1980 como hace observar el historiador Gonzalo Rojas Sánchez concede varias libertades que la Constitución de 1925 no permitía. Tampoco los políticos de la UDI, RN y Evópoli se preguntaron durante el segundo gobierno de Bachelet, por qué la Nueva Mayoría quería reducir los quorum. Muchos se olvidaron que en el segundo de Bachelet se quiso cambiar la definición de la propiedad privada. O ¿por qué pregonaba la propiedad privada en función del bien común o la propiedad privada con una función social? Son tan ingenuos que creen que alguno bueno puede salir del tipo de constituyente que propone la izquierda. Y que nació producto de ataques terroristas y la violencia que desataron.
   Las palabras del senador Girardi nos muestran la verdadera intención de la constituyente: “Comienza el inicio del fin de la Constitución de Pinochet, quiere decir que se va a terminar el agua como propiedad privada, se va a terminar este Tribunal Constitucional, se va a terminar el rol subsidiario del Estado, se va a terminar una sociedad donde la propiedad privada está por sobre cualquier otro valor; yo creo que eso es un gran triunfo para los chilenos y las chilenas, y se va a terminar un sistema que ha conducido a Chile a la desigualdad”. En la ex Concertación jamás hubo liberales. Esa sinceridad del parlamentario del PPD, nos recuerda las palabras de Bachelet: “Cuando la izquierda sale a la calle, la derecha tiembla”. 
   En el segundo gobierno de Bachelet, el diputado socialista Marcelo Schilling dijo que el hospital de la Católica tendría que ser expropiado, porque recibía subsidios. Y un sacerdote, cuyo nombre no recuerdo denunció que dicho gobierno quería acabar con las organizaciones que recogen a los niños con problemas delictuales o con problemas familiares. Y ambos son de escasos recursos. Antes de saberse el genocidio del Sename. 
   Si gana la opción “SI”, yo puedo esperar que los parlamentarios de la ex derecha que votaron a favor aprueben cualquiera tontería en la constituyente. Ya lo recordó Hermógenes Pérez de Arce citando al filósofo Santayana: “Aquellos que no recuerdan su pasado están condenado a repetirlo”. Dicha expresión no se refiere a la memoria histórica, la cual no está relacionada con la historia.

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miércoles, diciembre 18, 2019

¿En qué mundo vive Blumel?




   



El actual ministro de Interior, Gonzalo Blumel compara la situación actual referida a la nueva constitución con el último gobierno de Michelle Bachelet. Según él: “Posiblemente pudimos tener mayor apertura en ese momento”.

Todavía no se ha enterado de las palabras de la actriz comunista Florencia Lagos, en Venezuela, quien dijo: "Traigo un especial saludo del pueblo chileno que hoy está resistiendo en las calles de Chile contra el dictador Sebastián Piñera". Después agregó: "Chile despertó después de 17 años de dictadura y 30 años de gobiernos aparentemente democráticos".

 Piñera fue elegido democráticamente. La oposición desea sacarlo.

Ahora viene la parte importante de su declaración: “Eso no es verdad, sí estamos organizados, somos más de 100 movimiento articulados en una mesa que se llama la Mesa de Unidad Social que tiene dirigentes con los cuales el tirano Piñera no quiere”. Las manifestaciones no fueron espontáneas, partiendo por la llamada “marcha del millón” en la Alameda, en que participaron los diferentes referentes del Partido Comunista como mostró un youtuber chileno.

Finalmente puso como ejemplos a Cuba y Venezuela con sus procesos constituyente: "sí han hecho procesos constituyentes con absoluta soberanía popular real". Recuerden que Camila Vallejo y Karol Cariola viajaron a la isla cárcel a visitar y tomarse una foto con el dictador Fidel Castro antes que muriese.

La guinda de la torta para la izquierda es tener una nueva constitución. No les interesa en lo más mínimo las demandas de la clase media, a la cual el segundo gobierno de Bachelet quiso proletarizar con sus reformas.

Él se olvida que Bachelet obtuvo apenas un 26% de los votos conforme al padrón electoral. O sea, saco menos del 50% de los votos. La mayoría de los chilenos no quisieron el programa de la Nueva Mayoría, el cual incluía entre otras cosas una nueva constitución. Con todo, a la coalición que agrupaba a la democracia cristiana, el Partido por la Democracia, el Partido Socialista, los comunistas disfrazados del Frente Amplio y, por último, al Partido Comunista le importó un pepino lo que pensaba la mayoría de los chilenos. Éstos últimos estaba en otra.

Blumel ha sido antes que asumiera el cargo de ministerio de Interior el responsable de la agenda progresista o de la ONU, desde la ley que permite a los mayores de 14 años cambiarse de sexo sin el consentimiento de los padres, el matrimonio igualitario o homosexual, hasta la ley de autonomía progresiva que no es otra cosa que quitarles la patria potestad a los padres.  Es militante de Evolución Política o de Involución Política de Felipe Kast y de Hernán Larraín hijo.

Según una encuesta realizada en mayo, la última prioridad de los chilenos era tener una nueva constitución.

  Para la elección presidencial de hace dos años, Sebastián Piñera no ofreció a sus electores una nueva constitución tal como proponía la candidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez y el sucesor de Bachelet, el periodista y senador, Alejandro Guillier.

 Pues la nueva constitución nos iba a traer a “Chilezuela” o la Unidad Popular 2.0.

 Por último, cuando comenzó el golpe de Estado dado por el Partido Comunista y el Frente Amplio con el ataque a las 40 estaciones del Metro y al día siguiente a los supermercados, con la posterior salida de los militares a la calle, las personas comunes no le interesaban la constitución.

 Luego, cuando salieron a la calle las personas a reclamar por diversas razones, les importaba asuntos que se podían solucionar sin cambiar la constitución.

Los únicos que querían cambiar el actual texto estaba en la extrema izquierda que, valido la violencia, el saqueo y los incendios, exigiendo a través de rayados una nueva constitución. Hay que ver los grafitis las diversas ciudades.

 A los intelectuales como a políticos de la ex derecha, salvo al historiador y profesor Gonzalo Rojas Sánchez, les gusta repetir el mantra que la Constitución de 1980 nació con un pecado original. La Constitución de 1925 nos trajo el gobierno marxista. Se olvidan que fueron los políticos opositores a la Unidad Popular que pidieron la intervención militar para restaurar el Estado de Derecho, entre otras cosas. Naturalmente, los militares si intervenían no saldría gratis.

 El próximo plebiscito de abril del 2020 es tramposo y nació producto de los ataques terroristas al Metro y los supermercados más los saqueos que vinieron después. Nació de la violencia. Es producto de una extorsión, esto es, de la Paz Social. Por eso, el acuerdo que firmaron los políticos, entre ellos Gabriel Boric -el cual fue acusado de sedición por un grupo de parlamentarios de la ex derecha-, que fue llamado "Acuerdo por la paz social, los derechos humanos y el orden público."

¿Por qué es tramposo? Cuando escuché la primera vez las opciones que se van a formular, me pareció extraño que, si se opta por la opción ‘NO’, luego en la segunda pregunta, hay que elegir la opción Comisión Mixta. En dicha comisión habría 50% de cada lado más otras personas. Y así se debatirá sobre la nueva constitución. ¿Ven la trampa?

 

 En otras palabras, no importa qué gane la opción ‘SI’ o ‘NO’, Pues, de todas maneras, habrá una asamblea constituyente o “Chilezuela”.


  Además, las condiciones del país no están para efectuar el plebiscito, pues la violencia, el vandalismo y las marchas ilegales que realiza la izquierda en La Alameda, Plaza Italia y otros sectores de la capital como en otras ciudades con sus diversos grupos reunidos en ‘Unidad Social’, que es una fachada del Partido Comunista. Ahora importa el que grita más fuerte para imponer su agenda, no la razón, ni menos los votos.


En otras palabras, no importa qué gane la opción ‘SI’ o ‘NO’, Pues, de todas maneras, habrá una asamblea constituyente o “Chilezuela”.

  Además, las condiciones del país no están para efectuar el plebiscito, pues la violencia, el vandalismo y las marchas ilegales que realiza la izquierda en La Alameda, Plaza Italia y otros sectores de la capital como en otras ciudades con sus diversos grupos reunidos en ‘Unidad Social’, que es una fachada del Partido Comunista. Ahora importa el que grita más fuerte para imponer su agenda, no la razón, ni menos los votos.


Lo correcto es que la boleta no apareciese la expresión ‘Comisión Mixta’, pues la personas que votan por la opción ‘NO’ desean conservar la constitución. Y si la oposición desea cambiar algo, tiene que ceñirse al quórum de la Carta Fundamental. No leído nadie que repárese en ese detalle.

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domingo, diciembre 08, 2019

La democracia según la izquierda



   Para entender el presente, hay que tener conocimiento del pasado. Desde la asonada comunista apoyada por los gobiernos del socialismo del siglo XXI, Venezuela y Cuba, yo no he escuchado a ningún político de oposición pidiendo volver a la situación de normalidad que existió hasta el día jueves 17 de octubre. Al contrario, ve que se muestran complacientes. Derraman de vez en cuando lágrimas de cocodrilo ante violencia desatada por el lumpen, los anarquistas y los agitadores sociales del Partido Comunista y el Frente Amplio. 
   La prensa coludida con la extrema izquierda sigue hablando o usando la expresión ‘estadillo social’, luego de saberse de las declaraciones en Venezuela de la actriz y ex agregada cultural en Cuba, Florencia Lagos, quien dijo que había miles de organizaciones de su sector en la calle. Nada fue espontáneo. Fue un plan siniestro y un acto de guerra organizado por dos países. En el país hay varios traidores.
   Tampoco he escuchado del algún líder de ese sector que proponga una comisión en el parlamento para investigar los responsables del atentado primero a las estaciones del Metro de Santiago y luego los incendios provocados en los supermercados el sábado 18, o bien, pedir a la justicia que investigue o a la fiscalía. Ahora sabemos que el político socialista José Miguel Inzulsa participó en el Grupo de Pueblo, cuyo objetivo era desestabilizar la región. Recuérdese que mientras fue secretario general de la OEA apoyo el régimen chavista. Por tanto, es cómplice los muertos que hay en Venezuela como de las violaciones a los derechos humanos cometidas en ese país. Habría que juzgarlo por traidor, pues conspiró contra el país.
   Los hospitales se están blindando. Una turba de manifestantes “pacíficos” intento entrar a un condominio en Las Condes. 
    Además, los líderes de la oposición condenaron los actos vandálicos y saqueos, luego de quedarse callado por un mes. La violencia se justificada, según ellos, por el estallido social, la rabia, entre otras cosas. No hay tal cosa. El atentado al Metro como a los supermercados fueron actos terroristas. La excusa del alza del valor del pasaje no justifica el daño millonario por la destrucción, porque en el último gobierno de Bachelet el alza fue de ochenta pesos y nadie dijo nada. 
   El ex presidente socialista, Ricardo Lagos condeno los saqueos y vandalismo. Criticó que un sector de la izquierda se ha mostrado complaciente con los hechos delictuales, porque los apoya. Lo que significa para Lagos, que se sector no cree en la democracia. Sin embargo, no ha pedido represión a los violentistas, pues él la agresión que ha sufrido Carabineros con bombas molotov no es una violación a los derechos humanos.
    La democracia chilena actual murió en los días 17 y 18 de octubre, cuando atacaron primero el Metro y al día siguiente los supermercados. Se usó la violencia para conseguir un objetiva, a saber, una nueva constitución. El proyecto de una nueva carta magna formaba parte del programa de gobierno de Bachelet. Y por tanto, formaban parte de la hoja de ruta tanto del candidato, Guille como de Beatriz Sánchez. Luego que los militares abandonan las calles, la gente salió a la calle manifestarse por el efecto de las políticas de estos treinta años, mayoritariamente, por las malas políticas de la izquierda. Fueron conocidas como las demandas de la clase media. Sin embargo, las peticiones justas pasaron a segundo plano, porque la calle se la tomo los anarquistas, el vandalismo y sector al Partido Comunista y Frente Amplio.
    Los así llamados ‘actores sociales’, que son a fin de cuentas los diversos gremios tomadas por la extrema izquierda. El resultado final fue que Piñera abdicó y se sumó a la nueva constitución. A los partidarios de las demandas de la clase media no les interesaba otra carta magna, pues todos los problemas que aquejan a los sectores medios y bajos no requieren de una constitución. La izquierda llamó al mes pasado ‘Octubre Rojo’.
   En el Chile actual no manda el voto, sino la violencia y el temor. Chile está en estado de guerra y los únicos que no quieren reconocerlos son los políticos. Ellos saben cuál es la solución para acabar con la violencia callejera. Con todo, no quieren usar los instrumentos legales porque quedarían como violadores a los derechos humanos. Ayer importaba más el derecho humano del terrorista o guerrillero y hoy día el derecho humano del narco, del anarquista, del encapuchado y del vándalo. La clase política en general le niega a los civiles, carabineros y fuerzas armadas el derecho a la autodefensa o el derecho usar la fuerza. Boris Guerrero, presidente del sindicato de la empresa Subus que opera en las avenidas Vicuña Mackenna, Santa Rosa, Gran Avenida y los sectores norte y sur de Santiago dijo: “Después de las 20.00 es muy difícil circular por las calles. Y no porque la empresa tomara esa decisión, sino porque los mismos trabajadores nos autoimpusimos horarios para resguardar nuestra integridad (…). La inseguridad nos tiene más que superados”. Algo parecido dice una trabajadora de una empresa cerca de Plaza Italia: “Con todo lo que ha pasado, ahora da un poco de miedo salir en la noche. Es mucho más seguro juntarse con los amigos en una casa que en un local. Antes íbamos seguido al barrio Bellavista o Providencia, pero con las marchas y saqueos, dejamos de ir”. 
   Si las marchas fuesen pacíficas y autorizadas, las personas no tendría temor. Cuando empezó la insurrección, comentamos en otro blog, que los restoranes y vida nocturna de las ciudades iban salir perjudicadas. 
    La violencia que ha aparecido en el país, volvió a poner en el tapete una discusión que supuestamente se había zanjado, cuando los militares entregaron el poder a los civiles hace veinte y nueve años. En la portada de El Mercurio de Santiago, apareció una entrevista al señor y abogado Claudio Grossman, quien encabeza el Instituto Interamericano de los Derechos Humanos: “En los 90 se avanzó en condenar la violencia sin importar quién la efectuara; hoy hay un deterioro en eso”. Esa es la narrativa de la izquierda, pues ese señor fue partidario de la Unidad Popular. Los únicos que han pagado el costo de la violencia que desató la izquierda hace más cuarenta años y luego con la subversión son los militares presos, a los cuales todavía les persigue. Esa afirmación del experto supone que las personas no tienen derecho a la autodefensa. Y que las personas que se defienden o usan la fuerza están al mismo nivel del terrorista, guerrilleros o vándalos, anarquistas y lumpen. Son dos cosas totalmente distintas la violencia que la fuerza. Sin embargo, para el experto en derechos humanos son iguales. 
   Él sabe que el Partido Socialista junto con el grupo terrorismo Movimiento de Izquierda Revolucionaria (Mir) desecharon la democracia liberal y optaron por la vía armada. La izquierda del cual él formó parte destruyó la democracia. Cuando los militares tomaron el poder, hace tiempo el régimen político había muerto. Luego agrega: “la grave insuficiencia en la defensa de la democracia y los derechos humanos, a favor de narrativas que buscan el quiebre de la democracia”. Por sus palabras se desprende que él no está dispuesto a ocupar la fuerza legal para acabar con los saqueos. Y por tanto, los violentistas tiene más derechos humanos que las personas decentes. Asimismo, para él es normal que las personas hayan sido sacadas su normalidad. He visto varios comentarios por Youtube de personas que piden la intervención de las fuerzas armadas, puesto que los políticos quieren continuar con las marchas no autorizadas y con el desorden. 
   Que el país esté en manos de matones al señor Claudio Grossman parece no importarle. Desde luego, que los miles de pequeños empresarios que fueron saqueados eso no constituye una violación a los derechos humanos. Por cierto, el escritor peruano Jaime Bayly es el único que ha calificado de matón a la extrema izquierda (Frente Amplio y Partido Comunista) y naturalmente a los que marchan, han saqueado, puesto barricadas en las carreteras y avenida. Dudo que un periodista progresista chileno se atreva a calificarlos así. 
   Yo compadezco a las personas que viven en las calles aledañas a La Alameda de Santiago.
    Como vemos la democracia como la plantea la izquierda supone vivir en un estado de anormalidad: miedo, temor, inseguridad. En cambio, las personas decentes desean volver a la normalidad que existió hasta el 16 de octubre. Y esto me lleva a la Unidad Popular.
  Durante el nefasto gobierno de Salvador Allende, hubo dos políticas que enfurecieron a los chilenos. Una fue la Escuela Nacional Unificada, que era simplemente adoctrinar a los estudiantes. Y otra política fueron las Juntas de Abastecimiento y Control de Precios (JAP), que estaba presidida por el padre Michelle Bachelet, el general de la Fuerza Aérea, Bachelet. Lo secundaba el actual presidente del PPD, Heraldo Muñoz. Antes los chilenos podían comprar lo que quisieran y vender lo que ellos quisieran. Con la UP no se podía hacer lo uno ni lo otro. Si vendías, te convertías en especulador. Sólo se podía comprar los productos que el Estado ofrecía a través de su tarjeta. La democracia que defiende los políticos e intelectuales de izquierda, basta recordar el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973: “5º Que es un hecho que el actual Gobierno de la República, desde sus inicios, se ha ido empeñando en conquistar el poder total, con el evidente propósito de someter a todas las personas al más estricto control económico y político por parte del Estado y lograr de ese modo la instauración de un sistema totalitario”. Supongo que sabrán que significa totalitario la periodista Mónica González, el escritor Manuel Gumucio, entre otros. 
   El artículo 6° afirma: “Que, para lograr este fin, el Gobierno no ha incurrido en violaciones aisladas de la Constitución y de la ley, sino que ha hecho de ellas un sistema permanente de conducta, llegando a los extremos de desconocer y atropellar sistemáticamente las atribuciones de los demás Poderes del Estado, violando habitualmente las garantías que la Constitución asegura a todos los habitantes de la República, y permitiendo y amparando la creación de poderes paralelos, ilegítimos, que constituyen un gravísimo peligro para la nación, con todo lo cual ha destruido elementos esenciales de la institucionalidad y del Estado de Derecho;”. Ahora tenemos los cabildos todos manejados por el Partido Comunista. Una suerte de soviet. 
   El articulo número 10 relacionado con las garantías y derechos fundamentales garantizados por la Constitución afirma: El punto a) establece que “Ha violado el principio de igualdad ante la ley, mediante discriminaciones sectarias y odiosas en la protección que la autoridad debe prestar a las personas, los derechos y los bienes de todos los habitantes de la República, en el ejercicio de las facultades que dicen relación con la alimentación y subsistencia y en numerosos otros aspectos”.
  La democracia que defiende la izquierda hasta el 11 de septiembre de 1973, el gobierno clausuraba radios y diarios ilegalmente, no respetaba el poder judicial y la Controlaría de la República, violaba la autonomía universitaria, impedía el derecho a reunión y “ha permitido constantemente que grupos a menudo armados, se reúnan sin sujeción a los reglamentos pertinentes y se apoderen de calles y caminos para amedrentar a la población”; se violaba sistemáticamente el derecho de propiedad al permitir ‘tomas ilegales’; se hacían detenciones ilegales contra periodistas a cuales se le torturaba y flagelaba; el gobierno no permitía salir del país; el gobierno permitía organismo sediciosos que no estaban contemplados en la Constitución como los Comandos Populares, los Consejos de Campesinos, los Comité de Vigilancia, las mencionadas JAP con el objetivo de crear ‘Poder Popular’; “12º Que en la quiebra del Estado de Derecho tiene especial gravedad la formación y desarrollo, bajo el amparo del Gobierno, de grupos armados que, además de atentar contra la seguridad de las personas y sus derechos y contra la paz interna de la Nación, están destinados a enfrentarse contra las Fuerzas Armadas; como también tiene especial gravedad el que se impida al Cuerpo de Carabineros ejercer sus importantísimas funciones frente a las asonadas delictuosas perpetradas por grupos violentistas afectos al Gobierno”. ¡Qué gran diferencia entre los políticos de oposición a la UP y los actuales! Tenemos el grupo “Unidad Social” equivalente al “Poder Popular”. Los Carabineros no pueden ejercer sus funciones porque los delincuentes y terroristas son amparados por los políticos. 
   Las palabras de Johannes Kaiser antes de volver a Austria dan cuenta del nuevo Chile, que nos quieren acostumbrar los políticos de izquierda y también el gobierno.

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domingo, noviembre 24, 2019

Derecho a la legítima defensa

 
     Esta entrada la pensaba titular “Civilización o barbarie”.
    Se supo después que los militares se retiran que las personas que participaban en las marchas tenían apoyo logístico. En efecto, en un video se muestra que una calle se estaciona una camioneta que trae vivires a los manifestantes. En otro video se supo que ciudadanos de la V Región había ido a protestar a la ciudad austral de Punta Arenas. No iban como turistas. Un grupo le está pagando para crear falso descontento. En Chile no hay estallido social como pinta la prensa, sino abierta subversión. Las manifestaciones no son espontáneas.
   Los políticos no quieren asumir los costos de usar la fuerza, aunque ello implique que mueran los malos. La oposición también es responsable y cómplice activo y pasivo de la violencia que hay en el país, ya que no le quiere dar las herramientas legales de que dispone. Lo que me lleva a la siguiente reflexión sobre el derecho a la defensa propia y los derechos humanos.  Aprovechemos que la izquierda convirtió el 14 de octubre para conmemorar la muerte de  Catrillanca. 
  Si el parlamento no tiene nada mejor que hacer que rendirle un homenaje al delincuente Catrillanca, mientras el país es destruido anarquistas, lumpen y terroristas por los saqueos y la violencia, sugiero cerrarlo. Antes de ser ultimado por carabineros había asaltado junto con un menor a dos profesoras.   

   Existe una ley natural que sostiene que hay dos principios. Estos son el principio de no agresión o el derecho de vivir en paz y el principio de usar la fuerza como defensa. Estos principos son universales y han estado en todas las épocas. De hecho, la Constitución de los Estados Unidos lo recoge en la segunda enmienda: “A well regulated Militia, being necessary to the security of a free State, the right of the people to keep and bear Arms, shall not be infringed”. Una traducción es: “Siendo necesaria una Milicia bien organizada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar Armas, no será infringido”. 
   Los padres fundadores de los Estados Unidos, James Madison y Alexander Hamilton fueron los partidarios de esa enmienda, la cual a su vez se basa en el jurista británico William Blackstone.   Ahora bien, para los colonos estadounidenses veía el derecho de portar armas, formar milicias estatales por las siguientes razones: repeler invasores, disuadir un gobierno no constitucional, suprimir insurrecciones, participar en la aplicación de la ley, facilitar un derecho natural de defensa propia y permitir a la gente a organizarse en milicia. 
    Las razones que tenían los colonos de las 13 colonias para portar armas, valen para nosotros que estamos en una insurrección y que tanto los políticos como los poderes del Estado nos niegan el derecho natural a la defensa. El emblema de nuestro nacional también lo supone: “Por la razón o por la fuerza”. Y antes del actual escudo nacional, José Miguel Carrera había diseñado uno que decía: “Por consejo o por la espada”. La periodista Mónica Rincón, vocera del Foro de Sau Paulo dijo en su twitter: "¿No sería un buen momento para tener un nuevo lema en el escudo y dejar atrás 'Por la razón o la fuerza"?". Tiene que estar contenta con el saqueo y el desempleo. Desde que los marxistas de la UP fracasaron, siempre culpan al emblema nacional. 
   Algunos como el rector de la Universidad Diego Portales, el columnista y abogado, Carlos Peña todavía no saben la diferencia entre la fuerza y la violencia. Y eso quedó probado cuando murió el socialista, Carlos Altamirano. En efecto, el rector políticamente correcto dijo en esa ocasión que la violencia socialista fue respondida con otra violencia. Falso. O sea, según él, está en mismo nivel el que emplea la violencia que aquel se defiende. Los militares usaron la fuerza como último recurso, ya que como lo ilustra el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973 la razón se había agotado. 
     Cuando empezó la insurrección comunista y, por consiguiente, los saqueos a supermercados en los días siguientes el actual gobierno, les dijo a sus ciudadanos que no debía defenderse, pues ellos estaban a cargo. El subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla dijo: “que no corresponde que los ciudadanos se armen”. La fuerza que usa el gobierno que es carabineros no pueden defenderse como personas o su integridad física, pues de sería una violación a los derechos humanos. Menos van a poder ayudar a los civiles. Justamente antes de la asonada, el actual gobierno junto con la izquierda estaba tramitando un proyecto para que las personas le fuese difícil adquirir armas. La iniciativa era tan absurda, que sostenía que el usuario de armas podía disparar cien balas al año. Y otras regulaciones tontas, como si las personas fuesen unos retrasados mentales. Detrás de esa iniciativa estaba, pues, la diputada comunista, Carmen Hertz. 
   A la izquierda no le gusta que nos defendamos en todos los ámbitos, ya sea en el pasado con los terroristas, ya sea en tribunales donde a los militares no le aplican las leyes, ya sea en la universidad. Esto lo he dicho varias veces. Ese es el modus operandi de la izquierda chilena. Así es fácil hacer una revolución con ciudadanos desarmados.
   Los ciudadanos salieron a defender sus barrios y supermercados. Fueron los “chalecos amarillos”. Con todo, el Presidente de la Asociación de Fiscales, Claudio Uribe dijo: “Si se concreta una agresión a terceros, estamos frente a un delito”. La ley natural amparo a los ciudadanos decentes que estuvieron protegiendo los malls y supermercados. 
    Recurrir a carabineros como sugiero José Antonio Kast para impedir el saqueo ya sea al comercio o casas, es absurdo porque no pueden hacer nada. La policía chilena hace el papel de la caballería de las películas norteamericanas. O sea, llegan tarde por el propio gobierno. 
   A la izquierda chilena nunca le importado que procedimiento que tenga Carabineros de Chile, pues para ellos son los agentes del Estado, los malos, y no lo terroristas, guerrilleros y delincuentes. Este trío no viola los derechos humanos porque arbitrariamente ellos lo han establecido así. Voy a poner tres ejemplos que avalan lo dicho. En la conferencia que hizo el abogado Adolfo Paul Latorre Iniquidades judiciales cometidas contra militares y carabineros en los procesos sobre violación a los derechos humanos, cuenta la historia de un sub oficial de Carabineros, Primitivo Castro que a mediados de la década del setenta se enfrentó con un terrorista que portaba cartuchos de dinamitas en Curicó, Talca San Fernando: “se abalanzo sobre mí, iniciándose una lucha cuerpo a cuerpo donde él quería apoderarse del fusil que yo portaba, logré en la refriega botar el cargador del Sig, mientras de gritaba a San Martín que pidiera ayuda por radio, como era más alto y fuerte que yo logró escapar con el fusil, inicié la persecución y logré alcanzarlo en menos de una cuadra, giró, y equivocadamente pasó bala en el fusil , botando el proyectil de la recamara, por lo que percutó en vacío, se llevó la mano a la cintura en búsqueda de su arma y yo antes le disparé cayendo herido en el pecho, pereciendo allí minutos después”. Ese uniformado siguió el protocolo que tenía su institución. Fue premiado igual que el oficial del Ejército, Miguel Krassnoff. Sin embargo, la familia del terrorista incluyó su caso en el inconstitucional Informe Rettig. Finalmente, el suboficial estuvo cinco años en Punta Peuco, aun cuando la fiscalía de la época sostuvo que actuó de acuerdo al procedimiento.
     Lo mismo lo vemos en caso Quemados, donde la pirómana comunista, Carmen Gloria Quintana culpo a carabineros. Lo mismo, cuando dos carabineros se enfrentaron a los hermanos Vergara del Mir, los cuales asaltaron un negocio, donde murió un comerciante. Luego un carabinero. El policía que último a uno de los hermanos, quedo como victimario. Simplemente uso el protocolo. Con todo, igual lo mandaron a la cárcel. 
    Cuando los políticos discuten qué protocolo tiene que carabineros, es que saben que hay usar la fuerza para acabar con los vándalos. No quieren quedar como violadores de los derechos humanos. El día de mañana cuando la política sea manejada por hombres hechos y derechos, recomiendo que Carabineros de Chile haga un copy y paste del protocolo de la policía estadounidense o canadiense. Así de simple. Me acordé de una reseña del libro La batalla de los puentes, en que soldado escoses experimentado que estuvo la batalla de Oosterbeek, dice: “Esto no es una batalla, es un asesinato”. Los políticos al negarles a Carabineros el derecho a defenderse están pisoteando la ley natural, pues lo primero es proteger su vida. Y si Carabineros no pueden protegerse, menos podrán hacer su trabajo. Por tanto, los políticos están cometiendo un crimen con ellos. O bien, es un crimen que la policía no puede defenderse. Es un asesinato. 
   Lo mejor que podría hacer Carabineros es hacer huelga. Si los políticos los quieren en calle, previa condiciones tal como lo hizo el Ejército. A la clase política hay dejarla entre la espada y la pared. No están en condiciones de exigir nada a los uniformados.
   Antes del famoso ‘Acuerdo de Paz social’, la prensa informó que cinco carabineros habían resultado heridos en la Séptima Comisaría de Renca por bombas molotov. Y así han seguido.
    Hasta hemos sido testigo que para la izquierda los violentistas pueden hacer lo que quieren, porque no violan los derechos humanos. En cambio, Carabineros de Chile ni siquiera tienen derecho a defenderse de los violentistas, porque los únicos que violan los derechos humanos son los agentes del Estado como han repetido por casi tres décadas. ¿La razón? Es porque la izquierda que empleo la vía armada hace más de cuarenta años con el propósito de instalar una dictadura comunista o un régimen totalitario al estilo de la dictadura cubana. La izquierda al elegir la vía armada le declaro la guerra a los restos de los chilenos hace más de cuarenta años. Ese intento fracaso y desembocó en el llamado de la ciudadanía a los militares. Estos últimos se enfrentaron a los terroristas del Mir, a los cuales derrotaron. Después a los grupos terroristas FPMR, brazo armado del Partido Comunista y al Frente Lautaro y el Mir también. También fueron derrotados. Lo peor es que todavía hay intelectuales y políticos de la ex derecha que le compran el relato de la izquierda. Se siente culposos. 
    Sin embargo, para los paladines de los derechos humanos los grupos terroristas mencionados no violaron los derechos humanos. Además, son conocidos como ‘las ´víctimas de la dictadura’.
   En Chile es fácil ser matón, guerrillero, terrorista y revolucionario porque a los cobardes de la izquierda no les gusta que nuestro lado tenga el derecho a defenderse.
    Ya es hora de decir basta a la tontera de los derechos humanos tal como lo plantea la izquierda. Primero que nada, los derechos humanos son exclusivamente para los seres humanos civilizados. Segundo, aquél que usa la violencia es el malo, no aquél que se defiende de la agresión. Tercero, los violentistas, terroristas y guerrilleros comunistas carecen de derechos humanos. Si una persona o grupo humano emplea la violencia, no es responsabilidad de la persona que se defiende si el agresor sale herido o muerto como ha sido la tónica en estos veinte y nueve años. ¡Basta ya tanta estupidez!    Cuando haya que derramar sangre, no hay que sentirse culpables. 
   Ahora bien, cualquier organización de derechos humanos como un centro de la Universidad Diego Portales que se dedica a ello, Amnistía Internacional y el INDH que no condene los saqueos y la violencia de las turbas, es porque son aliados de la extrema izquierda. Por tanto, nuestros  enemigos. Pues, de lo único que hablan es del abuso de fuerza de carabineros. A los observadores de los derechos humanos que mando Bachelet no les importa los saqueos e incendios provocados por las turbas y la agresión a Carabineros. 
     No puede ser que una persona que aprende Artes Marciales para defenderse según la actual legislación, si es atacado por un delincuente, y si éste sale herido, el responsable sea aquél y no el malo. Es absurdo. El problema es del matón, no de la persona que se defiende.
    En estos veinte y nueve años de apaciguamiento, personas comunes y corrientes que se han defendido, han tenido que pagarle el daño al delincuente, porque así lo establecido un determinado juez. Te asaltan, lesionas o hieres al malo. Y al final, la persona decente es la mala y el malo queda como víctima del sujeto que ejercicio la legítima defensa. ¡Ya es suficiente! ¡Basta de abusos!             

   Cualquiera comunidad a lo largo de la historia no sobrevive, si los malos hacen lo que quieren y las autoridades no se atreven aplastarlos como ha ocurrido durante un mes en nuestro país. Todo ello por los derechos humanos de los vándalos, anarquistas, terroristas y las turbas que andan armadas. Porque de acuerdo con lo que dice la izquierda, hay que quedarse de brazos cruzados, mientras usan a los saqueadores, matones y lumpen para atemorizar a la población. ¡Basta ya de tanta tontera! Como dice un canal a propósito de los saqueos a las iglesias: “Si no estás dispuesto a usar la fuerza para defender la civilización, aceptarás la barbarie.”

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lunes, noviembre 18, 2019

Estado de guerra




  Desde el motín del 18 de octubre donde quemaron y dañaron las estaciones del Metro de Santiago y los supermercados, eso fue un acto de guerra a los chilenos y a la república. Luego supimos la declaración del segundo de Venezuela, Diosdado Cabello: “Lo que está pasando en Perú, lo que está pasando en Chile, lo que está pasando en Argentina, lo que está pasando en Honduras, Ecuador, es apenas la brisita. Ahora viene el huracán”. Luego conocimos las palabras del presidente Piñera afirmando: “Estamos en guerra contra un enemigo poderoso”.

   Los responsables de la insurrección fueron el Partido Comunista y el Frente Amplio.

   Si Piñera fuese presidente de la República de Chile, hubiera cerrado las fronteras y hubiera aplicado la Ley de Extranjería de 1975. ¿Por qué no lo hizo? Se lo mando la ONU a sabiendas que estaba detrás el Foro de Sau Paulo. Tampoco no rompió relaciones diplomáticas con las embajadas de Cuba y Venezuela.
   Cabe recordar que se supo que el año pasado estuvo en La Araucanía el jefe de la DGI cubana. Entre tanto, se supo después del ataque que habían entrado cinco mil venezolanos para provocar caos. Unos venezolanos que atraparon tenían pasaporte diplomático. El resto fue expulsado. 
   Recuerden que el INDH quiso ingresar un oficial venezolano fuera de la ley. 
    Estamos en una guerra psicológica, una guerra hibrida. Recuerden que somos un experimento de la ONU. 
   Nuestra sociedad es más sofisticada. Sin embargo, imaginen que fuésemos una aldea más o menos grande, a la cual le queman los campos. Eso es maldad, agresión y guerra.
   Luego vino la declaración de general Iturriaga, quien dijo: “No estoy en guerra con nadie”. 
 Después que salieron los militares a la calle y la calma reino por breve tiempo, hasta termino con la así la llamada ‘Marcha del millón’, que articulada por el Partido Comunista, dándole un aire transversal. Desde entonces hemos visto saqueos a negocios pequeños, medianos, farmacias, iglesias, hasta hospitales.
   Cuando fui al mall de 15 norte con avenida Libertad y vi que ponían planchas de madera como si fuesen a bombardear, me dije: “Estado de guerra”. No porque el presidente las haya dicho, sino por la sensación que reina ahora en el país. Vi lo mismo en la calle Valparaíso, donde ponían planchas de zinc. Igualmente, en Valparaíso. No sabía, que habían atacado hospitales o clínicas. También farmacias. 
   Por mi blog he dicho hasta el cansancio, que el INDH forma parte de la revolución. Es como un caballo de Troya, pues desea que tanto los militares como los civiles no tengan derecho legítimo a defenderse de los grupos que usan la violencia. Y que son apoyados por el Partido Comunista, el Frente Amplio y el Partido Socialista.

  El señor Rodolfo Yanez escribe lo siguiente en el canal El Villegas: “La Serena: Saqueadores de pequeña farmacia del centro de la ciudad, uno de ellos resulta herido porque se cortó con los vidrios que estaban rompiendo para ingresar al local, casi inmediatamente llegaron corriendo los del INDH para saber por qué el santo jovencito estaba sangrando. Quien entiende esto? Sólo me cabe decir que es un respaldo a full a la delincuencia”. Teresa Marinovich denunció por su canal que el segundo al mando del INDH, que es un ex MiR, montó un montaje, donde acusaba a Carabineros de haberlo herido. Pues bien, cuando volví a casa desde Valparaíso, vi un cartel cerca de la Universidad Federico Santa María y de la rotonda, que decía: “No estamos en guerra”. 
   Sin embargo, antes del motín, se encontraron armas en contedores en Arica, uno a principios de octubre y el otro antes de la insurrección. Al saber de esa noticia, me acordé de la UP, pues mientras los partidarios de dicho régimen escribían por los muros “No a la guerra civil”, Allende internaba armas a Chile. Por su parte, el canal Aurora Soberana en un programa muestra que la marcha del millón fue obra del PC. Asimismo, muestra varios rayados con la siguiente frase: “Guerra Civil”.


   Mientras la izquierda apoya la violencia, el saqueo y los incendios, sacaron la canción del terrorista y cantante Víctor Jara: “El derecho de vivir en paz”. 
  Unas cartas que fueron publicadas por El Mercurio de Santiago, dan cuenta de la misma impresión. Una carta tiene como título Presa en Vicuña Mackenna
  “Destrozaron el Café Literario, donde mis hijas retiraban libros y eventualmente estudiaban. Quisieron quemar la iglesia de la Asunción y le prendieron fuego. ¡Ahí no pude más!, y fui sola a enfrentar a estos jóvenes y no tan jóvenes para defender el único espacio de paz y reflexión que me quedaba. Traté de botar las tablas incendiadas y se me tiraron encima, amenazándome de que me tirarían piedras si insistía en apagar el fuego. Para un cristiano como yo este es un espacio de encuentro con Dios. No es perfecta la Iglesia de hoy, pero es mi espacio. Para mí esto es lo más parecido a una guerra. Y al que me critique lo invito a vivir un día en mi casa”. 
   Estamos en guerra contra los que usan la violencia. Las guerras no se terminan con puras palabras como cree en el ex presidente Ricardo Lagos, quien llamaba a parar la violencia, y así obtener justicia social. Más robo legal. 
   Otra carta se titula Presos en nuestros hogares : “Es urgente detener y procesar a los maleantes que están destruyendo y entorpeciendo las marchas. De seguir sin control la situación, vamos a terminar todos presos y aterrados en nuestros hogares, como si estuviéramos en guerra”. 
    Las personas de tercera edad que vivieron bajo la Unidad Popular y que conocen la verdadera historia, han comparado el segundo gobierno de Piñera con el gobierno marxista. Sebastián Piñera hace el papel de Allende, los poderes del estado han sobrepasado la Constitución y los funcionarios del Estado se han plegado a paro por órdenes del PC. 
   El jueves pasado fui al Sodimac que se encuentra en Gómez Carreño y estaba cerrado. Sólo se permitía un pequeño acceso por donde está el supermercado. Usaban contenedores para protegerse. La puerta de acceso donde están las maquinas, cemento y tierra habían puesto más refuerzos. Obviamente, por temor al saqueo.
   La izquierda nos sacó de la normalidad a igual que con la Unidad Popular. Luego se han quejado de que los militares los sacaron a ellos como si el país hubiese estado bien. Ahora ocurre lo mismo, si llegamos a tener una salida fuera de la común, no se quejen esta vez. 
   Dejaremos el estado de guerra, cuando los comerciantes, empresarios y los supermercados dejen de protegerse con planchas de madera y zinc, por miedo a los saqueos e incendios que provocan las turbas o tontos útiles al servicio del Partido Comunista. Y cuando éste deje de provocar falso descontento con las así llamadas ‘marchas pacíficas’, que lo único que hacen es destruir todo a su paso. 
  Cuando se restablezca el orden a través de la fuerza, allí habrá paz. Quede claro que no me refiero a la paz social.

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miércoles, noviembre 13, 2019

Así es como los medios azuzan la violencia


   Sabemos que la prensa miente. Por eso, mucha gente empezó informarse por las plataformas de internet. Primero fueron los blog y ahora son los canales de Youtube. Por eso, muchas personas han dejado de ver televisión en el mundo.
   Para la prensa chilena, Carabineros de Chile es el que usa la violencia y no los manifestantes que toman las calles, impidiendo el libre tránsito de personas y automóviles, los cuales producen destrozos de bienes públicos. Para terminar con los saqueos. 
  Carabinero usa la fuerza y no la violencia. Las marchas no son pacíficas como han dicho los medios de la televisión, sino violentas. 
    En primer lugar, el Instituto Nacional de los Derechos Humanos (INDH) si en realidad fuese partidario del Estado de Derecho, entonces, deberían desde un principio haber encarecido a los manifestantes que pidan a la autoridad permiso para marchar en las calles sin violentar a los derechos de los demás, cosa que no ha hecho. En segundo lugar, en vez criticar a Carabineros debió haber puesto su atención en quienes han provocado destrozos a los bienes públicos y privados, ya sea con saqueos o incendios. Esto último también vale a cualquiera ONG organismo cuyos negocios son los derechos humanos, ya sea Amnistía Internacional, ya la Comisión Inter americana de los Derechos Humanos, o los observadores de las Naciones Unidas que vinieron al país. Si no lo hacen, entonces son cómplices de los violentista y del golpe de Estado blando que está haciendo la extrema izquierda.
     En estas semanas nos hemos enterado que el segundo al mando del INDH es un ex mir, que gana 4 millones de pesos a costa de los contribuyentes. Y que estuvo metido en un montaje junto con las diputadas jóvenes comunistas. 
     La violencia tiene un origen ilegítimo, mientras la fuerza se emplea para acabar con la violencia y restaurar el orden y la paz. Ésta última es paz a secas, no la paz social que tanto les gusta a los líderes de la izquierda y los sacerdotes progresistas. La paz social es extorsión.
   Dicho sea de paso, me asombra que el Colegio Médico se ponga alegar, porque personas violentes les llegó un balín en el ojo. Que recuerde ese gremio nunca en estos 29 años ha criticado a los grupos de izquierda que lanzan bombas de molotov. No se puede esperar mucho si ese gremio avala el falso título de médico de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos, Michelle Bachelet. Es como pedir peras al olmo. 
   No veo televisión. Pero me entero por internet. La agencia Reuters informó lo siguiente al exterior: “De “pareMan”al perro “matapacos”: los héroes de las protestas en Chile”. Aparece una foto de un joven musculoso que emplea una señal de tráfico: “Pare” como un escudo. Eso significa que rompió un bien público. Uso lo violencia.
    Al delincuente lo califica de héroe.
   Así lo describió la agencia: “PareMan" o "Capitán Pare", quien fue retratado por un fotógrafo de Reuters, se convirtió en uno de los símbolos del descontento social, que ha derivado también en saqueos e incendios, dejando más de 20 muertos y miles de detenidos”.
  El violetista se ha convertido en un personaje de cómic. Según el dibujante, Guido Salinas: "Quizás hay algo claro en el escudo de este joven rebelde y quizás ni él lo vio, se sumergió en la rabia de la que hoy nadie escapa y fue su forma de protegerse". 
   No es rebelde, sino un tonto inútil al servicio de la extrema izquierda. Pues, el día de mañana tendrá que salir contra los chavistas. Ellos no usarán balines, sino balas y fuerzas de choques. 
   Por último, la agencia Reuters habla sobre el perro como un “animal mestizo, de color negro y pañuelo de color en el cuello”, que se popularizo en las protestas estudiantiles del 2011. 
   ¿Dónde las personas contrarias a la incitación al odio, pues el titular te muestra cómo son las personas? ¿Dónde están los animalistas? 
   Ellos pueden utilizar un perro para matar, sin embargo, Carabineros no puede ejercer su derecho a la legítima de defensa y matar, si su vida corre peligro.

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